Reproducimos la reflexión de un estudiante integrante de la Coordinadora de Estudiantes Secundarios.
Pedro Cuello Estudiante secundario
Lunes 19 de septiembre de 2016 11:43
Tengo 17 años, por lo que cuando desapareció López no era mas que un niño. sin embargo me queda algún recuerdo de hace 10 años, un par de imágenes poco precisas que ahora puedo entender y ponerles palabras...
El ultimo lunes 18 de Julio en que Julio López, testigo y querellante en la causa contra el represor y genocida Miguel Ángel Etchecolatz, salió de su casa a la mañana y nada más se supo de él. Yo no sabía nada sobre quien era López y qué significaba su desaparición, poco sabía sobre la dictadura y La Toma era solo un lugar donde mi vieja estacionaba el 147 cuando íbamos al centro, y por eso pensé que estábamos ahí ese día...
Y acá paro, porque cuando llego a esa parte del recuerdo todo se vuelve borroso. No se si esa vez que estacionamos el auto fue esa vez, no se si fue ese día u otro, si fue una reunión o varias, o un acto, o una asamblea. Solo es seguro que en ese (o esos) recuerdo golpean una y otra vez. La gente asustada y ese nombre... "López"... Y Herminia, como no podía ser de otra manera: "López, López"... Por ahí, ayer que lo vi de nuevo, Nestor hablando por la televisión "López". Mi viejo: "López", Mi vieja: "López". Y con el tiempo se le sumaba el "¡Presente!" y el "ahora y siempre".
Y ahora todas esas imágenes pálidas, sordas, imprecisas, esas imágenes que nunca fueron mas que pedazos de sueños significan cosas terribles: tortura, muerte, impunidad, pero también resistencia, memoria, memoria en mi memoria de niño. Eso significa López para mi, incluso desde antes de entender quien es.
Eso hace López donde sea este. Nos empuja a cosechar memoria y esperanza, donde otros sembraron muerte y dolor...Y ahora yo también digo: ¡Julio López presente, ahora y siempre!