Este 2019 se repite la #HuelgaFeminista8M que hizo historia en 2018. En 1918 las mujeres salieron a la calle y se organizaron por todo el Estado español. Repasamos esta historia calentando motores para parar el mundo este 8M.
Lunes 29 de octubre de 2018
Imagen: Manifestación de "faeneras" de Málaga en 1918.
El 8 de marzo tendrá lugar la que se prevé una potente huelga feminista de 24 horas de cuidados, consumo, laboral y estudiantil. El rotundo éxito de la anterior convocatoria el 8M de 2018 supuso un gran salto en cuanto al volumen y a los métodos de lucha del movimiento de mujeres, dando lugar a la primera gran huelga general en todo el Estado español desde 2012.
Sin embargo, la estrategia de pararlo todo ya tiene una larga historia en el movimiento de mujeres y estas grandes experiencias y debates permiten ayudar a pensar hoy en día no sólo qué huelga, sino cómo enfrentar el patriarcardo y el capitalismo. Esta es la historia de algunas de las más importantes huelgas de mujeres del año 1918 en el Estado español.
En un mundo en guerra, las obreras toman la calle
Para comprender mejor la situación y los hechos de las protagonistas de las huelgas de 1918 es recomendable entender el contexto internacional. La I Guerra Mundial asola Europa desde 1914, millones de obreros son enviados a morir en la guerra imperialista entre las potencias burguesas y millones de mujeres ocupan los puestos que dejaron.
No sólo crece exponencialmente el número de asalariadas, sino también un movimiento contra la guerra predominantemente femenino y por la conquista de derechos para la mujer, como la igualdad de salarios con sus compañeros varones o el voto femenino. Las burguesías tratan de manejar la situación entre la represión y la concesión de demandas, asumiendo su relativa necesidad de ceder terreno en un contexto de guerra y de mayor mano de obra.
Las transformaciones económicas de un capitalismo en auge requerían más mano de obra femenina y pusieron en cuestión todo el aparato ideológico, la religión y la ciencia, que buscaban impedir que la mujer se convierta en asalariada. Pero a la vez, el trabajo asalariado femenino se fue acrecentando bajo los mismos patrones ideológicos de la división sexual y complementariedad de los sexos para justificar mayores desigualdades, discriminación y desjerarquización del trabajo de la mujer fuera del hogar.
Revolución en Rusia: las obreras en primera línea
Mientras, en Rusia tras la revolución de 1917, se conquistaron importantes derechos para las mujeres que no existían en la mayor parte del mundo, como el derecho a controlar sus salarios y propiedad, al divorcio y la patria potestad, al aborto, la despenalización de la homosexualidad o los planes para socializar el trabajo doméstico.
Estos derechos fueron conquistados a través de la organización y lucha de las y los bolcheviques y las masas trabajadoras, atravesados por múltiples debates y posteriormente derogados en su mayor parte en el ascenso y consolidación de la burocracia estalinista, como parte central de la expropiación de las conquistas revolucionarias en la burocratización de la URSS.
Las mujeres del pueblo comienzan la revuelta
En este contexto internacional el Estado Español no participa militarmente en la I Guerra Mundial, pero la burguesía española se dispone a comerciar con ambos bandos a un siempre creciente precio de guerra. El resultado es una inflación galopante unida a una pérdida grave del salario real, provocando una situación de carestía y hambre para las familias obreras, que vieron como en cinco años los precios se habían duplicado respecto al jornal.
Entre 1918 y 1920 las obreras, que a través del trabajo reproductivo y doméstico garantizaban la supervivencia de la familia, organizaron enormes huelgas y protestas en defensa de las subsistencia de sus hogares. Estos años verían también grandes agitaciones, huelgas generales, el aumento de la organización obrera y la caída de varios gobiernos en lo que se conoció como el Trienio Bolchevique.
La Revuelta de las Faeneras marcaría un hecho histórico en la ciudad de Málaga entre el 9 y el 21 de enero de 1918. El frío del invierno y la epidemia de gripe se uniría al aumento de los precios del pan, el pescado y las patatas, hasta el punto de que la última subida del precio del pan en la ciudad hacía que un kilo costara el tercio del salario diario de una obrera y la séptima parte del de un obrero.
Desde los barrios de pescadores se planificó una manifestación inicial de 800 mujeres por la bajada del precio del pan hasta el Ayuntamiento para dar al alcalde un plazo de 48 horas para la regulación de precios y posteriormente recorrer el centro de la ciudad hasta las puertas de la textil Industria Malagueña para convocar una asamblea.
Los días posteriores las mujeres requisarían el pescado en el puerto y lo subastarían a bajo coste, así como con otros productos básicos. El 14 una asamblea reuniría a 8.000 personas para convocar una manifestación al día siguiente, que sería reprimida dejando cuatro personas muertas y 17 heridas.
Desde el 16 se convocaría la huelga general, parando totalmente la ciudad y reuniendo a más de 12.000 personas en el entierro de las muertas el día anterior. El 21 la huelga sería desconvocada, triunfando y consiguiendo la bajada de precios.
Del 9 al 18 de marzo de 1918 en la comarca de Ferrolterra (A Coruña) la Revuelta de las Pedradas revolucionará la vida de las trabajadoras. Varias huelgas habían sacudido el astillero de Ferrol el año anterior y las protestas contra el impuesto a los consumos se multiplicaban, mientras, el hambre campaba a sus anchas debido el constante aumento de precios.
El día 9 un nutrido grupo de mujeres se dirigen a los comercios al no ser recibidas por el alcalde para protestar por los precios. Los comerciantes responderán disparando a las mujeres y dejando dos heridas, que responderán a pedradas contra los comercios, dando nombre a la revuelta.
La noticia corre como la pólvora por toda la comarca y las mujeres impulsan comités de huelgas, cortes de carreteas y vías, huelgas obreras y manifestaciones, con las trabajadoras de la fábrica textil de Xubía a la cabeza, protestando por los bajos salarios y la inseguridad del trabajo.
Desde el día 10 pararán las fábricas y astilleros en Ferrol y una manifestación será reprimida, dejando dos muertos. El 13 las protestas se trasladarán a una feria campesina en Sedes, en la que la Guardia Civil cargará matando a siete personas y dejando a decenas heridas.
Al día siguiente más de 6.000 personas acudirán al entierro en una movilización masiva, escalando hasta la convocatoria de huelga general a partir del día 15. Para derrotar la huelga y las protestas será necesario inundar de militares la comarca y declarar el Estado de Excepción.
Desde el 12 al 23 de enero las mujeres levantarán en Barcelona una histórica huelga contra la carestía que parará fábricas, talleres, comercios y teatros. Una manifestación de más de 500 mujeres se dirigió a la plaza Sant Jaume y una comisión emplazó al alcalde a bajar los precios del carbón.
Para conocer mejor esta huelga, echa un vistazo al artículo de Cynthia Lub
Ante la inacción del Ayuntamiento decidieron pasar por los locales donde trabajaban cientos de mujeres, obligar a los dueños a cerrar, mientras invitaban a las camareras, bailarinas y artistas a unirse a la protesta y parar los tranvías en la Rambla.
El 14 de enero amaneció con miles de mujeres en las calles, pasando por centros de trabajo, tiendas y fábricas a invitar a las mujeres a que abandonen el trabajo y se unieran a la manifestación. Marcharon entre 3.000 y 4.000 mujeres y pararon el trabajo de más de 14.000. Cuando iban a reunirse con el gobernador, la policía empujó a las mujeres y la barandilla de la escalera cedió, dejando a 25 mujeres heridas graves.
El paro y las protestas se extendieron toda la semana y el jueves 17 en un mitin aprobaron demandas como: subsistencias al mismo precio que antes de la guerra, reducción del alquiler en un 20%, readmisión de 6.000 trabajadores del transporte despedidos.
El 18 se intensificó la huelga y pararon alrededor de 20.000 trabajadoras y el 23 5.000 mujeres acudían a un mitin en la Font del Gat, que acabó disuelto por la guardia civil. Sólo el Estado de Guerra en la provincia de Barcelona pudo acallarlas, imponiendo finalmente sus demandas sociales.
Este 8M el movimiento de mujeres tiene una nueva cita con la historia
Para pensar hoy la lucha, es de vital importancia rescatar todas estas experiencias. Porque el terreno de batalla de la lucha de género, es un terreno en la lucha de clases, para desde ahí recuperar y conquistar los derechos perdidos y por ganar de todas las mujeres. Y es en el terreno de la lucha de clases que las trabajadoras han hecho historia.
Si te interesa el tema, échale un vistazo a:
¿Cómo fue la huelga de mujeres de Islandia
Ulla Wikander: la división sexual y la feminización del trabajo

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.