Para este viernes 11 de mayo, la Coordinadora #NiUnaMenos convocó una marcha nacional contra la “cultura de la violación” y la violencia machista. Frente a esto, la unidad de las luchas entre estudiantes, trabajadores, diversidad sexual y mujeres es imprescindible.
Viernes 11 de mayo de 2018
Una serie de manifestaciones feministas se vienen desarrollando a nivel nacional en diversas universidades del país, con paralizaciones, marchas y tomas. Esto como respuesta a la brutal serie de casos de violencia machista que han salido a la luz pública.
Dichas movilizaciones han encontrado una enorme masividad en distintas universidades y liceos a lo largo del país fruto de años de silencio, opresión y machismo. Se han levantado masivas asambleas de mujeres como espacios legítimos de organización y deliberación, pero para acabar con el machismo necesitamos a su vez levantar espacios triestamentales, de hombres y mujeres para hacer fuerza contra el modelo educativo y el autoritarismo universitario que lo sostiene.
En este sentido, es de vital importancia que el movimiento feminista se pueda unir a las demandas del movimiento estudiantil, poniendo en el centro la lucha por una educación laica, no sexista ni hetero-normativa; además de la movilización por conquistar protocolos de acoso y violencia machista, los que sean elaborados entre estudiantes, funcionarios y académicos y que sea independiente de las autoridades.
Esto sumado a la lucha por una ley de emergencia contra la violencia de género, la cual mediante el impuesto a las grandes riquezas, costee nuevos centros de acogida para las mujeres, los cuales puedan ser organizados por sus propias usuarias. Una ley que otorgue la posibilidad de optar a una vivienda, la cual sea costeada mediante impuestos a las grandes empresas inmobiliarias. Que garantice licencias laborales con goce de sueldos y también para estudiantes. Donde además sea el Estado quien se haga cargo de crear planes de empleo para que las mujeres puedan trabajar y así independizarse económicamente de sus agresores.
De igual modo, la lucha por igual trabajo igual salario, la lucha contra los femicidios o que no mueran más mujeres pobres por abortos clandestinos, en donde se hace imprescindible un aborto legal, libre, seguro y gratuito, no se podrá llevar adelante si no es con una gran organización para enfrentar al Estado, uno de los mayores responsables de la violencia machista.
Por ello necesitamos organizarnos dentro de nuestros lugares de estudio impulsando secretarias de género, y comisiones de mujeres en nuestros lugares de trabajo, con el objetivo de impulsar un gran movimiento de mujeres, que luche en las calles junto a los trabajadores y estudiantes, contra la violencia de género y por cada una de nuestras demandas, y que tenga como perspectiva la transformación de la sociedad en su conjunto.
Mujeres, diversidad sexual, estudiantes secundarios, universitarios, migrantes, mapuche y trabajadores debemos salir unidos en la lucha contra nuestros mayores adversarios: el capitalismo y el patriarcado. Sólo de esta forma podremos hacerle frente al gobierno explotador y machista de los ricos.