Continuamos con la serie Revolución Rusa en la prensa venezolana, noticias sobre la “insurrección de julio”, la asunción de Kerenski a primer ministro del gobierno provisional, la campaña de calumnias contra Lenin
Humberto Zavala Venezuela | @1987_zavala
Martes 18 de julio de 2017
Las revoluciones irrumpen en la historia resquebrajando el orden del saber sostenido a lo largo de los años por ese gran compendio de mitos que representa la historiografía oficial. Las incongruencias y falsedades, hoy consabidas, en muchos de los “hechos incontestables” así presentados por los encabezados de la época, no resultaban tan evidentes para los lectores de estos diarios hace cien años.
El régimen dual sintetizado en la fórmula “Gobierno provisional y Sóviets”, iba a la par con las contradicciones de dicho régimen. La conjunción “y” de la fórmula era solo su aspecto exterior que dialécticamente estallaría en la preposición “versus”.
Crisis, guerra y desconcierto
Al aproximarnos a los acontecimientos en la tumultuosa Rusia de Julio de 1917, los gastos de guerra en medio año ascendían a 10.500 millones de rublos, los empréstitos destinados al Ejército anunciados por el gobierno provisional coincidieron con la caída abrupta del rublo, el putch inflacionario hacía aguas el poder adquisitivo, al tiempo que desesperaba a los patronos quienes cerraban sistemáticamente sus factorías a su real gana. En este marco, el gobierno anunciaba –y así lo reseñaba la prensa venezolana de la época– elecciones a la Asamblea Constituyente:
El Universal, 1 de julio de 1917
ELECCIONES EN RUSIA
Petrogrado, junio 29. (Cable francés). Un decreto del gobierno provisorio fija la fecha del 30 de setiembre para la elección general de la asamblea constituyente y la del 13 de octubre para la apertura de las sesiones de esta asamblea. [1980; 65]
Sin embargo, nadie daba mayor importancia a esta “fiesta electoral”, salvo la prensa liberal en encarnizada oposición con la fecha fijada. La grave crisis económica y los tristes avatares del Ejército ruso en la guerra era lo que pasaba a primer plano:
El Universal, 6 de julio de 1917
LA SITUACIÓN ECONÓMICA DE RUSIA
Petrogrado, junio 30.– (Vía inglesa). Es tan aguda la crisis económica en todo el país, que de acuerdo con lo que dice Shingaroff, solo un milagro puede salvar al país de la ruina económica, que exige de los trabajadores un esfuerzo tan enorme que será imposible que las ruedas del mecanismo industrial puedan funcionar por más tiempo. [1980; 72]
Los principales sindicatos y regimientos perdían la paciencia, los anarquistas ganaban audiencia, cuatro ministros del Gobierno Provisional dimitían agazapados, los extremistas precipitaban la acción armada y los Bolcheviques exhortaban a la paciencia y a calcular mejor el momento de pasar a la acción. Lo cierto es que mientras el ambiente por abajo bullía contra el gobierno, el desconcierto reinaba en las mentes de intelectuales “tocados por la gracia” de la razón.
Valga la ocasión para recordar que el “Príncipe del anarquismo ruso” Peter Kropotkin declamaba contra cualquier intento de los pacifistas rusos de estorbar la derrota de Alemania: “Los sueños fantásticos –decía– son la dominación de Berlín y Bagdad, deben desaparecer; Francia debe tener Alsacia y Lorena… Rusia debe combatir por la victoria” [ La Religión, 06/07/1917; 1980: 73]
Un corresponsal de The World escribía sobre un coronel que anunciaba a sus soldados la llegada del afamado dirigente socialdemócrata Emilio Vandervelde: “He aquí un hombre que conoce lo que se relaciona con el socialismo, que hoy quiere atormentarnos. Escuchadle, recordad lo que os diga. Todos somos ignorantes en política” [La Religión, 11/07/1917; 1980: 87] El desconcierto era tal que inclusive el aclamado escritor Máximo Gorki anunciaba en esos días su retiro de la vida pública para dedicarse exclusivamente a asuntos relacionados con el arte y la cultura [El Universal, 16/07/1917; 1980: 90-91].
Estalla la insurrección
Las noticias llegaron con pocos días de diferencia. Las precauciones tomadas por los cables internacionales para no mencionar el rechazo de las masas a la guerra y su descontento hacia el gobierno, se tradujo en publicidad para ese pequeño partido que hasta el momento eran minoría en los Sóviets, los bolcheviques –pese a su programa y su herencia Socialdemócrata– eran presentados como “anarquistas” y causantes de la Insurrección:
La Religión 21 de julio / El Universal 22 de julio
LOS ANARQUISTAS RUSOS
Represión enérgica
Petrogrado, 19.– El gobierno observa una conducta vigorosa en Petrogrado, donde los bolcheviques ya parecía que lo dominarían todo. Desde la mañana, los cosacos y otras tropas de caballería hicieron patrullas en las calles y todas las avenidas estaban guarnecidas por la infantería. Se vigilaba principalmente los automóviles. En toda la ciudad se examinaron con cuidado y todos los sujetos sospechosos fueron arrestados. [1980; Pp. 108-109]
Otro tanto se observa en la siguiente nota:
El Nuevo Diario, 22 de julio
CABLE FRANCÉS
TUMULTOS EN PETROGRADO
Petrogrado, 19.– El gobierno ha recobrado su preponderancia en Petrogrado, donde los bolchevickis amenazaron prevalecer en todo. Desde temprano los cosacos y otras fuerzas de caballería recorrieron las calles y la infantería custodió las avenidas. Se inspeccionaron principalmente los automóviles. En toda la ciudad se examina con cuidado y se arresta a los sospechosos. Ayer en la mañana pretendió un automóvil huir de las patrullas; estaba ocupado por personas que distribuían folletos anarquistas. Los ocupantes quisieron resistir, pero fueron sometidos por los cosacos, y arrestados después. [1980; 110]
El episodio culmina con un Kerenski adoptando poderes ilimitados bajo el título de Comité de Salud Pública “reconociendo que la nación está amenazada por una derrota militar en el frente y la anarquía en el interior” declarando así “una lucha a muerte con el enemigo del orden público” [“Kerenski dictador”, La Religión 25/07/1917]; y seguidamente el restablecimiento de la pena de muerte, “el general Kornilof ha telegrafiado al primer ministro Kerensky, amenazando con abandonar su mando si el gobierno no restablecía la pena de muerte…” [La Religión 29/07/1917]
Del culto a Kerensky a las campañas de calumnias contra Lenin
Ya desde el 7 de julio llegaban a Venezuela las primeras semblanzas (verdaderas alabanzas) de la personalidad del que pronto ocuparía el cargo de Primer Ministro en el gobierno provisional. El Nuevo Diario en una nota titulada ALEJANDRO KERENSKY lo exhibía laudatoriamente como “hombre de extraordinarias energías”:
…Entró Kerensky a la Duma en 1913 y fue serio adversario del gobierno, que lo consideró siempre su peor enemigo. El primer grito revolucionario lo lanzó él. Cuando leyó en la Duma el decreto de disolución del Zar (…) Como orador tiene una gran fama en toda Rusia, tanto por su elocuencia como por la lógica que animan sus palabras (…) Kerenski como Ministro de Justicia, abolió la pena de muerte y puso en libertad a todos los presos políticos. [1980: 82]
Y ya sabemos por las mismas publicaciones de la prensa venezolana aquí citadas, qué hizo este mismo mes, a pocos días de publicarse dichas líneas. Después de la dimisión de los ministros que desatara las jornadas de julio, sería este quien asumiría como Primer Ministro del Gobierno Provisional, tal y como se ve reseñado en este artículo:
El Universal / El Nuevo Diario; 25 de julio
KERENSKY PRIMER MINISTRO
Petrogrado, 22.– (Cable francés). La “Gacette de la Bourse” anuncia que ha dimitido el primer ministro Lvoff y que M. Kerensky ha sido nombrado para ese puesto. Sin embargo este último conservará provisionalmente las carteras de Guerra y de Marina.
M. Tseretolli ha sido nombrado Ministro del Interior, que es la cartera que tenía M. Lvoff, pero conservará también la de Correos y Telégrafos.
M. Nekrassof ha sido nombrado provisionalmente Ministro de Justicia en reemplazo de M. Pereverzef, que dimitió el jueves.
M. Terestchenko seguirá de Ministro de Negocios Extranjeros. [1980; 111]
Mientras la prensa oficial promovía a su “héroe” liberal, iniciaba la industria de la calumnia contra el líder bolchevique, Lenin, [1] quien de anarquista y maximalista, pasaba a la categoría de “Agente alemán”, “traidor a la Revolución”, así lo mostraban algunos diarios venezolanos de la época:
La Religión, 21 de julio / El Nuevo Diario 22 de julio
LENIN AGENTE DE ALEMANIA
Petrogrado, 29.– Una carta del Jefe de estado mayor Brusiloff establece que Nicolás Lenin, el leader radical socialista, es un agente del estado mayor general alemán. La denuncia de esto se encuentra en la confesión del teniente Ermoloenke, que dijo que se le había enviado al frente ocupado por el 46 cuerpo ruso para hacer propaganda en favor de una pronta paz con Alemania.
La misión de Lenin era la de comprometer, a los ojos del pueblo, por todos los medios posibles, al gobierno provisorio. Los fondos eran enviados por intermediario de un empleado de la Legación alemana en Stockolmo. [1980; 108]
Mientras tanto en la serranía del estado Lara (El Tocuyo), seguían estas noticias desde un pequeño círculo de lectura constituido solemnemente en 1914 por Hedilio y Alcides Losada, Roberto Montesinos, Agustín Gil y José Pío Tamayo (pionero del marxismo en Venezuela) que dieron a llamar desde entonces “El Tonel de Diógenes”. Así lo relata quien firma como R. E. en el conocido libro de Raúl Agudo Freites Pío Tamayo y la Vanguardia (1969): [2]
Así pasaron los años. En 1917, recuerdo, cayó en nuestras manos un programa de la revolución mexicana (…) Nos sentimos todos solidarios del gran movimiento realizado en la república hermana. Otra vez, también el recuerdo es nítido, Pío trajo de Barquisimeto un libro de Kropotkine sobre la propiedad. Lo leímos como de costumbre (…) Y luego vinieron las noticias de la revolución rusa. Pocas y confusas. [NdR: Énfasis mío] Pero suficientes para saber que habían derrocado la odiosa autocracia zarista. Exultamos de alegría y confieso que en los meses siguientes, Kerensky se constituyó para nosotros en héroe. Después el nombre de Lenin puso su terrible incógnita en nuestras discusiones [1969: 140]
El asunto del “agente alemán” Lenin quedó saldado cuando el derrocamiento revolucionario de Kerensky por Sóviets y Bolcheviques influyó sobre las masas revolucionarias alemanas que depusieron del poder a todos los Ludendorff un año más tarde. Por su parte, la contrarrevolución burocrática bajo el estalinismo le hizo un ilimitado favor a los Ermoelenko, Kerensky y Ludendorff, cuando en la década del 30’ eliminaba a “la conciencia de la Pravda revolucionaria” Sosnovsky, mientras la crónica de tribunales de Pravda pasaba a la dirección de Zaslawsky, uno de los que acusaba a Lenin de ser un “agente alemán”, quien hacía desde ese otro frente algo análogo al infame papel jugado en las Purgas por el fiscal Andrei Vishinsky, a saber, ajustar cuentas con los bolcheviques que participaron en la revolución hace cien años.
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En próximas entregas sobre “la sublevación contrarrevolucionaria de Kornilov” y la “Revolución de Octubre” en la prensa venezolana de hace cien años.
NOTAS
[1] León Trotsky dedicó todo un capítulo de su famosa Autobiografía a desmentir minuciosamente con vista a los hechos posteriores a la revolución, la insistencia del exiliado Kerensky en la campaña de calumnias sobre Lenin como “agente alemán”. Puede leerse en el capítulo 25 “Sobre los calumniadores” entre las páginas 317 y 327 de la edición de Mi Vida. Intento Autobiográfico Intento Autobiográfico [CEIP León Trotsky; Argentina: 2012]
[2] Las conclusiones de Rosas Marcano fueron que “los periódicos estudiados informaron suficientemente sobre los acontecimientos de la Revolución Rusa. En Particular los diarios de Caracas cumplieron su tarea informativa con relativa amplitud sobre todo si se considera que los lectores no demostraron mayor interés por la revolución” [1980: 49] mientras que el testimonio recogido dos años más tarde en el libro de Agudo Freites parece ser la excepción a esta norma.
TEXTOS CONSULTADOS
Jesús Rosas Marcano (1967). La revolución socialista de octubre en la prensa venezolana de la época. Ediciones Centauro, 1980. Caracas
Raúl Agudo Freites (1969). Pío Tamayo y la Vanguardia. Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Caracas