1976 fue un golpe de clase. Militares y empresarios desaparecieron a trabajadores del Posadas, INTI, Subte, Fate, ferroviarios, azucareros, docentes, estatales, de la alimentación. Muchos siguen luchando hoy y levantan sus banderas.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Viernes 23 de marzo de 2018

Osvaldo Fraga era enfermero en el Hospital Posadas cuando lo desaparecieron el 1 de diciembre de 1976. Matilde Itzigsohn trabajaba en el Astillero Rio Santiago y está desaparecida desde el 16 de marzo del ’77. Andrés Armendáriz fue secuestrado unos días después, cuando era delegado aeronáutico de Austral. Sergio Simonetti era trabajador del FFCC Roca y lo secuestraron el 14 de enero del ’77. Juan Estévez era obrero de Jabón Federal cuando desapareció en mayo de 1977. María del Carmen Artero era empleada del Centro de Química del INTI cuando se la llevaron el 11 de octubre del ’78. Alberto Beaute era telefónico y también lo secuestraron en 1978. Santiago Ryan, obrero de Atlántida (luego Donnelley) está desaparecido desde el 4 de abril del ’76. Veinte días después secuestraban a Oscar Lagrotta, obrero de FATE. A Susana Ossola, la secuestraron el 22 de mayo de 1976, cuando iba a trabajar a Terrabusi, hoy Mondelez Pacheco. El 17 de septiembre de ese año le tocaba a José Mendoza, boletero de la Estación Virreyes del subte. Unos días después, el 22, una patota del Ejército se llevaba a Alberto Bedia y otros obreros de Siderca en “la noche de los tubos”. Susana Beatriz Mata era docente bonaerense y organizaba la Ctera cuando fue secuestrada el 15 de diciembre de 1977.
La lista no termina y obviamente recorre todo el país, desde la Patagonia a Jujuy.
El 24 de marzo de 1976 se inició un golpe cívico militar que tenía como objetivo cerrar una etapa de ascenso obrero y popular que se había iniciado varios años antes. Y también a atacar las conquistas y derechos que había obtenido la clase trabajadora en duras luchas.
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Por eso, gran parte de las víctimas de la dictadura fueron trabajadores y trabajadoras. De las fábricas, los campos, los transportes, las aulas y el Estado. Los que hacían funcionar el país y podían paralizarlo. Los que se levantaron, en el Cordobazo, el Viborazo y el Rosariazo. Los que se rebelaban a los gerentes y burócratas en las fábricas, y a los militares en las calles. Los que empezaban a recuperar sus comisiones internas y peleaban por sindicatos clasistas. Los que en 1975 enfrentaban a las patotas de la derecha peronista y la burocracia sindical, mientras empezaban a desobedecer el “Pacto Social” del Gobierno que muchos habían votado unos años antes.
Gran parte de las víctimas de la dictadura fueron trabajadores y trabajadoras. Los que hacían funcionar el país y podían paralizarlo
Los que protagonizaron las “coordinadoras interfabriles”, un fenómeno inédito en la historia argentina, donde se organizaban los trabajadores más allá de sus portones y límites gremiales. Donde las comisiones internas y las seccionales recuperadas se unían para pelear contra el ajuste del gobierno peronista, contra la represión, los despidos y el ataque a los convenios. Pero además, con la fuerza que les daba esa coordinación, que impulsaba movilizaciones, paros y tomas de fábricas, le impusieron a la CGT una huelga general política, que terminó derrotando el plan de Rodrigo e Isabel.
Fueron los que protagonizaron las “coordinadoras interfabriles”, donde se organizaban los trabajadores más allá de sus portones y límites gremiales.
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Los obreros y las obreras de Fate, Atlántida, Astilleros Astarsa, Stani y Terrabusi (hoy Mondelez), Ford y General Motors, las seccionales de los sindicatos Ceramistas, FFCC Boulogne y Navales, junto a decenas de empresas formaban parte de la Coordinadora de Zona Norte. Los del Hospital Posadas, Jabón Federal, Amato, Mercedez Benz, Ferroviarios de Haedo, los sindicatos docentes de Morón y La Matanza, La Cantábrica y los estatales del INTA estaban organizados en las coordinadoras de gremios en lucha de La Matanza y de la Zona Oeste. En la zona Sur del Gran Buenos Aires estaban los de Alpargatas, Nestlé, Molinos Río de La Plata, 67 líneas de la UTA, Grafa y Bagley, entre tantas otras. En la zona de La Plata, Berisso y Ensenada, de los Astilleros Río Santiago, Petroquímica Sudamericana (luego Mafissa), ATULP, Peugeot, Swift, UOCRA-Techint y 20 líneas de colectivos, por nombrar algunas. En la Ciudad de Buenos Aires la coordinadora bancaria y la Interlíneas con Subterráneas y varias líneas de colectivos, así como la que pusieron en pie varias fábricas de la alimentación.
Como también surgieron entre los ingenios azucareros del Norte, o se pusieron en pie las “coordinadoras” en Córdoba y Rosario.
Los empresarios que llamaron al golpe están todos impunes. La mayoría siguió haciendo negocios, como la familia Macri, los Rocca, los Roggio, los Blaquier o las grandes multinacionales. Los Gobiernos de turno les garantizaron el orden en las calles y las líneas de producción. Con los Bullrich, los Berni, la Policía y la Gendarmería.
Pero una y otra vez, la clase trabajadora se rebeló contra la dictadura del capital y sus Gobiernos.
Como los que ahora enfrentan los despidos y la militarización de la protesta, en el Hospital Posadas, el Inti y empresas de todo el país. Y los que pelean por salario como los docentes. Los que no quieren dejar la vida trabajando, como en Fate o el Subte. Y los que enfrentan al ataque a sus organizaciones de base, como en Mondelez Victoria o LATAM. Los que defienden las gestiones obreras como en MadyGraf (ayer Atlántida). O enfrentan los cierres y despidos como en Ferrobaires o las tercerizadas del FFCC Sarmiento.
El 24 de Marzo, el Movimiento de Agrupaciones Clasistas que impulsa el PTS-Frente de Izquierda, marchará a la Plaza de Mayo junto a la izquierda y las organizaciones que impulsan el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Vendrán con nosotros las agrupaciones de docentes, estatales, aeronáuticos, telefónicos, ferroviarios, choferes, subterráneos, metalúrgicos, mecánicos, metalúrgicos, gráficos, jaboneros, eléctricos, textiles, bancarios, alimenticios, de los astilleros. Muchos tienen compañeros desaparecidos. Y levantarán sus banderas, no solo para recordarlos, sino para reivindicar y continuar con las mejores tradiciones clasistas.
Por los 30.000 compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos. Por el triunfo de todas las luchas.
Contra la impunidad, ajuste y represión de Macri, los gobernadores y sus cómplices. Contra el pacto de la burocracia sindical.
Vení con las agrupaciones clasistas este 24 de Marzo.
Este #24M marcharemos contra la represión y la impunidad, por el triunfo de todas las luchas y los derechos de las mujeres. Seremos parte de una columna independiente porque no apoyamos a los gobernadores que nos imponen los planes de ajuste. No podés faltar, ¡te esperamos! pic.twitter.com/hE6XnkNSQy
— Movimiento de Agrupaciones Clasistas (@MAClasistas) 21 de marzo de 2018

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.