El próximo 29 de Septiembre la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) cumplirá 25 años de existencia. Actualmente cuenta con más de 50.000 estudiantes y esta celebración supone uno de los eventos de mayor envergadura del municipio.

Meke Paradela @mekepa
Letizia Valeiras Docente - SUTEBA La Matanza @letiziav83
Sábado 20 de septiembre de 2014
A los efectos de tener todo listo para la fecha, desde hace unas semanas se vinieron llevando a cabo distintas reformas en su infraestructura. Sin embargo, las modificaciones no son solamente externas sino también internas. Quizás por este motivo es que se puede entender el fallo de la Sala B de la Cámara Civil, que determinó a principios de mes que el buscador de internet Google debía eliminar toda sugerencia de búsqueda y a la vez los datos relacionados con José Paquez, actual Secretario General de la UNLaM y ubicado en el tercer lugar en la nómina de autoridades que se consignan en la página web de la institución. Había que esconder los trapitos sucios antes de la fiesta.
¿Por qué razón la Cámara falló a favor de Paquez? Es simple: el Secretario General estaba vinculado en el mundo virtual a casos de violencia. Uno de estos episodios tuvo cierto renombre hace tres años dentro de la universidad, cuando una agrupación estudiantil denunció que Paquez junto con otro funcionario de la institución agredió físicamente a tres estudiantes, dos de ellas pertenecientes a la agrupación y una estudiante de Trabajo Social.
De todas maneras, esta no es la primera vez que las autoridades de la universidad se encuentran envueltas en situaciones que dejan mucho que desear sobre su aparente credibilidad y excelencia académica: en el año 2010 el rector Daniel Martínez tuvo más de un dolor de cabeza al explotar el escándalo de las escuchas telefónicas efectuadas por la Policía Metropolitana y comprobarse que uno de los involucrados era Ciro James, ni más ni menos que asesor de gabinete de la UNLaM y ex director ad honorem de la carrera Relaciones Institucionales.
El rector Daniel Martínez, como para estar a tono con sus “amigos” de adentro y de afuera (no nos olvidemos que asumió en el cargo en el año ’99 de la mano del duhaldista Alberto Pierri, en ese entonces el “dueño” de La Matanza) fue denunciado en 2005 por amenazas, asociación ilícita, falsificación de instrumento público, defraudación al Estado y por tener una cuenta sin declarar de más de 600 mil dólares en el banco Lehman Brothers, en EEUU. Estas denuncias se hicieron públicas en varios medios, pero de un día para el otro desaparecieron: los trapitos sucios se lavan en casa y Daniel Martínez sigue siendo el rector de la UNLaM desde hace 15 años.
Las que sí persisten son las múltiples denuncias de estudiantes y docentes sobre las múltiples irregularidades en la gestión de la universidad, manejada por Martínez y sus amigos a su antojo, con un sistema de premios y castigo tanto a los docentes, como a los estudiantes que le rinden pleitesía. Entre estos últimos, cuenta con su propia fuerza de choque, la Liga Federal Universitaria (LFU), conducida por Santiago Letelle, Secretario General de la JUP Bs. As., que dirige el Centro de Estudiantes como quien administra una empresa, desde 1994.
En 2009, incluso llegó a despedir a dos docentes de la carrera de Comunicación Social como mecanismo de persecución política, cuestión que realiza a su antojo ya que cerca del 80% de la planta docente de la UNLaM está designada de forma interina, con contratos precarios. Mientras tanto, el sueldo de Martínez asciende a 89.000 pesos en el mes de agosto, según informe el sistema integrado previsional argentino (ANSES).
Es así como mientras la universidad efectúa su maquillaje por dentro y por fuera, el régimen universitario, con sus negocios, aprietes y prebendas, permanece intacto: mediante las condiciones restrictivas del curso de ingreso son miles los estudiantes que cada año pierden la posibilidad de acceder a una educación universitaria debido al abono de una matrícula que todos los años se incrementa, sin contar los gastos extra que supone el viaje en transporte público, cuya tarifa es cada vez más elevada, y ni hablar del hecho de que para acceder a una beca hay que rendir honores a la LFU. Esta situación lleva a que cada vez sean más la cantidad de estudiantes que deba conseguir trabajo para solventar sus estudios, la mayoría en condiciones de precariedad, y a que otros tantos los abandonen o nunca lleguen a recibirse. De la misma manera, los estudiantes también ven reducidos sus propios espacios al convivir con la escuela de policía que funciona como subsede de la Vucetich en las instalaciones de la UNLaM (a la que ahora se sumaría la Escuela de Penitenciarios), violando la autonomía universitaria (que supone que la Universidad es autárquica y que por lo tanto ninguna fuerza de seguridad puede ingresar en ella). Los “coordinadores” de estos aprendices de policía son parte de la misma bonaerense que desapareció a Luciano Arruga hace 5 años en Lomas del Mirador.
De esta manera es que la Universidad Nacional de La Matanza festeja su cuarto de siglo. Pintando paredes y buscadores de internet pero manteniendo un régimen universitario de rectores y funcionarios ricos, que manejan la universidad a su antojo y hacen múltiples negocios, privilegiando convenios empresariales y manteniendo a sus docentes precarizados y a sus estudiantes completamente ajenos a las decisiones de la universidad, casi sin espacios para expresar sus ideas y opiniones, conviviendo con la maldita bonaerense y con un Centro de Estudiantes que funciona como una unidad básica: todo completamente alejado de una educación al servicio de la comunidad, que forme futuros profesionales al servicio de los trabajadores.

Meke Paradela
Nació en Capital Federal en 1985.