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Red Internacional
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Francia. Francia: huelga general el 27 de enero en defensa de los servicios públicos y por salarios dignos

Este 27 de enero ha sido convocada por la intersindical de CGT-FO-FSU-Solidaires una movilización a nivel nacional en Francia. Tras la histórica huelga del pasado 13 de enero en el sector educativo, se llama los trabajadores del sector público y del privado a sumarse a las protestas, habiéndose dado ya numerosas luchas en los últimos meses por defender sus salarios.

Jueves 27 de enero de 2022

Imagen: AFP / Lionel BONAVENTURE

Un extenso movimiento en la Educación Nacional. El retorno del “miedo a la calle”

Con manifestaciones en toda Francia, movilizaciones ante rectorados, con tasas de huelguistas récord, el pasado jueves 13 de enero, la Educación Nacional estuvo marcada por una inmensa movilización. Un movimiento que puede considerarse histórico, si tenemos en cuenta el número de personas que participó (la mayor cantidad de huelguistas desde 2003) y de sectores implicados, desde pre-escolar a los padres de los alumnos, incluyendo directores e inspectores —que normalmente actúan como correas de transmisión de las políticas del Estado—, todos participaron de forma masiva en la huelga.

Si hasta ahora, la crisis sanitaria parecía más bien favorecer a Macron, ya que la oleada de Ómicron había permitido incluso eclipsar a la oposición debido a la centralidad de la crisis sanitaria, la movilización en el sector educativo ha devuelto el foco nacional a la huelga. Lo que hace temer al gobierno que se de un retorno a las calles.

A menos de tres meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la reacción generada por la gestión del gobierno de la crisis sanitaria en las escuelas no ha dejado a nadie indiferente. Se percibe un profundo malestar en los trabajadores de la Educación Nacional, algo que se ha visibilizado por la gestión que ha hecho de la variante Ómicron Jean-Michel-Blanquer (ministro de Educación). Más allá del escándalo de los protocolos, es la falta estructural de recursos en las escuelas y la destrucción del sistema de Educación Nacional lo que los profesores y el personal han denunciado en masa, unas semanas después de las movilizaciones de AESH (personal de ayuda a alumnos con necesidades especiales) por los mismos motivos.

Mientras la carrera presidencial está en marcha y los representantes de la burguesía, desde Zemmour a Macron, pasando por Marine le Pen y Pécresse, se disputan propuestas antisociales y reaccionarias, la emergencia de un movimiento social en el sistema educativo nacional ha vuelto a poner la cuestión de los servicios públicos en el centro del debate. Un tema que se retoma hoy, 27 de enero, buscando la convergencia con los trabajadores sanitarios que se enfrentan a los mismos problemas, pero también con todos los trabajadores de los servicios públicos que han estado luchando en los últimos años, como por ejemplo los trabajadores sociales. Convocada inicialmente en torno a reivindicaciones salariales, esta jornada interprofesional puede permitir también vincular la cuestión de los servicios públicos a la cuestión candente de los salarios, que ha dado lugar a huelgas sin precedentes en el sector privado en los últimos meses.

Sector público o privado: Por toda Francia, se dan movilizaciones inéditas en sectores de trabajadores

Desde la vuelta al curso en septiembre de 2021, las movilizaciones sobre la cuestión de los salarios han estallado en todos sitios, incluyendo empresas y sectores normalmente ajenos a los movimientos sociales. Tras las negociaciones salariales anuales, las famosas NAO, se dieron por insuficientes, numerosos trabajadores decidieron ponerse en huelga y seguirla por primera vez en sus vidas.

Aunque no aparezca en la portada de los grandes periódicos, la rabia en el seno del movimiento obrero es una realidad. Y no faltan ejemplos de ello. El sector de las grandes superficies que ha obtenido beneficios records durante la pandemia, ha sido uno de los puntos de vanguardia de las movilizaciones por los salarios en los últimos meses con movimientos huelguísticos en Décathlon, Leroy Merlin, Sephora, Auchan, Carrefour o Fnac.

Otro sector que obtuvo inmensos beneficios desde el inicio de la pandemia fue el agroalimentario, que también ha protagonizado esta oleada de movilizaciones con las luchas de la industrial Arrivé-Maître Coq o en Labeyrie donde los trabajadores han hecho cuatro semanas de huelga por sus salarios. Incluso, algunas empresas industriales han sufrido protestas de los trabajadores que han estado en primera línea durante toda la pandemia. En diciembre, los obreros de Dassault Aviation se pusieron en huelga para lograr mejoras salariales.

En sectores públicos tradicionalmente más combativos, el malestar de la primera línea es también perceptible. Por ejemplo, los basureros de Marsella o Toulouse que se movilizaron contra los efectos de la reforma de la función pública de Macron y la degradación de sus condiciones laborales, o la lucha por reivindicaciones salariales de los ferroviarios de SNCF, los conductores de autobús de Transdev y de numerosas empresas de transportes públicos en Francia. Pero lejos de detenerse en 2021, la dinámica se retomó en enero con nuevas huelgas: los cajeros de Loomis, Total, Air Liquide, los subcontratistas de la central eléctrica Emile Huchet y los trabajadores de los supermercados Cora. Una rabia que debe expresarse en la jornada de hoy.

Para que el 27 de enero no sea una jornada aislada de movilización, la urgencia de coordinarse en defensa de los servicios públicos y los sueldos

Si la fecha de hoy fue convocada por la intersindical en diciembre entorno a reivindicaciones salariales, se le han añadido las cuestiones que surgen con la huelga en la Educación Nacional. Los movimientos de huelga centrados en los salarios y las protestas en escuelas, hospitales y el conjunto de servicios públicos, reflejan el mismo malestar que el de los trabajadores en primera línea durante la crisis sanitaria: tras dos años, se les sigue negando medios y salarios dignos, a pesar de los millonarios beneficios de la privada y de los millones de dinero público que van también a manos de la patronal. “El origen de la rabia, son las condiciones de trabajo durante la pandemia”-, nos comentaba Antonine, un ex huelguista de Leroy Merlin: “La gota que colmó el vaso, los protocolos sanitarios revelaron todo lo que estaba mal en la Educación Nacional. No podemos seguir trabajando en las condiciones que nos imponen…”-, explicaba Marine, profesora en Toulouse.

Esta rabia, hay que tratar de aprovecharla para construir una correlación de fuerzas suficientemente potente contra el gobierno. En el terreno de los salarios, el programa debe exigir un aumento de 300 euros para todas y todos y un aumento del SMIC (equivalente Salario Mínimo Interprofesional) a 1800 euros netos, así como del conjunto de prestaciones sociales a personas sin recursos. Para conectar con los trabajadores de los servicios públicos, hay que reivindicar medios masivos para ellos, para que se pueda confrontar una crisis sanitaria que está lejos de haber terminado. Sanitarios y personal de educación reclaman después de años, medios, contrataciones y subidas salariales. A esto hay que añadirles las reivindicaciones sanitarias para prepararse para futuras oleadas y hacer las inversiones necesarias en este sentido.

Pero para arrancar estas medidas hay que construir una correlación de fuerzas favorables. Y desde este punto de vista, el plan de las direcciones sindicales no está a la altura de las circunstancias. Tras meses de silencio y de permanecer con los brazos cruzados desde el 5 de octubre, la jornada de hoy se concibe como una movilización aislada. Sin plantearse dentro de una estrategia que busque activamente generalizar el movimiento. En la educación, esta política ha ayudado a dilapidar una parte de la energía que generó la movilización histórica del pasado 13 de enero, que podría sin embargo cristalizar de nuevo en la jornada de hoy. En este marco, es esencial desarrollar la auto organización y buscar imponer un plan de batalla para arrancarles nuestras reivindicaciones al gobierno.

Este debería apoyarse en las movilizaciones en curso. En primer lugar, sobre la rabia del personal educativo, pero también en los conflictos obreros que continúan estallando en todo el país. Pero también hay que poner toda la energía de nuestras organizaciones sindicales en apoyarles, buscando articular todos los combates. Esto implica, por tanto, coordinar los diferentes movimientos de huelga, para permitir a huelguistas de diferentes sectores de lo público o privado de discutir y apoyarse mutuamente. Hace falta por tanto un trabajo de extensión del movimiento más allá de este 27 de enero, para construir una campaña activa de apoyo a los huelguistas que sirva tanto para consolidar los movimientos locales como para animar a millones de trabajadores del país a que se puede combatir y ganar como han demostrado los trabajadores de Total o de Leroy Merlin que lograron obtener mejoras salariales.

Artículo publicado originalmente en www.revolutionpermanente.fr

Traducción de Roberto Bordón