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Red Internacional
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Otra más del negocio con la salud. 3000 horas de atención con especialista perdidas por caída de sistema electrónico en Hospital Regional de Antofagasta

El viernes pasado, en el Hospital Regional de Antofagasta, se dio a conocer una nueva falla del sistema informático, que implicó que se perdieran 3000 horas de atención de especialistas en policlínicos del centro hospitalario más grande del norte.

Agrupación "Abran Paso" Agrupación de trabajadoras y trabajadores de la salud

Sábado 2 de julio de 2022

Una vez más se vivieron fallas del sistema informático desde el cambio al nuevo recinto, administrado por la concesionaria SACYR a través de la operadora Siglo XXI que además presta servicios de aseo, alimentación y seguridad. Pero esta no es la única responsable del problema, la respuesta de la dirección del Hospital, aunque cuenta con su propio departamento de informática, puso el negocio por delante, pero cuando hay estos problemas nadie se hace cargo. Se está trabajando en una nueva licitación por lo obsoleto del sistema SICLOPE, dicen que van a promover un nuevo contrato con otra empresa, manteniendo la fuga de recursos a los privados.

Esto ya era denunciado por el Colegio Médico (COLMED) en su informe de funcionamiento del 9 de junio de este año, donde enumera distintas fallas de las cuales es responsable la operadora Siglo XXI:

  • Soporte informático deficiente: comunicación lenta.
  • Imposibilidad de visualizar imágenes: traslado de RISPAC (sistema de radiología y distribución de imágenes médicas) desde el Hospital Antiguo.
  • Dificultades con la climatización.
  • Imposibilidad de uso del área de diálisis.
  • Sistema de comunicación neumático no operativo.
  • Central de mezcla no operativa.

Si bien se puntualizan las deficientes condiciones, esto no es nuevo. Desde la inauguración del Hospital en 2018 en la nueva instalación se han registrado reiterados problemas eléctricos como apagones. Incluso una de estas interrupciones del suministro eléctrico ocurrida el 28 de agosto pasado, dejó sin luz a Pabellón postergando las cirugías de 30 pacientes.

La Concesionaria, que le quedan 11 años de contrato, se echó al bolsillo 3 mil millones de pesos durante el 2021. Sigue administrando el centro hospitalario más grande de la macrozona norte, que atiende personas desde Arica a Coquimbo, siendo responsable de esta y otras fallas (los techos que se llueven, materiales de construcción que no son a prueba de incendios, no entregar elementos de protección personal a las trabajadoras del aseo, etc.), que por supuesto obstaculizan la entrega de una atención oportuna y de calidad.

Las denuncias por el mal funcionamiento y las reiteradas fallas que ha tenido la administración de SACYR en el HRA, son transversales, desde trabajadoras y trabajadores de base, dirigentes del Sindicato N°1 Siglo XXI, FENPRUSS, ASENF, incluso parlamentarios de la Región. El problema es claro a todas luces, el modelo no sirve y es uno más de los negocios que se hacen con lo que debería ser un derecho.

El caso de Antofagasta y SACYR ejemplifican los problemas del modelo de concesiones y la gestión privada dentro de la salud pública, que nace en el Gobierno de Ricardo Lagos, fomentando el negocio con la salud pública. Una privatización del sector público que significa poner en función de los empresarios de la salud, y del negocio inmobiliario, el derecho a la salud del 80% de la población que se atiende por FONASA. Pues son miles de millones en ganancias a costa de condiciones y contratos precarios para sus trabajadores y una entrega deficitaria de servicios como el caso del sistema de registro electrónico.

El problema con los sistemas electrónicos es justamente el problema de la privatización de la salud. Se vive a nivel nacional, con distintos programas licitados desde los hospitales y consultorios públicos, que finalmente no dan solución a los problemas cotidianos de trabajadores y usuarios. El negocio con nuestra salud, solo viene a empeorar las condiciones de la atención.

Pero esta situación no se vive solo en Antofagasta, en el región del Maule trabajadoras y trabajadores denunciaron en Agosto de 2021 la lentitud del sistema electrónico y como eso retrasaba la atención oportuna de las y los pacientes. Por su parte la representante del COLMED O’Higgins mencionó: “Esperamos que este sistema vaya teniendo la solución adecuada a corto plazo. Este tema se ha planteado en reiteradas oportunidades tanto a la Dirección de los distintos establecimientos como a la Dirección del Servicio de Salud y no hay una respuesta”.

Un sistema elegido por medio de licitaciones, donde los criterios de las bases técnicas son puestas por las dirección de los Servicios de Salud o las direcciones de Hospitales, sin consultar a quienes vivimos los problemas cotidianos. La pérdida de las 3000 hrs de atención viene a empeorar la realidad de enormes listas de espera, fallas del registro clínico, recetas electrónicas, órdenes de exámenes y un largo listado de tareas que cumplimos con distintos sistemas electrónicos que ni siquiera garantizan una información unitaria. Es un aspecto más de como se negocia con nuestra salud.

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Esto es importante cuando hablamos del reciente suicidio de Jenifer Peña, una TENS de 27 años en el Hospital de Rancagua, quien producto de acoso, sobrecarga y agobio laboral en su lugar de trabajo, decidió terminar con su vida. Cuando las tecnologías y por tanto los tiempos del proceso clínico no están al servicio de un trabajo más eficiente, suma a empeorar la salud mental de la primera línea.

Se debería planificar el funcionamiento de los hospitales y consultorios garantizando tiempos que normalmente obviamos por el ritmo de atención: tan simple como poder ir al baño o comer, hasta prestar mayor dedicación a una atención individualizada a las y los pacientes.

Esto solo se puede lograr con la construcción de más y mejor infraestructura, contratación de más manos y poniendo a disposición todo el desarrollo tecnológico existente y la creación de una red informática única a nivel nacional, pensar la salud en función de las necesidades de trabajador@s y usuari@s y no en función de las ganancias de empresas licitadoras o concesionarias que bajo la lógica de la libertad de competencia sólo fragmentan y vuelven ineficienten los procesos de gestión clínica dentro y entre los niveles de atención.

Pero esto es difícil de entender cuando desde quienes administran la salud pública hasta los medios de comunicación promueven el negocio en la salud, “la colaboración público privada” que se gesta desde la iniciativa de Lagos profundizado por Bachelet y Piñera y ahora se mantiene por el gobierno de Gabriel Boric que en su programa busca perpetuar el negocio de las concesiones, igual como hizo la Convención Constitucional.

El problema que actualmente afecta a trabajadores y usuarios, se mantiene sin solución por parte de la dirección del Hospital y la Concesionaria, quienes constantemente evaden su responsabilidad, mientras se afecta la atención de cientos de usuarios. Un nuevo sistema de salud es necesario, fuera del negocio inescrupuloso de los empresarios, sino que dirigido por sus trabajadores y usuarios donde efectivamente organicemos, gestionemos y pongamos la salud al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.