José Gauna trabajó 33 años, 7 días corridos, armando neumáticos para Fate. Hoy tiene tres hernias, tendinitis y otras enfermedades. Junto a Rubén, Rafa y el Chiqui, pelean para no quedar en la calle.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Domingo 18 de junio de 2017
El 19 de abril de 1984 cumplía 22 años, pero no podía rechazar ese llamado. “Tengo un regalo para usted, Gauna - le dijo una voz de mujer. Desde el lunes es trabajador de Fate”. José Gauna sonrió. Trabajaba desde los 12, zapatero, parrillero, lustrador, pero desde que lo habían echado del laboratorio se le complicaba parar la olla. Quizá por eso la semana santa se le hizo larga. Mientras Gauna esperaba que llegue el lunes, murió el escritor Manuel Mujica Lainez; Isabel Perón acordó con Raúl Alfonsín su regreso al país; Boca y San Lorenzo empataron y Huracán quedó solo en la punta; Ronald Reagan visitó por primera vez China en la agonía de la guerra fría.
Fue hace mucho. 33 años. ¿Quién recuerda lo que estaba haciendo en abril de 1984?
Gauna no se olvida.
Fate no es el paraíso
33 años; José Gauna conoce cada rincón de esa fábrica a la que ahora no lo dejan entrar. “Casi toda la vida trabajé en Fate”.
Y entonces recorre mil historias, de máquinas y de hombres.
Eran los años de la ofensiva menemista contra la clase obrera. Los “empresarios nacionales”, como gustan llamarse los Madanes, siempre ofrecieron sus fábricas como laboratorio para los ajustes. Pero resulta que un día sus trabajadores se negaron a seguir haciendo 6500 cubiertas por el mismo salario que hacían 4000. Hicieron un piquete en las puertas de la planta con una bandera que decía “Fate no es el paraíso. Explotación + despidos + sueldos de hambre”. Fueron a la huelga y llegaron los primeros despidos. Siguieron la huelga y la policía bonaerense los reprimiría para imponer las nuevas condiciones.
Pero no fue el único. Con el segundo gobierno menemista vendría un nuevo ajuste. “En el 97 hubo un cambio en el sistema de trabajo”, sigue. El nuevo convenio establecía los turnos continuos y el sistema “7x2”.
Hicieron un piquete en las puertas de la planta con una bandera que decía “Fate no es el paraíso. Explotación + despidos...
Hernias, medallas y relojes
Gauna mira por la ventana del bar. En un rato empieza la asamblea general del sindicato del neumático y muchos de los que pasan lo saludan.
Desde que empezó a sentir esos dolores, pasaron 5 años. José recuerda sus explicaciones a médicos e ingenieros. “Sabés qué pasa Gauna. Yo necesito gente que esté entera, con capacidad para producir”. José imita la voz seria de los hombres que lo obligaban a elegir entre la pastilla o la calle.
Un día en el departamento médico le dijeron: “Gauna, estuvimos viendo su caso, le vamos a buscar una tarea administrativa”. Semanas más tarde estaba trabajando con un tracker, abasteciendo de materiales cada máquina. Algo es algo pensó. Pero como se iban rompiendo otros, lo hacían volver a la máquina. Otra vez los dolores y mareos.
“33 años, toda una vida entendés”. Y cuando dice vida enseguida le llegan los recuerdos.
Hace una pausa, sacude la cabeza.
Eso sí, la empresa siempre agradece los servicios prestados. “A los 20 te dan una medalla de plata, a los 25 una medalla de oro, y a los 30 un reloj de oro”.
No importa cuánto lo vas a poder usar. El tiempo quizá ya corrió demasiado.
“33 años, toda una vida entendés”. Y cuando dice vida enseguida le llegan los recuerdos.
Experta (en descartar obreros)
La hernia discal es una enfermedad en la que parte del disco que se encuentra entre las vértebras se desplaza hacia la raíz nerviosa, la presiona y produce lesiones neurológicas. Es una de las enfermedades más comunes en el trabajo manufacturero y muchos servicios.
Sentís un dolor en la espalda. Un hormigueo en las manos o los pies. Te duele cuando toses o te reís. Cuando querés levantar tu hija, o tu sobrino. Imaginate si tenés que seguir maniobrando 7 días seguidos, 300 cubiertas por turno, 20 kilos cada una.
Las hernias no estaban incluídas en el listado de enfermedades profesionales de la Ley de Riesgos de Trabajo. Hace pocos meses, cuando se agregaron, se aclaró que no contemplaba a quienes se habían lastimado hasta ese preciso momento. Gauna quedó afuera. Afuera de la fábrica, afuera de la lista.
A los trabajadores de FATE “los cuida” Experta ART, una fusión entre empresas italianas, australianas y el Grupo Werthein. Otro orgulloso representante del “empresariado nacional”.
Con 1 millón de afiliados y una facturación de $ 5.719 millones, Experta es una de las grandes ganadoras del negocio de las ART. Un negocio que se basa en convertir la vida obrera en una variable más del libro contable de las empresas. Y como apenas el 2% de los siniestros son aceptados como tales, la columna de la recaudación es cada vez más grande, y la de los pagos cada vez más pequeña.
De la columna de los obreros, ya vimos, mejor ni hablemos.
Te puede interesar: Fate, los cuerpos, los días y las noches
Un viaje al descarte
El peregrinaje entre médicos e ingenieros termina muchas veces en la calle. Cientos de trabajadores pasan seis meses o un año con “licencia por enfermedad”, según la antigüedad. Después quedan en el incierto terreno de “reserva de puesto”. Te llega una carta documento que te informa que la empresa, durante el plazo de un año, te convocará si hay una puesto acorde a tu situación. Pero como es slogan de Fate es “acá no acá no hay tareas livianas”, el diagnóstico es un viaje al desempleo.
La “reserva” es sin goce de sueldo.
Pero José decidió que no iba a quedarse de brazos cruzados. “Hay muchos compañeros que están jodidos. Los que están como yo y los que siguen laburando normal. “Vamos a pelearla” dije. Y estamos volanteando las puertas de la fábrica, haciendo videos. Queremos que los compañeros que están en la misma se unan, tener la solidaridad de los de adentro”.
Estoy changueando, mi señora me ayuda. Cocinamos para maestros de una escuela del barrio y mi primo me prestó un carro pochoclero
Historias con “reserva de puesto”
Enzo Pozzi nació en abril de 1984, en esos días que Gauna entraba a Fate. Cuando lo tomaron en Fate, en el 2010, ya militaba en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS). Poco tiempo después se convirtió en delegado del sector Calandra y desde el año 2016 es parte de la comisión directiva del SUTNA. El gremio fue recuperado por una lista unitaria entre las agrupaciones antiburocráticas (Negra, Roja, Granate), tras ganarle las elecciones a la Violeta de Pedro Wasiejko (CTA).
Como dirigente de la Agrupación Granate, Enzo sigue trabajando en Fate y junto a sus compañeros ha tomado con fuerza la pelea por la reinstalación de José y otros trabajadores a los que se les está por vencer la “reserva de puesto”.
Uno de ellos es Rubén Silvero.
Rubén lo recuerda con orgullo, aunque sabe que es parte del pasado. En cinco años tuvo dos accidentes graves: una electrocución y una lesión en la rodilla.
Rubén hizo los tratamientos que le indicó la ART, pero no quedó bien. Después le llegó la carta documento, donde le informaba que entraba en reserva de puesto, sin goce de sueldo.
A Pablo Aranda le dicen “Rafa” en la fábrica. Allí trabajó 10 años y medio en Radial Camión, hasta que no pudo más.
“Nos lastimamos ahí adentro” sentencia el Rafa. Y sigue.
No me toman como un ser humano, soy una máquina más. Si se rompe y no se puede reparar…se cambia
Marcelo, el “Chiqui” Andrade, trabajó en el sector de Radial Camión durante 10 años. El 20 de junio de 2015 tuvo un accidente. Le hicieron una resonancia y diagnosticaron hernia de disco en la cervical y la columna. Este 20 de junio se le vence la “reserva de puesto”.
Duele. Pero el Chiqui tampoco se quiere quedar de brazos cruzados.
En las últimas semanas, José y sus compañeros, junto a trabajadores de la Lista Granate, han difundido una carta abierta en las puertas de la fábrica. Ahí cuentan su situación y proponen pelear juntos para que Fate no sigan rompiendo y descartando obreros.
La pelea por la salud y las condiciones de trabajo
Víctor Ottoboni entró a Fate en 2004. Es militante del Partido de Trabajadores Socialistas y como parte de la lista Granate, fue durante muchos años delegado del sector Ingeniería y ahora es Secretario de Prensa del SUTNA.
Víctor viene acompañando a José y los trabajadores con “reserva de puesto” en sus reclamos.
Hace algunas semanas, la Secretaría de Seguridad e Higiene Laboral del gremio, difundió una encuesta. Casi el 60% de los trabajadores reconoce haber tenido un accidente laboral; el mismo porcentaje asegura haber trabajado en los últimos tiempos nervioso o tenso por motivos laborales; casi el 90% reconoce haber tenido algún tipo de molestia o problema de salud en el trabajo; solo un pequeño porcentaje cree poder llegar a las metas de producción que ordena la empresa respetando los tiempos de descanso y las normas de seguridad.
Mientras pone en peligro la salud y la vida de “sus” trabajadores, Fate cuida bien sus ganancias. Según el último anuario de la revista Mercado, Fate figura entre las 200 empresas más grandes del país, con ventas por $ 3.550 millones, 500 millones más que el año anterior.
Mientras pone en peligro la salud y la vida de “sus” trabajadores, Fate cuida bien sus ganancias. El año pasado tuvo ventas por $ 3.550 millones
Nuestras vidas, sus ganancias
Enzo sigue sus entrevistas, casa por casa, mate en mano. Entonces les pregunta qué les parece la campaña que impulsan con la Granate y el Frente de Izquierda, para reducir la jornada a 6 horas, 5 días por semana, con un mínimo igual a la canasta familiar. Y todos opinan.
Dice Gauna. “Sería maravilloso, porque lo ganaríamos en salud, nos romperíamos menos, podríamos disfrutar otras cosas. Mejora nuestra calidad de vida, disfrutar de la vida, nuestros seres queridos o realizar proyectos postergados: en mi caso nunca pude terminar la secundaria. Hay que seguir adelante con esta campaña. No tenemos que llegar a los 55 años rotos, después de una vida dentro de una fábrica”.
Rubén, el mejor arquero de Fate. “Estoy de acuerdo con esa propuesta. La vida no tiene precio. El trabajo es salud, mentalmente, para estar bien, desempeñar algo, el oficio que uno tiene. Hacer el menor esfuerzo, y no dañarse la salud. Y el tema de tiempo estoy de acuerdo, que se reduzca la jornada. Ir a trabajar más relajada, sin tanto cansancio, que las condiciones se mejoren”.
El Rafa. “Estaría muy bueno la reducción de la jornada, 6x5, sería fantástico, porque tu cabeza cambia, la mentalidad cambia, el cuerpo te cambia, no vas a estar pensando que vas a laburar 7 días seguidos, al quinto día no querés más lola. Reducir eso sería espectacular. Vos tenés que ganarle al tiempo, no que el tiempo te gane a vos. Laburar menos horas estaría bárbaro”.
El Chiqui. "La verdad que estaría bueno conseguirla. 5 días, 6 horas. No habría tantos compañeros lastimados, con hernias y tendinits. Quiero que todos, amigos, se den cuenta de lo que nos pasa a nosotros, mañana pueden ser los que están adentro. Que nuestras vidas más que las ganancias de las empresas, que ellos la juntan con pala y así quedamos”.
“Nuestras vidas valen más que sus ganancias”, insiste el Chiqui. Y sabe de lo que habla.
***
33 años pasaron de aquel fin de semana de 1984 que Gauna entró a Fate. Toda una vida, entendés.
Y encara para donde están los hombres de camperas azules. Los obreros lo saludan. “Como andás José”.
En un rato empieza la asamblea en el club pegado a la Panamericana. Arriba pasan autos a toda velocidad. Los hombres que los manejan no tienen idea que sin esos hombres de grafa, muchos con los cuerpos rotos pero sin ganas de bajar los brazos, no podrían llegar muy lejos.
(Ilustración de nota: Gonzalo Bar)

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.