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Red Internacional
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Represión. 4 años de cárcel para Dani por una manifestación en solidaridad con Catalunya

La Audiencia Provincial de Madrid dictó ayer sentencia de 4 años de cárcel para Daniel Gallardo, el joven detenido por una de las concentraciones celebradas en la capital del Estado en solidaridad con las protestas en Cataluña contra la sentencia del procés en octubre de 2019.

Pablo Castilla

Pablo Castilla Contracorrent Barcelona - estudiante de Filosofía, Economía y Política en la UPF

Jueves 17 de diciembre de 2020

Tras haber pasado más de un año en prisión preventiva y ser puesto en libertad provisional el mes pasado, Dani ha sido finalmente condenado a 4 años de cárcel e inhabilitación especial. Se le imputa un delito leve de lesiones, atentado a agentes de la autoridad y desórdenes públicos. Este último también es el motivo del año de condena para otra manifestante. A la prisión impuesta para el joven madrileño cabe sumar la indemnización de 2.100 que deberá pagar a un agente de la Policía Nacional.

La Audiencia considera tener pruebas acerca de la agresión perpetrada por Dani, quien supuestamente golpeó con un palo atravesado por clavos a la cabeza del policía que en aquel momento retenía a la otra manifestante. El joven madrileño niega la acusación, así como también desmiente haber participado de las protestas y afirma haber estado únicamente cerca del lugar.

La sentencia se ha fundamentado sobre los informes periciales y las declaraciones de los agentes consideradas de “alto poder convictivo”, mientras que los testigos propuestos por la defensa se califican como “parciales y de escasa credibilidad”.

Aunque todavía se puede presentar un recurso ante Sala de lo Civil y de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), el juicio de la Audiencia Provincial, como los 12 meses de prisión preventiva previos, representa una muestra más de la persecución que sufre la juventud y la continuidad de la línea represiva contra Catalunya.

Desde el Movimiento Antirrepresivo señalaron que el parte de lesiones del policía fue realizado más de una hora antes y en otro sitio diferente del que sel efectuaron las detenciones. Además, la supuesta agresión se sustenta sobre una fotografía del casco del agente realizada posteriormente en comisaría.

La línea de defensa del acusado cambió a última hora y, contrariamente a lo que había sostenido desde el inicio, negó haber participado en la protesta. Sin embargo, más allá de si realmente se sumó o no a la concentración, el momento y lugar de la detención de Dani tampoco son casuales.

En un contexto de protestas en Cataluña contra la sentencia del procés, los actos en solidaridad con el pueblo catalán que estaba siendo reprimido empezaron a extenderse por el Estado, algo intolerable tanto para el gobierno de Sánchez, como para el conjunto del Régimen del 78.

Ante esta situación, la detención del joven madrileño sirvió para enviar un mensaje claro: quien se solidarice con el pueblo catalán también lo pagará con represión. En este sentido, Grande-Marlaska no tardó en anunciar que los detenidos por las manifestaciones en contra de la sentencia del procés permanecerían en prisión preventiva hasta que acabaran las protestas.

La credibilidad otorgada a los testigos policiales confirma de nuevo que la palabra de un policía vale más que la de un manifestante, dejando claro – por si había dudas con el caso del Emérito – que la ley no es igual para todos. De nuevo, la alianza entre Judicatura, policía y defensores del Régimen del 78 sale a relucir para perseguir a cualquiera que cuestione esta democracia heredera del franquismo, utilizando las cabezas de turco necesarias para amedrentar.