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Red Internacional
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MOVIMIENTO ESTUDIANTIL. 50 años de la reforma universitaria ¿Qué haremos los estudiantes?

100 años se cumplen del grito de Córdoba, 50 del mayo francés de 1968 y de la reforma universitaria en la Chile. Al calor de la historia del movimiento estudiantil nos preguntamos cómo los estudiantes podemos conquistar nuestros derechos.

Ιωαχειν

Ιωαχειν Santiago de Chile

Viernes 27 de abril de 2018

La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta, porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y porque era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contra-revolucionarios de Mayo. Las universidades han sido (...) el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático (...) Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico (...). La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen (...). Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.

La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

Poco queda para que el 21 de junio se cumplan 100 años de la publicación del "Manifiesto Liminar", citado al comienzo de esta nota, en plena ocupación de la universidad de Córdoba de parte de los estudiantes para imponer con la huelga y la movilización el co-gobierno universitario, iniciando así el llamado "Grito de Córdoba" o la reforma de 1918.

En junio también se cumplirán 50 años desde que la Universidad de Chile viviera el proceso de movilizaciones estudiantiles que dio pie a la Reforma Universitaria al mismo tiempo que en Francia trabajadores y estudiantes se atrevían a luchar por todo lo que debía ser cambiando.

Hoy, cuando asistimos nuevamente a un proceso de elecciones de Rector en la mayoría de las universidades donde existen elecciones, en la cual nuevamente estudiantes, funcionarios y gran parte de los académicos no pueden participar -y para qué hablar de esas universidades donde el papa elige sus autoridades o sus "directorios de accionistas"- nos preguntamos: ¿qué debemos tomar los estudiantes de estos procesos históricos al calor de las luchas que debemos dar en el presente?

La dictadura cercenó toda conquista obtenida por aquellas juventudes combativas, la participación democrática en las decisiones de la universidad de estudiantes y funcionarios, por mínimos que nos parezcan los modelos seguidos en aquella época, y desterraron de las consciencias todo aspecto progresivo, relegándolo a lo que hoy se considera como "imposible".

Y es que cuando los estudiantes de hoy luchamos por abolir este sistema educativo profundamente elitista, donde existen universidades para ricos y otras para pobres, donde se relega a miles de jóvenes a jamás pisar las aulas en donde se imparte el conocimiento que debiese ser patrimonio de todas y todos, sin los filtros de clase, (como la PSU que impide a los hijos e hijas de los trabajadores entrar incluso a la principal Universidad pública del país) precisamente continúan el hilo histórico de aquello que se propusieron aquellas generaciones de jóvenes que se atrevían a soñar con un mundo que podía ser diferente.

Si que cayeran los "viejos muros medievales" que sostenían una educación elitizada era esencial para construir una educación para iguales y no para algunos, era parte del programa de la reforma universitaria, entonces hoy nos preguntamos ¿Qué esperamos los estudiantes para volver a conquistar una universidad democrática para construir un nuevo sistema de educación superior pública financiado integralmente por el Estado, para garantizar educación gratuita, de libre acceso, para todos y todas?

Hoy los 30.000 estudiantes que componen la Universidad de Chile no pueden decidir aspectos tan esenciales como la orientación del conocimiento que se imparten en nuestras aulas, y los funcionarios y funcionarias, con 3.000 funcionarios de planta, más de 11.000 a contrata y muchos más a honorarios, no pueden decidir sobre las condiciones laborales que hace recaer sobre ellos la crisis de la educación publica con la precarización de sus trabajos y funciones; con suerte se les reconoce el derecho a observar todo proceso universitario, con académicos cuyo voto depende del grado de compromiso con las autoridades universitarias quedando cientos de ellos relegados de toda participación política o con una participación "simbólica" por su régimen a honorario o contrata. La problemática sigue siendo un asunto de primer orden.

Qué duda cabe que sin movilizarnos difícilmente conquistaremos un régimen democrático de co-gobierno universitarios, donde trabajadores, estudiantes y profesores reemplacemos la figura monárquica y anacrónica del Rector Universitario por el gobierno democrático elegido mediante votación universal, del destino de nuestras universidades.

Pero tampoco conquistaremos sin movilizarnos un financiamiento integral de parte del Estado que permita acabar con el trabajo precario, el financiamiento público a la actividad científica y creativa, para que esta no dependa más de donaciones de empresas, y ampliar su matricula para que los hijos e hijas de los trabajadores puedan ingresar libremente a ser parte del conocimiento impartido en las aulas.

Desde Francia nuevamente nos vuelven a llegar noticias de que sus jóvenes ocupan mediante asambleas masivas sus universidades contra la reforma del gobierno de los empresarios de Macron que quiere reponer la selección y la educación paga en la ciudad cuna de la revolución europea, donde estudiantes votan unirse con los trabajadores quienes también se encuentran movilizados contra los ajustes económico del gobierno de derecha. Tal como decía uno de los lemas de mayo del 68, la lucha continúa.


Ιωαχειν

Editor y columnista de la Izquierda Diario

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