El nefasto gobierno de Piñera, junto con las y los alcaldes, siguen combatiendo la crisis del Coronavirus con más represión, esta vez, dieron a conocer el plan militar y policial para “fiscalizar” el cumplimiento de la cuarentena, entre otras cosas, en 25 comunas de la RM.
Sábado 9 de mayo de 2020
El plan fue dado a conocer por el pinochetista Alberto Espina (RN), ministro de defensa, y el ministro del interior, Gonzalo Blumel (Evopoli), junto con el respaldo de decenas de alcaldes y alcaldesas, en su mayoría de derecha y DC, que exigían mayor fiscalización por parte de FFAA durante el toque de queda.
Los jefes de zona junto a las y los alcaldes definirán "cuáles son los mejores lugares para patrullar, dónde se están produciendo evasiones al toque de queda o dónde se está produciendo la falta de responsabilidad de ciudadanos que salen o se juntan en los casos de cuarentena total" declaró Espina.
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Son 25 comunas de la Región Metropolitana las que el día de ayer desde las 22:00 hrs, comenzaron el confinamiento sanitario obligatorio. El plan consta de patrullajes, y “el resguardo de infraestructura crítica que comprende más de 22 centros de distribución de alimentos y de salud existentes en la RM” señaló el ministro de defensa, además agregó que “se están adoptando las medidas logísticas, estratégicas”, para que las personas que evadan los controles policiales o militares, “no queden en la inmunidad”.
Las únicas medidas que toma el gobierno en coordinación con alcaldesas y alcaldes, para que se cumplan lo que imponen, son a través de llenar las calles de FFAA, quienes no lo piensan dos veces antes de usar la más brutal y descarada represión en contra de quienes ellos consideren que no están cumpliendo con la ley, coincidentemente, se da en las comunas más pobres y periféricas del país.
El rol de las y los alcaldes durante la pandemia, por una parte, ha sido de “ayudar” a través de la caridad, en alianza con privados. Lo vimos con la alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, quien por medio de sus redes sociales, mostró a fines de abril, cómo les repartió “kits de higiene” junto con artículos electrónicos como refrigeradores, microondas y lavadoras a las 46 familias del “Campamento Japón” ubicado en la misma comuna. Estas familias no cuentan con las condiciones mínimas de higiene ni suministros básicos de alcantarillado, agua potable, ni luz eléctrica. ¿Cuál es el real trasfondo de esta “ayuda”? Si Barriga quisiera ayudar realmente a estas 46 familias, mínimo les debería garantizar los suministros básicos y hacer entrega de viviendas ahora, para realmente resguardar su salud y evitar mayores contagios en estas zonas que está demás decir son las que están con mayor riesgo de contagio.
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El otro rol con el que realmente se han lucido las y los alcaldes de la RM, es el de ser prácticamente panelistas permanentes en los matinales de televisión, donde aprovechan la pantalla para impulsar su política de "seguridad" y dar completo apoyo a las FF.AA, como lo hizo Rodolfo Carter (UDI), alcalde de La Florida cuando la semana pasada negó la responsabilidad de Carabineros en 3 casos de graves violaciones a los derechos humanos durante el estallido social, incluyendo uno de los más recordados y brutales, el de Gustavo Gatica.
Este plan para “fiscalizar” el cumplimiento de las medidas impuestas por el gobierno de Piñera, no soluciona en lo absoluto la crisis sanitaria y social que estamos viviendo. La pésima administración de los fondos públicos, que priorizan por ejemplo la reciente compra de 4 carros lanza agua de 334 millones de pesos cada uno y de un sistema de vigilancia construido bajo la intendencia de Santiago que tendría un costo de 7.000 millones de pesos, contempla gastos multimillonarios que van destinados a represión y nos enteramos cada semana de algo nuevo como si lo que ya existe no les fuera suficiente. Esta criminal gestión financiera, junto con la brutal represión, crea mayor descontento e indignación en la clase trabajadora y pobre, pues hemos visto estas últimas semanas que a pesar de la cuarentena y toques de queda varias organizaciones sociales y personas solas por iniciativa propia, han salido igual a manifestarse a Plaza Dignidad o en sus mismas comunas.
La expansión de la pandemia y las decenas de muertes diarias, no se van a frenar ni controlar por medio de la represión ni fiscalización de lo que impone el gobierno, sino que a través de la auto organización de las y los trabajadores y sectores explotados y oprimidos, genrando políticas públicas, sociales, sanitarias y económicas que velen por la vida de los mismos.
Para que la crisis la paguen los capitalistas y no la clase trabajadora, hay que aplicar un impuesto extraordinario del 20% a las grandes fortunas del país e impuestos progresivos a los banqueros, asimismo un impuesto inmediato a las grandes mineras privadas y transnacionales que se llevaron casi 14.000 millones de dólares de ganancias el año pasado. Con esos recursos podríamos garantizar insumos y masivos tests, creación de hospitales, ventiladores, así como salarios, jubilaciones e ingresos a los informales.
¡Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias, que la crisis la paguen los empresarios!