Luego de la votación en el Senado el 8A, que dio la espalda al reclamo de millones de mujeres en las calles por el aborto legal, "esto sigue" es lo que se repite y se extiende entre las y los estudiantes que venimos movilizándonos por este derecho. Los estudiantes del 88, somos parte de esta marea imparable.
Lunes 13 de agosto de 2018 15:21
Luego de la votación en el senado el 8A, que dio la espalda al reclamo de millones de mujeres en las calles por el aborto legal, "esto sigue" es lo que se repite y se extiende entre las y los estudiantes que venimos movilizándonos por este derecho. Lo ratificaron también, miles de comentarios en redes sociales y los pañuelos verdes que seguían anudados en las mochilas y protegiendo las gargantas del frío en las inmediaciones del Congreso hasta altas horas de la noche. Los estudiantes del 88 somos parte de esta marea imparable.
A lo largo de estos meses y con el antecedente en el Ni una Menos, vimos una generación entera entrando a la política por las puertas del feminismo, al que identifican con la lucha contra el patriarcado, contra el machismo, contra el recorte de libertades y contra la desigualdad. Pibes y pibas que encontraron en la demanda del aborto legal un punto de encuentro con las mujeres más pobres que son las que ponen en riesgo sus vidas en la clandestinidad y, también, con las que ya vienen militando por estos derechos desde hace décadas. Esta marea verde inundo los lugares de trabajo y estudio, como en el terciario 88, en donde tenemos la tarea de fortalecer nuestra organización, con las mujeres al frente de cada batalla; llenando de participación los organismos como la Secretaria de Género, el centro de estudiantes, las asambleas y el CAI, para que sea allí en donde nuestra fuerza se multiplique y se extienda.
Pañuelos verdes, pañuelos naranjas.
Al revés de lo que decía Cristina Kirchner en el recinto, en la calle la marea verde esta muy enojada con la iglesia. Iglesia y estado, asunto separado es la consigna de los pañuelos naranjas que se ven por montones en la marea verde. La campaña ya arrancó, porque si queremos conquistar el derecho al aborto, tenemos que ir por la separación de la iglesia del estado. El proyecto de ley presentado por el diputado Nicolás del Caño del PTS en el Frente de Izquierda, para derogar los privilegios de la Iglesia, ya reunió en pocos días más de 70 mil firmas.
Los que dictaron sentencia de muerte para las mujeres más pobres de este país cobran hasta 200 mil pesos entre la dieta, el canje de pasajes y el plus por desarraigo. ¡Veinte veces más que el salario mínimo, vital y móvil, que hoy está en 10 mil pesos! Financian a la iglesia y luego esta con esas cantidades enormes de dinero, impulsa una guerra contra las mujeres que nos organizamos y queremos decidir.
En estos meses de movilización, se pudo ver quiénes tienen una pata en cada lado: partidos y movimientos políticos que besan el anillo del Papa y después se quieren mostrar como representantes y aliados de nuestra lucha.
Los derechos no se mendigan, se conquistan con la lucha y eso es lo que aprendimos centenares de miles de jóvenes que salimos a las calles por primera vez y que ya no queremos volver atrás.
¿Cómo Seguimos?
Los gobiernos acuerdan con el FMI para golpear más fuerte, pero nosotros nos organizamos y peleamos por cada derecho legítimo y también por evitar más golpes a la vida de los trabajadores, a costa de que los empresarios se sigan llenando los bolsillos de plata. Desde Pan y Rosas y No Pasaran en el 88, nos ponemos a la cabeza de exigir que no se pague la deuda y se deje de financiar a la iglesia católica y se destine mayor presupuesto para la educación; necesitamos edificio propio para nuestro terciario.
Continuaremos nuestra lucha por el aborto legal, contra los femicidios y la violencia machista, pero también por los derechos de las trabajadoras y estudiantes que cargamos con la doble jornada del trabajo doméstico no remunerado, con el que ahora se llenan la boca el oficialismo y la oposición en el Congreso, pero que no moverán un dedo para reducirlo afectando las ganancias de los patrones, cuyos intereses representan. Por eso también desde Pan y Rosas / No Pasaran ante las próximas elecciones del CAI en el instituto levantamos fuerte las demandas de: juegotecas en nuestro lugar de estudio para los hijos de los estudiantes, como también ratificamos que necesitamos un régimen especial de asistencia especial para madres, trabajadores, que no solo garantizaría la permanencia en la cursada sino que también ayudaría a la mayor participación en la vida política a cientos de estudiantes que, hoy están obstaculizadas por la falta de tiempos que imponen los ritmos de trabajo y estudio. Implementación efectiva de la ESI en nuestra formación a la vez que decimos: fuera la iglesia de nuestra educación. Exigimos un boleto estudiantil y becas integrales equivalentes a media canasta familiar, para garantizar la permanencia en la carrera.
Te puede interesar: Elecciones a Consejo en el terciario 88 de La Matanza: las mujeres al frente
¡Queremos un movimiento de mujeres en lucha, independiente de la Iglesia, los capitalistas y todos sus representantes políticos! Las jóvenes junto a las mujeres de la clase trabajadora somos las que podemos encabezar esta alianza poderosa con millones del pueblo trabajador, para preparar las próximas batallas. La energía desplegada en las calles muestra la convicción de que hay derechos que se nos deben y que estamos dispuestas a conquistarlos: hagámoslo juntas.