Malas noticias para Piñera: el IMACEC (Índice Mensual de Actividad Económica) correspondiente al mes de septiembre, fue de 2,5% (muy por debajo del 6,2% de abril, después del primer mes de gobierno). La economía da señales de desaceleración. ¿Cómo va a encarar la política laboral el gobierno en este contexto? La jornada del 8N convocada por la CUT ¿es una respuesta suficiente para defendernos de la agenda de reformas que apunta contra la organización sindical y hacia la precarización del trabajo?
Jueves 8 de noviembre de 2018
“Si no luchamos para defender nuestros intereses, si no hacemos asambleas en lugares de trabajo y preparamos un plan de lucha ascendente, el gobierno y el empresariado verán la forma de “mejorar la economía” a costa de más explotación como ya han buscado con el proyecto de estatuto laboral juvenil”. Así opina William Muñoz, dirigente sindical de una de las plantas de la trasnacional vinculada a la maquinaria minera, Komatsu Reman, militante del PTR, a propósito de una de las principales políticas laborales de Piñera durante 2018, que entre otras cosas facilita los despidos y reduce derechos. En esta empresa vienen peleando por la reincorporación de trabajadores despedidos por razones antisindicales.
Si la economía se desacelera ¿quién paga?
Este año vimos en qué terminan cuando la crisis golpea a las empresas: en julio una cesantía que subía a 7,3% luego de los procesos de cierre de empresas emblemáticas como IANSA en Linares o Maersk en San Antonio (junio), los que contribuyeron -junto a otros cierres similares o despidos masivos como en C13- al aumento del índice arrojando a más de 3.000 trabajadores a una repentina cesantía.
Quedan poco menos de dos meses para que concluya 2018 y es evidente que la promesa de una economía pujante y proliferación de los puestos de trabajo no ha llegado. El índice actual de cesantía continúa en 7,3%.
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Los salarios han permanecido congelados durante los dos primeros semestres según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La reforma previsional parte de la premisa de que hay que preservar el sistema “mejorándolo”: por eso introduce recursos a los sectores más desfavorecidos que dependen de la denominada Pensión Básica Solidaria y el Aporte Previsional Solidario. Nicolás Monckeberg, ministro del Trabajo descubre la pólvora cuando dice que con $107.000 “no alcanza para vivir”: eso es lo que reciben 600.000 jubiladas y jubilados. En cinco años promete un aumento de un 50%. Así dicho puede sonar “alto”, pero lo cierto es que con $150.000 o $160.000 tampoco alcanza para vivir. Hace un cierto alarde al plantear que la actual reforma significará “máximo esfuerzo fiscal”. ¿Y si el panorama económico empeora no se puede esperar que el gobierno ponga el acento en “apretarse el cinturón” más que en los “esfuerzos fiscales”?
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En realidad, les interesa crear formas de trabajo cada vez más precarias para conservar sus ganancias. Si “la economía no anda tan bien”, para esta gente, quienes tendrán que entregar sus energías, dejando la vida en las empresas, para paliar la llamada “desaceleración”, aceptando contratos basura, son millones de trabajadoras y trabajadores. Por eso, el ministro Monckeberg ha encontrado una “excelente receta”: que las viejas y viejos de la clase trabajadora prolonguen su vida laboral. Relatando qué viene pensando su cartera, Monckeberg señalaba en El Mercurio el pasado domingo que “nuestro código del trabajo lamentablemente es muy rígido y no favorece el empleo de adultos mayores ni en cuanto a jornada un en cuanto a la adecuada flexibilidad. Y estamos introduciendo cambios en el código del trabajo para fomentar aquello”. Para la juventud estatuto laboral juvenil. Para las y los más jóvenes: aula segura.
Fuerza de trabajo barata: eso es lo que quieren. Temor. “Cuando los empresarios despiden o cuando el gobierno anuncia medidas que apuntan a estrujar hasta la última gota de las vidas alargando el tiempo laboral, en el fondo es porque se ve a la clase trabajadora como un simple medio para que ganen los mismos de siempre, y quieren prepararnos para eso en el colegio aumentando la autoridad de los directores” denuncia Beatriz Bravo, delegada de base de Correos Chile y militante de Pan y Rosas.
¿Podemos frenar al gobierno sólo con un día de movilización?
Es en este escenario que se desarrollará la jornada convocada por la CUT. En un artículo publicado en la página web de la central leemos que ante “un gobierno que no escucha, los trabajadores y trabajadoras decimos fuerte y claro: ¡No a las políticas antisindicales del Gobierno que avalan los grupos negociadores! ¡Basta de abusar de los servicios mínimos que restringen el derecho a huelga! ¡Freno a los despidos masivos y al desempleo que va en alza! Por un trabajo digno y un salario decente. ¡No al Plan laboral Piñera 2.0! ¡No al Estatuto laboral para Jóvenes ni a la Flexibilidad Laboral que precariza aún más el empleo! Igualdad salarial para todos y todas: ¡A igual pega, igual paga! ¡No a los abusos de los empleadores! ¡Basta de alzas, suban los salarios!”.
Con esas palabras, el Partido Comunista -desde la dirección de la CUT- ensaya un discurso que busca hacerse cargo del conjunto de medidas ya implementadas por el gobierno -como la reforma tributaria que beneficia a los sectores más ricos o el sueldo mínimo- u otras que están en curso -como el estatuto laboral juvenil que le quitará derechos a quienes laboren y estudien al mismo tiempo-, pero a estas alturas resulta más bien una acción testimonial. Ya ha pasado casi todo el 2018 y hay peleas que no se han dado desde la CUT o desde el Colegio de Profesores. ¿Se puede corregir eso en un día? Estamos hablando de organizaciones que tienen a la cabeza dirigentes de corrientes políticas con parlamentarios e influencia política nacional: sólo el FA -al que pertenece Mario Aguilar (PH) del gremio docente-, obtuvo 1,2 millones de votos en las presidenciales con Beatriz Sánchez, pero no transforma esa fuerza en movilización, en fuerza social. No es su estrategia.
El 8N sería para responder a esas medidas que van en contra de los intereses de la clase trabajadora, pero ¿es suficiente convocar un día para quitarle la iniciativa en el terreno laboral al gobierno? Durante el día se desarrollarán “concentraciones, marchas, cacerolazos” leemos en la web de la CUT. En algunos lugares paro efectivo. En Santiago la convocatoria oficial es en Plaza Italia a las 11:00, una marcha que irá desde Plaza Italia hasta Los Héroes, por la Alameda. ¿Pero por qué tuvimos que esperar hasta noviembre?
Las adhesiones más notorias -no todas con paro- hasta ahora son del sector público: ANEF (funcionarios públicos), Confusam (salud municipal), Conaech (asistentes de la educación), Colegio de Profesores, Fenats (salud pública), Asemuch (funcionarios municipales), Fetracortel (Correos Chile). Adheriría la CTC (subcontratistas del cobre). No en todos los casos será una paralización completa. Dirigentes sindicales del Partido Comunista de la ciudad de Antofagasta, que venían ausentándose de las principales luchas del movimiento obrero local, reaparecieron para coordinar las acciones que se realizarán durante el día, en conjunto con la “coordinadora contra los despidos” que es impulsada por trabajadores de FCAB o de la fábrica de explosivos Orica.
8N sin preparación en los lugares de trabajo
Más allá de la adhesión oficial de las directivas sindicales del sector público no ha existido una preparación concreta desde las bases a nivel nacional: no se generaron asambleas en los lugares de trabajo o estudio para hacer del 8N una jornada de lucha que pueda darle impulso a la preparación de nuevas -acciones. “En Correos recibimos un comunicado de la Fetracortel e hicimos una asamblea dos días antes, sin mayor preparación de los dirigentes sindicales”, comenta Beatriz Bravo.
De todas maneras, es posible que en algunos lugares se desarrollen acciones. En palabras de Lester Calderón, dirigente sindical de Orica y militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios, en la ciudad de Antofagasta eventualmente “paralizarán las asistentes de aula y todo Correos de Chile de la ciudad. Un sector del Colegio de Profesores. Se expresarán los despedidos de FCAB y en la empresa donde trabajo también tenemos pensado manifestarnos. A diferencia de los dirigentes sindicales que militan en el PC que hablan como si toda la unidad de los trabajadores se jugara el 8N yo pienso que ahora hay que organizar un plan de lucha ascendente y discutir en los lugares de trabajo y con nuestros compañeros y compañeras, con una práctica contrapuesta a los métodos burocráticos que predominan en la CUT.”
Patricia Romo, dirigente del Colegio de Profesores comunal piensa lo mismo. Para ella es importante, además, “rechazar aula segura, no sólo quedarnos en nuestro petitorio gremial, sino que rechazar clara y taxativamente una reforma que sólo apunta a generar un clima persecutorio en los colegios y dar más facultades a directivos para un clima de disciplina y temor. Creo que el Colegio de Profesores puede ser un gran actor para combatir el clima de inseguridad a través de esta especie de manipulación mediática del gobierno, pero para eso no hay que “mejorar” la ley sino que rechazarla y pelear por consejos escolares resolutivos y un financiamiento integral a la educación escolar, una escuela nacional unificada que incorpore equipos profesionales de apoyo y trabajo con las comunidades como base para superar las relaciones sociales violentas en la educación escolar y que le de poder de decisión a profesores, apoderados, estudiantes y funcionarios. Hoy pararé contra aula segura".
Sea cual sea finalmente el resultado, lo claro es que la consigna lanzada por la central controlada por el PC: “el paro va”, “paro activo”, se fue moderando en el camino. No sólo tiene el límite de durar un día y no ser parte de un plan ascendente. Aun así, la acumulación de ataques del gobierno y el descontento que estos generan -como los 2.500 despidos que se denuncian en el sector público- puede expresarse como descontento en las calles de algunos sectores. Para Joseffe Cáceres de Pan y Rosas y dirigente de los funcionarios de la UMCE (ex Pedagógico), “la CUT y las organizaciones sindicales con peso como el Colegio de Profesores o la ANEF pueden impulsar un plan de lucha ascendente que incluya paralizaciones y que se discuta a través de asambleas en los lugares de trabajo, para rechazar las reformas del gobierno y pelear por el trabajo estable combatiendo las distintas modalidades de trabajo precario: subcontrato, contrata, honorarios. Por un sistema previsional de reparto y solidario gestionado por trabajadores y usuarios. Por un sueldo mínimo de $450.000. Yo soy auxiliar de aseo y soy parte de la lucha por el aborto legal. Asistiré al punto de agitación del GAM a las 11:00, porque me parece que es importante marcar una voz alternativa a la de la burocracia sindical y el Frente Amplio que se conforman con un hito y no impulsan un plan de lucha realmente acorde al nivel de los ataques”.
Más allá del 8N
Estas compañeras y compañeros trabajadores junto a otras centenas se darán encuentro este sábado 17 de noviembre en el foro griego de la USACH junto a mujeres y estudiantes y al diputado del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, militante del PTS de Argentina, Nicolás del Caño y otras referentes de Brasil, Bolivia y Argentina, en el Acto por una Izquierda Anticapitalista de las Trabajadoras y los Trabajadores. Para Pablo Muñoz, trabajador de FCAB y dirigente del PTR, “la tarea de pelear en “el espacio de la lucha de clases, en los lugares de trabajo y estudio contra las reformas del gobierno, se liga a la tarea de prepararnos para los nuevos desafíos que se abren en un terreno también internacional como lo muestra Brasil con un ultraderechista en el poder. En el “Ferro” con más de 100 días de resistencia junto a las familias contra los despidos, juntando un fondo mes a mes, queremos intercambiar y conectar estas experiencias con un proyecto político que apunta a que los trabajadores podamos gobernar. Nosotros resistimos, pero hoy las centrales acá actúan de manera parecida a como actuó la CUT brasileña: no dan batallas. En escenarios de mayor crisis eso puede ser muy peligroso. Por eso, construir una izquierda socialista, internacionalista, basada en nuestra fuerza como clase trabajadora, que dé la pelea como decidimos darla contra el grupo Luksic de FCAB, uno de los más poderosos del país, creo que es algo vital en el contexto actual. Los sindicatos en sí mismos, sin la decisión de resistir y enfrentar a los capitalistas, pueden ser un peso muerto. Sin un programa y un proyecto político no dan la altura para los grandes desafíos que tenemos. Por eso al encuentro asistiremos despedidos, mujeres de las familias ferroviarias y trabajadores que hemos venido dando la pelea todo este año".