
Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Miércoles 8 de julio de 2015
Fotografía: EFE-Andy Rain.jpg
Este martes se cumplieron 10 años de los atentados que conmovieron a Londres. En la mañana del 7 de julio de 2005, 52 personas murieron y cerca de 700 resultaron heridas como consecuencia de las cuatro bombas que detonaran en puntos neurálgicos de la ciudad.
Tres de las bombas explotaron en las estaciones de Aldgate, Edgware Road y Russell Square/King’s Cross del subterráneo de Londres y una cuarta en un autobús en la plaza Tavistock Square, también en el centro de la ciudad.
Los atentados se produjeron en el horario pico cuando la mayoría de los pasajeros se dirigían a sus lugares de trabajo. La primera bomba explotó a las 8.49 y en un lapso de 1 hora detonaron sucesivamente los cuatro explosivos. A pocas horas del primer estallido el cotidiano bullicio del centro de la ciudad se transformó en una quietud desértica - salvo por las zonas directamente afectadas que asemejaban zonas de guerra.
Los ataques del 7/7 se produjeron en un momento crítico, cuando el movimiento contra la guerra todavía estaba activo luego de la multitudinaria marcha contra la guerra del 15 de febrero de 2003 en la cual casi 2 millones de personas protestaron en Londres contra la inminente invasión imperialista a Iraq. Pero no fue la única marcha, las protestas contra la guerra tuvieron lugar en las principales ciudades del mundo y, según la BBC, en el continente europeo solo casi 10 millones de personas se movilizaron durante el fin de tema del 15 y 16 de febrero.
Hoy, como parte de los conmemorativos, el transporte subterráneo y de los autobuses de la ciudad de Londres se detuvieron para guardar un minuto de silencio a las 11.30 de la mañana hora local. El primer ministro británico, David Cameron, declaró durante la ceremonia oficial en Hyde Park: “hoy es un día en el que se recuerda la increíble resolución y determinación de los londinenses y del Reino Unido, un día cuando recordamos la amenaza que seguimos enfrentamos, pero, por encima de todo, es un día en el cual recordamos el honor y la dignidad de los familiares de las víctimas por todo lo que han tenido que atravesar y honramos la memoras de todas las víctimas y de quienes han perdido su vida hace 10 años’.
El respeto por los que murieron y las víctimas no tiene nada que ver con las palabras de Cameron, cuyo accionar como primer ministro solo han servido para aislar y criminalizar a la comunidad musulmana, como su programa ‘Prevent’ contra el terrorismo deja en evidencia. ‘Prevent’ es una sección clave de la estrategia anti-terrorista del gobierno destinada a ‘evitar’ que siga aumentando el número de personas que se unen a actividades de radicalización. Como muchas fuentes indican, esta estrategia está fracasando. Por otra parte, ‘Prevent’ es una de las cuatro facetas de la estrategia a largo plazo del gobierno a la cual se destinan 40 mil millones de libras anuales. Esta cifra resulta mucho más obscena cuando se considera que el canciller, George Osborne, anunciará en los próximos días recortes de 12 mil millones de libras en salud y servicios sociales.
El primer ministro utiliza el dolor de las víctimas para justificar su política externa guerrista y su política interna de persecución a la comunidad musulmana que termina estigmatizada. Cameron no está solo en su cruzada anti-musulmana. El sensacionalista periódico The Sun no se quedó atrás al lanzar el viernes pasado un manifiesto ‘contra el odio’. En el mismo le propone al gobierno británico que profundice los planes de espionaje a la comunidad musulmana ya esbozados en ‘Prevent’.
Al Igual que hace una década, los medios ponen sus páginas al servicio de esta política. Al día siguiente del ataque de 2005, el periódico The Daily Mail se refirió explícitamente a ‘la vasta mayoría’ de musulmanes ‘decentes’. ¿Cuáles son las opciones entonces? O se es un ‘buen musulmán o buena musulmana’ mediante la aceptación de la política de Gran Bretaña en el Medio Oriente o se es el ‘enemigo interno’ sujeto a una constante persecución.
El 22 de julio de 2005, dos semanas después de los atentados, el electricista brasileño Jean Charles de Menezes se convirtió en una víctima de la política del gobierno cuando fue asesinado a mansalva por dos oficiales la Policía Metropolitana en una estación del sur de Londres al ‘confundirlo’ con un terrorista. Para decirlo sin pelos en la lengua, lo asesinaron por ‘portación de cara’. No obstante, por dicho crimen la el departamento de la política de Londres fue multado con 175.000 libras esterlina.
A diferencia de los 19 responsables de los atentados de 9/11 en Estados Unidos, los hombres-bomba de los ataques en Londres eran ciudadanos británicos y, acorde a la información en los medios en ese momento, los cuatro estaban ‘aparentemente bien integrados a la sociedad británica’. Los atentados representaron un duro golpe para el movimiento contra la guerra y para la comunidad musulmana.
Los atentados representaron un duro golpe para el movimiento contra la guerra y para la comunidad musulmana. En la década desde los ataques, la población musulmana de Gran Bretaña ha sido víctima de una infinidad de abusos: desde ser escupidos en la calles, a ser detenidos y requisados solo por su apariencia. Incluso hubo casos en los que fueron detenidos sin que llevara adelante un juicio. Barrios con alta población musulmana en la ciudad de Manchester se encontraron rodeados por cámaras de vigilancia en los barrios de alta concentración de población musulmana.
En la actualidad, cifras oficiales estiman que cerca de 600 ciudadanos británicos se fueron del país para alistar en el Estado Islámico. Hace 10 años, el entonces primer ministro, Tony Blair, y uno de los principales defensores de la invasión a Irak dijo: ‘los atentados cambiaron las reglas del juego. La situación en el medio oriente y la persecución a la comunidad musulmana dejan ver claramente que ambas, la estrategia de Blair una década atrás y la de Cameron en la actualidad, son equivocadas, tanto en su plano internacional como nacional.