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Red Internacional
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2011. A 10 años del 4 de Agosto de 2011: El día en el que la juventud desafió a Piñera

Ya pasaron 10 años desde el 4 de Agosto del año 2011, en medio de la movilización estudiantil más larga desde la Dictadura, con exigencias de educación gratuita y denuncia al mercado educativo. Fue la juventud combativa que se tomó las calles, para luego recibir un amplio apoyo popular, frente a la represión que Sebastián Piñera desplegó en su primer gobierno.

Jueves 5 de agosto de 2021

“El Jueves negro”: 4 de Agosto de 2011

El jueves negro, fue la respuesta de Piñera a la movilización estudiantil que yacía desde el mes de Mayo del año 2011, Piñera no lograba frenar las movilizaciones ni el impulso creciente. Frente a esto endurece su línea represiva y tal como en la Dictadura, prohíbe en los hechos el derecho a movilización estableciendo el 4 de agosto, un virtual estado de sitio en el centro de Santiago, donde había convocatorias a paro y movilización en la mañana y en la tarde. Esta represión inédita en Chile fue transmitida por los canales de televisión y vista por todo el país; Piñera estaba golpeando y deteniendo a miles de menores de edad, estudiantes secundarios que asistieron a la Alameda durante la mañana del 4 de Agosto a la convocatoria a movilización de la ACES. Estos menores repletaron las comisarías.

Sin embargo, lejos de frenar el movimiento se desataban en las calles agudos enfrentamientos entre miles de estudiantes y las Fuerzas Especiales. El edificio de la Fech y la facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, que se encontraban cerca de Plaza Italia (hoy Plaza Dignidad), al igual que la facultad de Derecho, se transformaron en centros de resistencia a la represión. Paralelamente decenas de padres se apostaban en las comisarías de la ciudad a buscar a sus hijos sin tener mayores respuestas de parte de la policía.

El Confech mantuvo su convocatoria para la tarde de ese día y llamó a la población a movilizarse por medio de un cacerolazo. El cacerolazo, un método de lucha de los pobladores en la dictadura, volvió a las calles de Chile ese día y fue masivo y se expandió a las poblaciones, combinada con barricadas en puntos de la periferia de la capital. Ese día la lucha se transformó de una lucha por la educación, a un cuestionamiento al régimen.

Luego del 4 de agosto, Piñera fue más débil y la exigencia de que el conjunto de los organismos tanto de estudiantes como de trabajadores llamaran a un paro nacional para conquistar la educación gratuita se hizo latente, y necesaria. La CUT junto a la Confech, ambos con peso dirigente del Partido Comunista, se vieron obligados, por la presión desde abajo, a tomar el llamado a paralización y convocaron para el 25 y 26 de agosto. Por parte de las tomas estudiantiles, se realizó una preparación activa de esta jornada . La jornada de paro contempló la marcha más grande hasta ese momento de cerca de un millón de personas a nivel nacional. Enfrentando a la represión policial, surgió una vanguardia radicalizada de decenas de miles y la prensa tradicional empezó a hablar de los “ultras” y los “moderados” al interior del movimiento. El 26 de agosto, se sumaron sectores populares a la movilización, en diferentes territorios, y fue en este contexto que Manuel Gutiérrez de 16 años fue asesinado a manos del Sargento Millacura. La lucha estudiantil del 2011 tenía su primer caído.

Luego del asesinato de Manuel Gutiérrez, las direcciones estudiantiles del Confech y sindicales de la CUT (donde se encontraban el Partido Socialista y el Partido Comunista), dejaron atrás el paro nacional sin ningún plan de lucha y sin ninguna nueva jornada de movilización y se concentraron en el lobby parlamentario, es decir, negociación con Diputados y Senadores para el presupuesto de educación y proyectos de ley, abandonando las calles y las convocatorias.

Para el PC y las juventudes comunistas, junto a la Concertación, el paro nacional no era más que una válvula de escape de un ánimo creciente en las masas por movilizarse acompañando a los estudiantes; y se trató de una estrategia para desviar la lucha hacia una mayor presión al gobierno y al régimen político.

La lucha estudiantil fue desviada, por sus direcciones a la vía parlamentaria, pero las lecciones sacadas por una vanguardia juvenil, en cuanto a la lucha callejera y experiencia con la burocracia estudiantil, a la par de la experiencia con las instituciones del régimen político, se convertirían en el talón de Aquiles del régimen político heredado de la dictadura. El movimiento estudiantil se había convertido en su principal opositor.