Hace 25 años se estrenaba una de las películas más icónicas de la década de los 90. Trainspotting marcó a toda a una generación (y a la siguiente) metiéndose de lleno en las mentes de cinco jóvenes adictos a la heroína en el medio de la moda plástica de mediados de esa década.
Martes 23 de febrero de 2021 13:23
Hace 25 años se estrenó Trainspotting, una película dirigida por Danny Boyle que se convirtió en una de las más importantes de su década y que además cuenta con una de las bandas sonoras más memorables de la historia, ue reunió a artistas como Iggy Pop, Lou Reed, New Order, Pulp y Blur.
La película fue basada en la novela homónima de Irvine Welsh, publicada en el año 1993 y que había causado un gran impacto, después de que el director Danny Boyle consiguiera convencerlo de usar su material.
Ya desde el principio mismo de la película, el espíritu nihilista de los 90 queda imantada en el soliloquio inicial de Ewan McGregor: “elegí un trabajo. Elegí una carrera. Elegí una familia. Elegí una maldita televisión inmensa. Elegí lavarropas, autos, un reproductor de música. Elegí buena salud, colesterol bajo, un buen dentista (...) Elegí tu futuro. Elegí la vida... ¿Pero por qué yo querría hacer algo así? Elijo no elegir la vida. Elijo algo diferente. ¿Las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tiene heroína?”.
A partir de acá, toda la película se desarrolla en un torbellino delirante (que bien podrían ser las imágenes descriptas en el "Almuerzo Desnudo" de William Burroughs), donde la vida de los protagonistas acontece lacónicamente entre los problemas de la vida cotidiana y su próxima dosis.
Con una estética cruda como el clima escocés y diálogos que sorprenden por la naturalidad de tratar los temas más escabrosos y tabúes de la época.
Definitivamente, Trainspotting fue (y es) un pieza de arte moderno que resumió la rebeldía muda contra una cultura plástica y de consumo que el neoliberalismo rabioso propagaba en los cuatro puntos cardinales.