×
×
Red Internacional
lid bot

CATÁSTROFE AMBIENTAL. A 5 años, British Petroleum acepta multa por derrame petrolero

A 5 años del derrame petrolero en el Golfo de México, el más grande de la historia, British Petroleum (BP) concedió pagar al gobierno estadounidense una multa millonaria. Mientras, petroleros denuncian el nulo interés en mejorar las condiciones de seguridad en la industria.

Jueves 9 de julio de 2015

Es un hecho que las reservas de petróleo se están agotando a nivel mundial. Ante ello, las empresas petroleras están implementando cuestionadas técnicas de explotación (como el fracking) y la extracción de depósitos de hidrocarburos cada vez más profundos.

El Golfo de México tiene en su subsuelo marino grandes reservas petroleras. Valiéndose de ello, en 2010, BP buscó construir el gran pozo “Macondo” para sacar del subsuelo petróleo y gas natural. Utilizó la plataforma petrolera “Deepwater Horizon” que contaba con taladros capaces de perforar hasta 9,100 metros en el subsuelo marino en aguas ultra-profundas.

Ecocidas y asesinos

En plena perforación y con 126 trabajadores a bordo, el 20 de abril de 2010, la plataforma explotó y 36 horas después se hundió completamente. Once trabajadores murieron en la explosión y dejo más de cien heridos. El pozo quedó abierto y vertía miles de toneladas de crudo al día.

Tardaron 87 días en contener completamente el derrame catalogado como el más grande en la historia, pues dejo 7 millones de litros de petróleo en las extensas masas oceánicas. A la fecha, los daños son incalculables.

Cientos de animales murieron (delfines, nutrias, peces, aves); se detectó contaminación del fitoplancton (base de la cadena alimenticia); peces y delfines exhibieron comportamiento como “borrachos”; las costas y rocas se cubrieron de películas de crudo; las plumas de las aves empapadas de petróleo hacían que se hundieran y murieran; además, se afectó la rama pesquera en las costas del Golfo de México.

Y, ¿A quién le pagará BP por los daños?

Cinco años después del suceso, BP aceptó pagar 18,700 millones de dólares al gobierno de Estados Unidos pero con la condición de hacerlo a lo largo de 18 años. Así pues, el capital queda en manos de uno de los gobiernos que más han propiciado la catástrofe ecológica mundial y que mientras declara que utilizará el dinero para reparar al ambiente, pacta con BP 6 pozos nuevos 40% más profundos que el de Macondo.

El derrame también afectó las costas mexicanas pero Felipe Calderón y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) no hicieron demanda alguna. Sin embargo, 20 mil pesqueros de Veracruz, Tamaulipas y Yucatán están exigiendo indemnizaciones justas y denuncian la falta de apoyo del gobierno mexicano, qué está pactando con transnacionales como BP la explotación de los hidrocarburos mexicanos, fruto de la reforma energética.

Los dueños de las petroleras siguen sin temer que se repita un suceso como el derrame de Macondo ni mejoran las condiciones de seguridad para evitar futuras catástrofes.

Alertan nuevas catástrofes

De hecho, empresas como Shell y BP están explorando en el golfo yacimientos de petróleo y gas natural cada vez más profundos. Estos se encuentran a más de 6 mil metros bajo el subsuelo marino y atraviesan una capa de sal de hasta 3 mil metros de grueso. Es decir, ¡se están sacando hidrocarburos por debajo de los 10 mil metros sobre el nivel del mar!

Distintas voces han alertado de las actividades de BP. Richard Charter, de la Fundación Oceánica alertó que "estamos preparando el terreno para otra explosión como la de Macondo, si no peor".

“Hay una cultura que prioriza ganar dinero, que valora la velocidad más que la confiabilidad” declaró Pritchard, ingeniero de BP. Por otro lado, un ex-ejecutivo de BP, Kevin Lacy, declaró que esa empresa solo busca reducir costos sin mejorar la seguridad y desarrollar efectivos planes de emergencia.

Voces de los trabajadores petroleros

No obstante, más allá de esas opiniones, son los petroleros los que mejor pueden explicar la forma de operar de las empresas petroleras quienes conforman una de las industrias más peligrosas.

Ellos han denunciado que las condiciones laborales para decenas de miles de trabajadores de la industria petrolera son pésimas: no existen adecuadas medidas de seguridad laboral, se les obliga a trabajar horas extra sin tomar en cuenta que el cansancio aumenta el riesgo de accidentes, el seguro médico no está a cargo de la patronal, , no se capacita a los trabajadores contratados por outsourcing.

Constantemente hay incendios y escapes de gas en las refinerías, sin que se adecue la infraestructura.

Además, los derrames son hechos frecuentes y poco difundidos. En 2006, una de las refinerías de BP en Texas explotó y causó 15 muertos y 170 heridos. Al siguiente año, causaron “el mayor derrame ocurrido en North Slope (Alaska)” de 200, 000 galones de crudo. En 2013 murieron 106 trabajadores en Texas y 23 en Dakota.

Ante ello, petroleros de varías refinerías de Chevron, BP, Shell y Enron se fueron a huelga el pasado 1 de febrero exigiendo mejoras en la seguridad en las plantas y en el contrato de trabajo. Fue la mayor huelga en 25 años a la industria petrolera.

Por más de cuatro semanas, las grandes transnacionales más ricas del mundo vieron afectadas sus operaciones y sintieron la capacidad de la clase trabajadora que es la que se expone en las plataformas petroleras, en las refinerías, a altas temperaturas y peligrosas condiciones laborales.

De ahí que sean los petroleros los que tienen la potencialidad de usar sus eficientes métodos de lucha para exigir mejoras en la tecnología para reducir los riesgos y no atentar contra la vida y el ambiente.