Un día como hoy, el año 2011, el gobierno de Piñera y su policía azotaba a les estudiantes a nivel nacional, prohibiendo las manifestaciones y situando las principales plazas del país.
Martes 4 de agosto de 2020
En respuesta se levantaba el 1er Cacerolazo nacional de la vuelta a la democracia.
Transcurrian 3 meses de que la juventud había salido a las calles exigiendo Educación Gratuita para todos y todas, las facultades y colegios se encontraban en toma, la numerosa participación y apoyo de la población a la demanda dibujaban lo que sería una jornada clave y que marcaría el ascenso de las movilizaciones. Cual deja vu, frente a la solicitud de dos marchas estudiantiles por la Alameda el mismo día, el gobierno de Piñera se negaba a dar su autorización. Por arriba impulsaban la política de un “Gran Acuerdo Nacional por la Educación”, por abajo copaban la plaza dignidad de FFEE. Con zorrillos, guanacos y golpes se restringía el derecho a reunión de más de 2 personas, “No les vamos a prestar la Alameda” declaraban. El saldo de la jornada dejaba a cientos de estudiantes detenidos y un número desconocido de heridos.
A las 6 a.m del 4 de agosto del 2011 se levantaban las primeras barricadas en los principales ejes de la ciudad. Desde los colegios y facultades salían numerosos grupos de jóvenes camino a plaza Italia, ahora plaza dignidad. A eso de las 10 a.m, en el metro Vicente Valdes la policía restringía el acceso de estudiantes al metro, sucedían los primeros saltos de torniquete estudiantiles. Los pacos paraban micros y bajaban jóvenes directo a los retenes policiales. Los pocos estudiantes que lograban llegar a las arterias circundantes a Plaza Dignidad era disipados entra una nube de gases que tensaba el ambiente y que solo daba tregua entre el agua del guanaco.
Los jóvenes corrían e intentaba reagruparse en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile a la que solo llegaron 20 de ellos. Los noticiarios transmitían en vivo, el gobierno daba declaraciones amenazantes y llamaban a deponer los paros. El repliegue resurgía en Portugal en la Facultad de arquitectura de la U. Catolica, en amunategui y en los colegios en toma aledaños a Alameda, mientras otros grupos se organizaban camino a las comisarías de Santiago y Providencia. El enfrentamiento y las detenciones se extendieron hasta aproximadamente las 16:00.
La olla a presión cocinada durante la represión del 4 de agosto finalmente estalla a las 21:00 con miles de ollas cantando en todo el territorio nacional. Los estudiantes convocaron a toda la población a esta actividad anti represiva, generando un amplio apoyo que se escucharía fuerte en todos los rincones. El movimiento estudiantil daba un gran salto generando un gran apoyo popular contra la represión.
Desde entonces el sonar de las ollas no se ha hecho esperar frente a cada ataque prepotente de los Gobiernos de hasta hoy. Las ollas son un símbolo de resistencia, en las calles, en las casas y en las poblaciones contra el hambre y la miseria que a punta de golpes imponen los empresarios.
Las luchas de ayer marcaron un camino para que el gritó de "Chile despertó" se hiciera carne, aquella jornada marcaría un hito en nuevas formas de lucha y la necesidad de responder ante cada ataque represivo.
La memoria es un ejercicio de resistencia, no partimos de cero, por ello agradecemos a toda esa generación que dio lo mejor de sí, durante más de 7 meses entre tomas, marcha y debates.