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Red Internacional
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LA MADRE Y EL CANDIDATO. A Bonafini le molesta que Scioli se muestre como es

La Madre de Plaza de Mayo criticó algunos aspectos derechistas de la campaña del gobernador. Mientras Cristina cierra filas en plena campaña, por abajo sigue la interna del Frente Para la Victoria.

Daniel Satur

Daniel Satur @saturnetroc

Viernes 9 de octubre de 2015

En su habitual discurso de los jueves en Plaza de Mayo, ayer Hebe de Bonafini cargó contra Daniel Scioli, el candidato de su partido. Lo hizo en medio de la campaña electoral, incomodando a los estrategas del Frente Para la Victoria abocados a mostrar al gobernador bonaerense como el mejor sucesor que Cristina Fernández puede tener.

Criticando el spot electoral en el que Scioli reivindica la militarización de la provincia de Buenos Aires con más de 100 mil policías, Bonafini dijo que "esa foto con los milicos no es buena, es muy mussolinista". Así metió un bocado en medio de la campaña, intentando mostrar que dentro del kirchnerismo no todo el mundo se arrodilla ante los pies del hijo político de Menem.

La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo había sido una de las más reacias a la designación de Daniel Scioli como el candidato a presidente del oficialismo. Tan es así que durante meses ubicó al exmotonauta en las antípodas de una supuesta “esencia” kirchnerista. Para ella Scioli era “de esos tipos peligrosos, muy falso, muy hipócrita” y hasta afirmaba que, en su gestión, a la Provincia de Buenos Aires “la hizo mierda”. “No es un tipo de nuestro lado (…) metió milicos hasta abajo de la cama y resulta que en los hospitales falta de todo”, había sentenciado poco antes de la coronación de la fórmula Scioli-Zannini. Incluso parecía convencida de que Scioli era tan “de terror” como Macri y Massa.

Pero después vino la reunión cumbre entre Cristina y Daniel, el anuncio de la fórmula junto al secretario Legal y Técnico de la Presidencia y el “baño de humildad” que arrasó con el resto de las candidaturas, incluido Randazzo. Y con todo eso vino también el prolongado silencio de Hebe, a quien no le habían avisado que Scioli es tan “esencialmente” kirchnerista como ella.

Interna solapada

Las palabras de ayer de Bonafini están en línea con el intento de poner distancia con el candidato por parte de un sector del oficialismo. Ya lo había hecho semanas atrás Estela de Carlotto al considerar una posible presidencia de Scioli como una mera transición a la espera de un supuesto nuevo mandato de CFK en 2019.

Pero Bonafini y el resto del kirchnerismo “progre” tienen un problema. Es que, lejos de aislar a Scioli con sus declaraciones, en cada nuevo ataque no hacen más que desnudar el profundo giro derechista del Frente Para la Victoria en este fin de ciclo del “modelo”. En el mismo discurso Bonafini criticó la posibilidad de que Scioli designe como canciller de su gobierno al conservador gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, a quien acusó de irle “a cagar en la boca” al gobernador con sus recientes declaraciones en Estados Unidos a favor de los fondos buitres.

Así se sigue desarrollando, solapadamente, la interna del kirchnerismo. Mientras Cristina y Scioli comparten fotos, actos y cadenas nacionales, dejan los cruces y las rencillas en manos de referentes con poca o nula responsabilidad directa en la campaña.

¿Y los derechos humanos?

La acertada observación sobre el “mussolinismo” que destila el spot del Frente Para la Victoria no eclipsa, sin embargo, que la crítica “por izquierda” de Bonafini a Scioli sea totalmente contradictoria.

Mientras acusa a Scioli por mostrar su rostro policíaco y militarista, la propia exdefensora de los derechos humanos mantuvo en los últimos años relaciones estrechas con personajes que nada tienen que envidiarle al gobernador derechista. Basta con mencionar a Cécar Milani y a Aníbal Fernández, dos personajes a los que la Madre de Plaza de Mayo abrazó con orgullo.

El exjefe del Ejército promovido por los Kirchner, que pasó a retiro por pedido de la propia Cristina Fernández al quedar cada vez más comprometido por su participación en secuestros y torturas durante la dictadura, había recibido de parte de Bonafini una consideración especial. Hasta protagonizó una tapa del periódico de la asociación, donde ella lo entrevistaba con alegría y se animaba, patéticamente, a tratarlo como a un hijo.

Por su parte el jefe de Gabinete y candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires no sólo es considerado un compañero entrañable por Bonafini sino que alcanzó lo que pocos: hace dos años fue distinguido con el emblemático pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo. Un insulto a la memoria de los 30 mil compañeros y compañeras detenidos desaparecidos y un indulto a quien protagonizó más de una represión contra el pueblo trabajador en las últimas dos décadas. Alcanza con recordar que Fernández fue el Secretario General de la Presidencia de Duhalde, responsables políticos ambos de la Masacre del Puente Pueyrredón en la que cayeron asesinados por las balas del Estado Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

¿Alguien puede pensar que los 100 mil policías que deja Scioli en la provincia recibirán con desagrado, en caso de que gane la elección del 25 de octubre, a Aníbal Fernández como nuevo patrón? Hebe, quizás sí.


Daniel Satur

Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc

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