A diez años del anuncio del proyecto de la presa El Zapotillo en los Altos de Jalisco, cientos de habitantes del pueblo de Temacapulín se mantienen en lucha contra el despojo de sus tierras.
Martes 30 de junio de 2015
Durante el 2005 se anunció el proyecto de la presa El Zapotillo que inundaría a los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo para proveer de agua y energía a la agroindustria de León en el estado de Guanajuato.
El proyecto de la presa El Zapotillo fue firmado por el entonces gobernador de Jalisco Ramírez Acuña, quien durante mayo del 2004 reprimiera violentamente las manifestaciones contra La Cumbre América Latina, el Caribe y la Unión Europea (EU-LAC).
La presa se abastecerá del río Verde, que es uno de los pocos ríos que aún no han sido contaminados en el estado y a partir del cual sobreviven miles de familias que dependen directamente de los acuíferos que de por sí ya son considerados sobreexplotados.
La construcción de la presa está llena de irregularidades. Una de ellas fue evidenciada con los estudios de la cuenca que no tienen previstas las características erráticas del cauce y el cambio climático. Esto quiere decir que el agua que corre por el río no es segura para garantizar el abastecimiento de la misma presa. Sin dejar de mencionar que estos estudios se realizaron en la década de los años 70 y no hay nuevas investigaciones que consideren los factores geográficos y ambientales.
La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), aún conociendo estas previsiones, decidió no cancelar el megaproyecto de la presa el Zapotillo. Y más aún, se planteó la creación de otra presa más para alcanzar los 1,600 millones de m³ que se necesitan para abastecer al valle de León.
Capital español, detrás del proyecto
Detrás de la construcción de la presa El Zapotillo se encuentra la multinacional española Abengoa, que se ha encargado de proyectos igualmente conflictivos como el caso de la termoeléctrica de Huexca en el estado de Morelos, que amenaza con acabar el agua que es utilizada para el riego y el consumo humano. Ésta también contaminará con óxido de nitrógeno afectando cultivos y causando lluvia acida.
Además, Abengoa fue parte del consorcio internacional que formaron varias empresas para impulsar la privatización del agua en Cochabamba, Bolivia que terminó con la llamada “Guerra del Agua” protagonizada por miles de campesinos y trabajadores del país andino.
El costo de la construcción de la presa ha ido en aumento empezando con poco más de 5 millones de pesos y ahora con un incremento del 65% de su costo inicial.
Los pobladores de Temacapulín y los pueblos aledaños se han organizado para evitar el despojo de sus tierras y luchar contra los megaproyectos que terminarían causando sólo daños ambientales, sociales y económicos, siendo la empresa Abengoa la única beneficiada por la creación de la presa El Zapotillo que sólo tiene previsto 25 años de vida.
La presa El Zapotillo, la termoeléctrica en Huexca, y demás megaproyectos que se busca implementar son avances en la privatización de los recursos naturales.
La lucha de los habitantes de Temacapulín lleva ya diez años logrando ganar diversos recursos legales contra la construcción de la presa, sin embargo, no se ha podido detener por completo la construcción.
Los pobladores se han visto enfrentados a las autoridades federales y estatales que los han amenazado y hostigado para que abandonen sus hogares. Para derrotar este ataque a los recursos naturales, es fundamental ampliar y desarrollar la movilización, y en particular la solidaridad activa de las organizaciones obreras.
¡Temaca no se vende!
¡Tema no se reubica!
¡Temaca no se inunda!
¡Temaca no se rinde!