Tras la polémica suscitada por el caso del exministro Soria, repasamos los destinos de otros ministros que han salido de los gobiernos de los dos principales partidos.

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate
Jueves 8 de septiembre de 2016
Foto: EFE
Semana horribilis para Mariano Rajoy tras el revuelo interno suscitado en las filas de su propio partido por la propuesta fugaz, y posterior renuncia, del exministro de industria, José Manuel Soria, como director ejecutivo del Banco Mundial.
Un caso más de la corrupción institucionalizada, esa que es parte del ADN, no solo del PP, sino del mismo Régimen del ’78 y sus principales partidos. Una corruptela endémica que afecta a todas las instituciones oficiales del estado, con ministros y exministros a la cabeza. Repasemos algunos de ellos.
Miguel Arias Cañete, exministro de agricultura con Aznar y Rajoy, se ha visto implicado también en el mismo caso de los Papeles de Panamá. ¿Y donde está hoy? Lo podemos encontrar en la actualidad ejerciendo de Comisario Europeo de Acción por el Clima y la Energía en el seno de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo y legislativo de la UE, con 24.000 euros brutos de salario al mes.
Ana Mato, exministra de sanidad de Rajoy, tuvo que dimitir al verse salpicada por el caso estrella de corrupción, la trama Gürtel, por medio de la implicación directa de su marido. Ha sido recolocada este mismo mes de septiembre. Su nuevo cargo es el de presidenta de la “Universidad Europa”, un proyecto del PP sin de momento sede ni alumnos. Eso sí, con puesto y sueldo para la exministra garantizados que se suma a la pensión que recibe del Congreso de los Diputados.
José Ignacio Wert, el polémico exministro de educación de Rajoy, impulsor del mayor ataque contra la educación pública hasta la fecha, la LOMCE. Bajo sus directrices se ha llevado también a cabo la mayor elitización de la universidad pública, con más de 127.000 alumnos expulsados de las universidades. Hoy Wert, es embajador de la OCDE -Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos- con un salario de 10.000 euros más dietas al mes.
Alberto Ruíz Gallardón, exministro de Justicia con Rajoy y el impulsor de una drástica reforma contra la Ley del Aborto, que la lucha de miles de mujeres en las calles hizo retroceder. Como pemio de “consolación” a su caída Gallardón es en la actualidad Consejero Permanente en el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid, con 8.500 euros brutos al mes. Un buen ejemplo de uno de tantos “cementerios de elefantes”, donde muchos cargos políticos terminan retirándose, en el que el primer puesto lo ostenta el Senado.
Rodrigo Rato, exministro de economía y vicepresidente del gobierno de Aznar, es sin duda uno de los casos más escandalosos. Llegó a ser director gerente del FMI -Fondo Monetario Internacional-, para pasar a ser presidente de Bankia y responsable de la entidad que acumula casos de corrupción como el de las tarjetas black de Bankia o la estafa de las preferentes. Como no podía ser de otra manera, su nombre sale también en los Papeles de Panamá. Sin embargo, ocupó el cargo de Asesor de Telefónica hasta abril de 2015.
No fue el único en aprovecharse de estas puertas giratorias, en las que exministros o altos cargos pasan de “gestionar” los bienes públicos a hacerse un hueco en los más preciados consejos de administración de grandes empresas o la banca. Eduardo Zaplana o Ángel Acebes, también exministros de Aznar, dan fe de ello. Sin olvidar al mismo expresidente Felipe González, miembro del Consejo de Gas Natural Fenosa por 127.000 euros anuales.
Esto demuestra que por más que hoy Pedro Sánchez y los dirigentes del PSOE se rasguen las vestiduras por el caso Soria, harían bien en revisar el prontuario de su propio partido y exministros.
Sirvan de ejemplo la ex-vicepresidenta del gobierno con Zapatero, Maria Teresa Fernández de la Vega, y su retiro en el Consejo de Estado con 76.000 euros anuales, o el mismo Zapatero que recibe otros 100.000 por ser, como todo expresidente, cargo vitalicio en una institución que tiene sus origenes en la Edad Moderna.
O, en el sector privado, el caso de los exministros de economía con ZP, Pedro Solbes y Elena Salgado. El primero pasó a cobrar 127.000 euros anuales como consejero delegado de la italiana Enel hasta mayo de 2014 y una indemnización por despido de 400.000, justo la empresa que se hizo con Endesa cuando él ocupaba el cargo ministerial. La exministra de la misma cartera, encontró refugio en la misma Endesa y más tarde en Nueva Pescanova.
Como vemos, tener cartera en el ejecutivo de un gobierno capitalista, es un importante y casi definitivo trampolín para ascender a los niveles más altos de la sociedad política y económica a nivel internacional.