El primer ministro griego, Alexis Tsipras, afirmó hoy que el Gobierno no dará marcha atrás en sus promesas electorales y seguirá adelante con su programa.
Jueves 19 de marzo de 2015
Fotografía: EFE / Yannis Kolesidis
"No damos un paso atrás en lo que anunciamos y en todo lo que consideramos necesario para que la sociedad tenga un respiro", dijo Tsipras durante un discurso ante el Parlamento.
La Cámara griega continuó el debate este miércoles sobre la ley contra la crisis humanitaria, encaminada a mejorar la situación de 300.000 familias que viven por debajo del umbral de la pobreza en Grecia y que recoge una amnistía fiscal para aumentar la liquidez de las arcas estatales. Está previsto que la norma se vote al final de la sesión, que podría alargarse hasta la medianoche.
Tsipras destacó que su Gobierno ha presentado una lista de reformas a los socios "para acabar con la evasión fiscal y la corrupción" y su objetivo es "promover reformas que estén en la dirección opuesta a los memorandos (programas de rescate)".
En este sentido, reprochó que ninguna de las reformas planeadas por el Gobierno anterior haya tenido éxito.
Habló de su acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para contar con su asistencia en el desarrollo de las medidas que plantea el Gobierno, pues aseguró que el paquete que el Ejecutivo anterior presentó como propuestas de este organismo trataba de "favorecer intereses privados precisos".
"Vamos a poner en marcha una serie de reformas con contenido social y fiscal a la vez y aplicaremos el acuerdo del 20 febrero", aseguró en alusión al pacto alcanzado con la eurozona.
Sobre las negociaciones con los representantes de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), Tsipras señaló que son "difíciles", pero se mostró confiado en obtener un buen resultado.
"Hay fuerzas que quieren crear una Europa sin derechos y sin control popular no solo en Grecia sino también en España, en Irlanda y en otros países", remarcó.
El gobierno de Tsipras apostó desde el comienzo de su mandato al apoyo que pudiera recibir en Europa de algunos de los “socios”, como Francia e Italia, para frenar el impulso de la maquinaria alemana. Pero la estrategia del gobierno de Syriza fracasó.
Los “hombres de negro” del FMI, el BCE y la CE volverán a poner el ojo sobre los presupuestos griegos y sobre cada medida que tome el gobierno, revisarán las cuentas y pedirán “cifras y datos”.
Tsipras aseguró que "Si algunos insisten en no respetar la soberanía popular, si quieren que no haya diputados elegidos, si quieren que todo continúe como antes, fracasarán". Sin embargo, entre la resistencia retórica del primer ministro griego y la realidad se abre una brecha cada vez más grande.