A la derecha no se vence de la mano de los enemigos de clase, se la derrota en las calles.
Pity Ezra Militante de la LOR-CI
Jueves 15 de diciembre de 2022

Foto: redes sociales
Entre los meses de octubre y noviembre se dio un paro cívico mediante el cual los empresarios y líderes cruceños exigieron al Gobierno de Arce la abrogación del decreto del Censo que planteaba su realización el 2024. Durante el conflicto y posterior a éste, los cívicos cruceños, de la mano de Luis Fernando Camacho y Rómulo Calvo, han ido levantando demandas federalistas o incluso la secesión del departamento de Santa Cruz.
Es en este escenario, que durante su discurso por el 212 aniversario de la Batalla de Aroma, el general, Juan José Zúñiga Matias, señaló que “A todos ellos quiero decirles a viva voz que fracasarán rotundamente en sus intentos separatistas. Los militares de la patria, y este general, fieles al imperio de la Constitución Política del Estado van a poner su vida, si es necesario, ante las amenazas de intento separatista y ruptura del orden constitucional de la patria”. Asimismo, puntualizó que “Cabe recordar que el coronel Gualberto Villarroel expresó una frase que le costó la vida: ‘No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres’”.
Por su parte el presidente Luis Arce resaltó que “el Ejército es, en esencia, el pueblo en armas, decidido a conquistar y defender la soberanía de su patria, incapaz de aceptar la dominación extranjera como un destino fatal” y aseguró que “no vacila ni vacilará en defender la heredad nacional, en combatir con energía y patriotismo cualquier intento interno o externo de poner en peligro la obra de creación de nuestros libertadores”.
Ambas declaraciones ponen de manifiesto dos temas a explicar: Por un lado, aclarar que las fuerzas armadas no son otra cosa que los garantes del Estado burgués, órgano de dominación de clases y un instrumento de opresión y explotación de la clase trabajadora. Por lo mismo, tiene que quedar en evidencia que el Estado es un destacamento de hombres armados, dispuestos a reprimir, torturar y matar en nombre del orden y la constitución, lo que los hace enemigos de clase de las y los trabajadores.
Por otro lado, cuando el general Juan José Zúñiga Matias en su discurso señala: “Hermano presidente Luis Arce Catacora reiterarle mi compromiso con la CPE, con el pueblo, con la patria, con el gobierno legalmente constituido. Tenga la plena seguridad que vamos a neutralizar todo intento de desestabilización a la patria y a la democracia. Esta patria no se toca. Que el Ejército de Bolivia sea una garantía para precautelar la unidad del territorio. Que el Ejército nacional sea siempre una garantía para proteger la unidad de los bolivianos y sobre todo que el Ejército boliviano sea una verdadera garantía para precautelar los recursos naturales tan ambiciados (codiciados) por intereses foráneos”, da a entender que con el respaldo de las fuerzas armadas el gobierno del MAS puede vencer a la derecha y sus intentos separatistas. Sin embargo, lo que quedó demostrado con el golpe de Estado del 2019, es que el ejército y la policía son amigos de los ricos y enemigos de clase de las y los trabajadores, campesinos y pueblo empobrecido; y, como garantes del orden burgués, no dudaron en disparar y asesinar en Senkata, Ovejuyo y Sacaba.
Lo que está claro para los revolucionarios y las revolucionarias es que a la derecha fascistoide de Calvo y Camacho, a la derecha agroindustrial y clerical se las vence en las calles con los métodos de la clase trabajadora: con la autoorganización, con la autodefensa, con independencia de clase y bajo la dirección de un partido revolucionario que esté dispuesto a pelear y vencer con el firme propósito de instaurar una sociedad sin Estado, sin clases sociales, libre de explotación y de toda opresión.
Contrariamente al programa y estrategia revolucionaria que levantamos desde la LOR-CI, el MAS ha actuado -tanto en el conflicto del Porvenir como en el paro cívico de Santa Cruz- desmovilizando a los y las que luchan en las calles y cediendo a la derecha en sus demandas. Esta actitud conciliadora y cobarde del MAS no es de ahora. Evo Morales, durante su gobierno, no ha hecho otra cosa que administrar el Estado burgués a favor de los grandes capitales y la agroindustria boliviana, ha fortalecido los aparatos represivos del Estado, y, en vez de enfrentar a la derecha durante el golpe de Estado del 2019, ha huido del país y desde el exterior ha cogobernado desde el parlamento con la derecha golpista. Contrariamente a lo que representan las fuerzas armadas: enemigas de clase, para Evo Morales y el MAS no son otra cosa que “patriotas antimperialistas, anticolonialistas, con una propia doctrina del pueblo y no del imperio, nacionalistas (…) para defender el territorio y recursos naturales, una doctrina de dignidad y soberanía”.