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Arica. A propósito del derecho al aborto: Un debate con las organizaciones de gobierno y autonomistas

Desde la agrupación Pan y Rosas Arica abrimos este debate en torno al recién pasado 28 de septiembre "Día de Acción Global por el derecho al Aborto" y las distintas posiciones y estrategias que se tienen en torno a esta demanda. Desde la política de los partidos de gobierno a través de sus colectivos de mujeres y puestos ministeriales representados en la ciudad por organizaciones como Julieta Kirkwood, donde están insertas integrantes del Partido Socialista y las feministas del Partido Comunista. Por otro lado está la política de corrientes autonomistas como “Entre niñas”. Para desde aquí pensar qué rol puede jugar el movimiento de mujeres y disidencias sexo genéricas para encarar la lucha contra la desigualdad de género y toda opresión.

Camila Acuña

Camila Acuña Trabajadora Social y militante de Pan y Rosas

Domingo 1ro de octubre de 2023

El 28 de septiembre vuelve a ponerse en la palestra la discusión sobre el derecho al aborto, también la votación de enmiendas impulsadas por el Partido Republicano en el Consejo Constitucional lo expresa, lo que ha generado un amplio debate. La aprobación de la enmienda que plantea que la nueva constitucion "protege la vida de quien está por nacer" suscitó alerta por ponerse en peligro la ley de aborto en tres causales, que permite la interrupción del embarazo en caso de: peligro de vida de la madre, malformación fetal o violación. El acuerdo firmado desde Kast hasta Boric, le dio en bandeja al Partido Republicano, para que pasaran a la ofensiva, con el objetivo de mantener los pilares conservadores del Chile neoliberal y empresarial, además de oxigenar a los partidos políticos tradicionales que venían de un fuerte cuestionamiento el 2019.

Todo este debate se desarrolla en medio de una profunda crisis internacional, económica y social, expresada en la precarización de la salud, educación, vivienda y por ende, toda la violencia estatal contra las mujeres se fortalece. En este sentido, el gobierno “feminista” de Apruebo Dignidad ha mantenido una agenda autoritaria y represiva donde el gobierno ha destinado más recursos a instituciones con prontuario criminal como carabineros, que lejos está de resolver el "problema de seguridad", si todos los demás derechos para vivir en mejores condiciones de vida no están en su lista de prioridades. Al mismo tiempo, toda una política criminalizadora y represiva contra el pueblo mapuche, lo que violenta a mujeres y niños, con 500 días de estado de excepción, al igual que su línea de militarización de las fronteras donde reprimen, detienen y deportan a nuestras hermanas migrantes.

Frente a esto, cabe preguntarse, ¿en qué estamos como movimiento de mujeres y disidencias? Creemos que este movimiento sufrió un retroceso y se pasivizó con un punto de inflexión en la llegada de Apruebo Dignidad al gobierno, con la incorporación de muchas referentes del movimiento en los partidos de gobierno y más directamente en cargos públicos del Estado. Su discurso era no movilizarse porque eso significaba actuar "contra el gobierno", porque de lo contrario se le hacia el juego a la derecha, lo de fondo es que jugaron y juegan un rol de contener y desviar al movimiento de un posible camino más radicalizado. Donde además tienen mucha responsabilidad las direcciones de coordinadoras amplias como la 8M que se subordinaron a toda esta operación.

Dentro de quienes llevan adelante esta política en Arica, se encuentran las colectivas como Julieta Kirkwood, las feministas del Partido Socialista y del Partido Comunista, junto al Frente Amplio, quienes hoy, frente a los inminentes ataques de sectores conservadores llaman a atrincherarse en defensa de lo ya conquistado como el aborto en tres causales, lo que sin duda deja entrever que nuestros derechos no están garantizados de una vez y para siempre y que algo que se puede conquistar en determinados momentos, en una crisis pueden ser arrebatados. Dichos sectores por acción u omisión niegan que esa medida de aborto en tres causales es ultra lmitada; incluso, a la par de ello, alientan la confianza en las instituciones del Estado, aun pese a que son las mismas que durante años no han cesado de atacar nuestros derechos. Durante todo el periodo de gobierno que llevan, han dejado en el último de las prioridades un aborto que sea legal y garantizado, siendo este un problema de vida o muerte.

Por otro lado también están las corrientes autonomistas, que mantienen una perspectiva que podríamos llamar “antiestratégica” con respecto a ponerle fin al capitalismo y el patriarcado, planteando solo la resistencia al sistema, “creando comunidades libres de violencia”, como lo plantean Mujeres Creando de Julieta Paredes en Bolivia. Esto pasa por alto varios análisis en cuanto a la situación de opresión a la mujer y como esta se ejerce. Buscan crear la ilusión de que es posible construir espacios libres de opresión, dentro de los marcos del capitalismo.

Esto porque dentro de su concepciones le quitan relevancia a factores estructurales como lo es el sistema de clases sociales, planteando muchas veces que la sociedad está construida por los hombres contra las mujeres. Reducen el problema de la opresión de la mujer a una suerte de revolución cultural, muy acuñado en el posmodernismo, “pequeños espacios de resistencia” tal como lo plantea Foucault y la ideología deconstruccionista. Como si se pudiese crear individuos por fuera de los factores sociales donde estos se desenvuelven.

Abandonan la idea de la toma del poder político por parte de las y los trabajadores junto a los sectores más golpeados por la sociedad. El autonomismo como esencia, “diluye lo social en lo político”, esto hace perder todo rumbo estratégico a la hora de enfrentar la pelea por recuperar organismos de masas de las manos del reformismo y por consecuencia, la necesidad de construir un partido revolucionario que desplace a estas dirigencias, para dirigir toda la fuerza que busque vencer a los capitalistas y sus estados. Por eso plantean “convivir con el capitalismo sin ser parte de él”. Algo que es bastante absurdo en la sociedad que vivimos hoy, ya que el capitalismo es globalizado y existe en cada rincón del mundo, ocupando la maquinaria del Estado para ejercer su dominación, entonces la necesidad de enfrentarlo y derrotarlo es una necesidad de primer orden.

En cuanto al debate sobre el aborto en particular en Arica hay colectivas autonomistas como "Entre niñas" que solamente defienden el aborto libre y están en contra del aborto legal. Desde Pan y Rosas impulsamos una demanda integral que incluye además el aborto libre, porque sabemos que muchas mujeres deben acceder hoy en día a este método por su prohibición, sin embargo, creemos que es urgente avanzar a que sea legal y despenalizado porque no se puede negar que en la actualidad esto permite que exista lucro con la vida de las mujeres arrojandolas a la inseguridad de sitios clandestinos para practicar un aborto, lugares que en muchos casos de no pagar altas sumas de dinero, no cumplirán probablemente con las medidas de higiene necesarias, ni tendrá personal de salud capacitado para la realización segura de un aborto.

También ha originado el comercio ilegal de medicamentos, pues prohíbe la comercialización de misoprostol para la interrupción del embarazo durante el primer trimestre. Son muchas las mujeres a las que se les imposibilita acceder a un aborto vía medicamentos, pues se torna muy difícil que las redes feministas puedan cubrir la alta demanda de éste. Para que sea un derecho donde accedan ampliamente mujeres y cuerpos gestantes creemos que debe ser totalmente garantizado.

Dentro de sus planteamientos encontramos lo siguiente: “No buscamos que nos legalicen, no nos interesa, y mucho menos trabajar bajo el yugo de la mafia de la salud que existe en Chile. Sabemos que es violenta".

Esto encierra múltiples contradicciones. Las grandes movilizaciones por la gratuidad de la educación el 2011 con el movimiento estudiantil a la cabeza, comenzaron a poner al centro la demanda por una educación sexual integral, laica y no sexista. La marea verde con las pibas en Argentina por la lucha por el aborto legal, cruzó fronteras y comenzo a poner al centro las demandas de las mujeres. Según la lógica del autonomismo, hay que abandonar estas luchas porque están dentro del marco de la “institucionalidad". En realidad ocultan que al abandonar toda lucha que sea progresiva, sólo se restringen a seguir haciendo política dentro de la marginalidad y de la “resistencia”.

Si bien tenemos acuerdo con que el sistema de salud actual tiene estructuras completamente patriarcales, abandonan la pelea por levantar otro tipo de sistema de salud, propio, dirigido por trabajadores y usuarios, financiado con el impuesto a las grandes fortunas, que sea democratico, y busque acabar con todo tipo de prácticas machistas. Terminan protestando como dicen en sus declaraciones, contra “todos los agentes de la salud” en general, como si la responsabilidad de una trabajadora, que incluso podría apoyar todas las demandas de las mujeres y disidencias, es equiparable a quienes administran el sistema de salud actual.

Creemos que en este sentido es clave la exigencia de educación sexual integral, así como acceso a anticonceptivos gratuitos; vinculado a que el aborto sea garantizado de forma segura en todas las clínicas y hospitales, con personal capacitado, lo cual implica necesariamente un aumento al presupuesto para el sector salud, para que haya recursos humanos y materiales suficientes, así como condiciones laborales dignas.

Desde Pan y Rosas sabemos que la demanda por el aborto legal, libre y gratuito no puede quedarse dentro de los margenes del capitalismo, debe combinarse con demandas transitorias, que planteen la perspectiva de que es posible construir otro tipo de sociedad y otro tipo de sistema, pero para eso es necesario echar abajo el Estado burgués y la alianza criminal que mantiene con el sistema patriarcal. El llamado sigue siendo a salir de la política en la marginalidad, necesitamos organizar una gran fuerza de mujeres que pelee desde sus puestos de trabajo, en las poblaciones, desde las universidades y escuelas, que levanten organismos propios como lo son las secretarías de género y sexualidades que han jugado un rol clave para fortalecer la organización política, ese es el único camino para conquistar todas las demandas.

La invitación es a tejer alianzas para activar la movilización y lucha de las mujeres, disidencias y la clase trabajadora de conjunto, impulsar debates, intercambio de ideas, sin dogmatismos, viendo puntos en común para una unidad en la acción, siendo intransigentes únicamente con la clase dominante, independiente de que sexo o género tenga. No sólo para arrancar nuestro derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito, sino para avanzar en la conquista de todos nuestros derechos, y que estos sean pasos importantes para cuestionar la raíz de la opresión y la explotación que vivimos. Poniendo al centro el enorme potencial que han desempeñado las mujeres a través de la historia, siendo un factor de vanguardia y dinamizante en la pelea por derechos.