Arranca un nuevo semestre en la Universidad Central de Venezuela, una de las más importantes del país, que entre un conflicto salarial de largo aliento con los obreros y administrativos y la crisis política abierta a mediados de año, presentaba una imagen desoladora, con pocas clases y estudiantes. Este nuevo semestre ya están los cursos introductorios, que arrancan un mes antes del ingreso formal de los nuevos estudiantes y dieron vida de nuevo a la casa de estudios, y muchas escuelas ya han iniciaron clases y dado dado la bienvenida a sus nuevos estudiantes. A estos nuevos jóvenes que pasan a la comunidad universitaria va dirigida esta nota.
Jueves 7 de diciembre de 2017

Comprometernos con nuestro tiempo
En momentos de profunda crisis económica y política en el país cientos de nuevos estudiantes entran a la universidad, muchos de ellos con inquietudes sociales y políticas, con energías y con ideas en plena ebullición y formación. En medio del éxodo de muchos jóvenes y el abandono de la universidad para entrar en el mercado laboral (por lo general en trabajos precarios), de una crisis económica que golpea brutalmente nuestras condiciones de vida, le decimos a estos estudiantes que, viviendo en esta sociedad profundamente desigual, con múltiples injusticias y opresiones, aspiremos a comprometernos con nuestro tiempo, a comprenderlo profundamente, para transformar revolucionariamente este orden social (una revolución de verdad, no la caricatura que nos presentaron como tal).
Vivimos la crisis del rentismo capitalista y la dependencia
Esto que hemos vivido está muy lejos de ser una revolución, mucho menos socialismo, el socialismo es otra cosa: es una sociedad igualitaria, sin enriquecimiento de unos pocos a costa de las necesidades y sufrimientos de otros, y sin una casta gobernando por sobre el pueblo, sino los propios trabajadores y el pueblo autogobernándose. Lo que está en profunda crisis hoy no es solo un régimen de gobierno en su deriva autoritaria, sino también el capitalismo rentístico dependiente, no es la crisis de ninguna economía “socialista”, nunca dejamos de ser un país capitalista, con los empresarios y la burocracia estatal viviendo de lo lindo a costa de la explotación de los trabajadores, de las necesidades del pueblo y de los negocios que hacen con la renta petrolera, sin desarrollar la potencialidades del país, manteniéndolo en la monoproducción de energía para las principales potencias y dependiendo de sus inversiones y préstamos usureros.
Por eso hace varios años, estudiantes que hacemos parte de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), junto a compañeros y compañeras independientes, pusimos en pie Barricada!, una agrupación juvenil anticapitalista, independiente tanto del gobierno como de los partidos tradicionales de la burguesía que hasta no hace mucho integraban la extinta Mesa de Unidad Democrática (MUD).
Durante más de una década se fugaron del país más de US$ 500 mil millones, dejando un hueco enorme en los recursos que hoy faltan para medicinas, alimentos y producción. ¿Quién hizo semejante daño al país? Banqueros y empresarios, tanto opositores como chavistas, y la burocracia corrupta del gobierno, que tanto por vías legales como ilegales han desangrado al país. Como si fuera poco, al mismo tiempo el país aumentó sideralmente su endeudamiento con el capital financiero internacional –que es de entre US$ 120 y 180 mil millones, según diversos cálculos–, y hoy se destinan miles de millones de dólares para alimentar esa usura, en lugar de destinarse a resolver las necesidades urgentes del pueblo (comida, salud, vivienda) y del país. ¡Todo eso es capitalismo puro y duro!
Una juventud en pie de lucha
Por eso hoy más que nunca necesitamos una agrupación juvenil revolucionaria que luche contra el autoritarismo cada vez más marcado del gobierno, que junto a los empresarios y grandes comerciantes viene descargando la crisis económica sobre el pueblo y la juventud (con aumentos de precios, devaluación del bolívar, reduciendo la importación de alimentos y medicinas, aumentando la violencia policial en los barrios, reprimiendo el descontento), imponiendo sus decisiones apoyado en las Fuerzas Armadas, con una “Constituyente” fraudulenta que solo representa los intereses de mantenerse en el poder de una casta cívico-militar; pero que también haga frente al imperialismo y la derecha que pescan en rio revuelto, buscando ser los que mañana administren este mismo orden social y este mismo Estado con pretendidas “soluciones” neoliberales: privatización de empresas y más despidos, más endeudamiento del país con el exterior, total liberación de precios, reducción de derechos laborales, trabajos “basura” para los jóvenes (sin estabilidad laboral ni todos los derechos), aumentos de impuestos y de todos los servicios… y represión, porque semejantes medidas no se aplicarán sin resistencia.
Nos enfrentamos al gobierno nacional y las autoridades universitarias exigiendo un presupuesto justo y que su administración esté en manos de la propia bases de la comunidad universitaria, no en manos de las autoridades y su manejo antidemocrático y turbio, es la manera de que esté en función de satisfacer las necesidades del bienestar estudiantil (comedor, transporte, becas, servicio médico) y los servicios en general.
Nos pronunciamos contra la antidemocracia reinante en las universidades experimentales y las manejadas por el gobierno, que no permiten a la comunidad elegir a sus autoridades, y contra el régimen aristocrático de las autónomas, donde una casta revestida de tinte “académico” subvalúa el voto de los estudiantes y niega el derecho de elegir a los trabajadores. ¡Exigimos el 1x1x1! ¡Una persona = 1 voto!
Luchemos contra la opresión de género y por la libre orientación sexual. A pesar de tanta palabrería del gobierno, siguen estando intactas las bases y los mecanismos de opresión sobre las mujeres, y en especial de las trabajadoras y los sectores populares, así como de todos aquellos que no asumen la hetero-normatividad. ¡Queremos poder decidir libremente sobre nuestros cuerpos!
Una alternativa para una juventud insubordinada y verdaderamente rebelde
Es falso que hoy la única alternativa de la juventud en nuestro país sea estar o en la acera de quienes desde el gobierno hablan hasta por los codos de “revolución” y “socialismo” mientras administran un capitalismo en crisis manteniendo ellos sus privilegios, corruptelas y reprimiendo al pueblo, o la de la oposición que quiere un país bajo la tutela de los gobiernos estadounidenses y defiende un capitalismo sin restricciones, donde los empresarios tengan mayor “libertad” para hacer lo que les venga en gana con los trabajadores (incluyendo los jóvenes), la producción y los precios. Tampoco la alternativa es la salida individual que llevan a la migración o la desesperanza de la pobreza en el barrio.
¡Podemos luchar para cambiar esta realidad! Luchemos por una universidad al servicio de las luchas de los trabajadores y el pueblo pobre, no en función del mercado y las ganancias empresariales, ni al servicio del Estado y su burocracia. Busquemos un conocimiento crítico y creador que se proponga comprender lo existente para transformarlo. No aspiremos a convertirnos en intelectuales que ayuden a los poderosos (bien sean empresarios o gobernantes) a justificar su orden social y político, tampoco a ser los nuevos cuadros de mando de cualquier burocracia gubernamental. Liguemos nuestros estudios a la luchas contra los males de esta sociedad, a ejercer la solidaridad activa con las luchas de los trabajadores y sectores populares, traer a la universidad el ánimo de las fabricas en lucha, de la lucha campesina e indígena por la tierra y el territorio.
¡Es posible un futuro diferente si nos organizamos para dar estas peleas!, tanto al interior de la universidad como en el país. Si para los grandes polos de poder que se disputan hoy el control del país la vida del pueblo y la juventud no vale nada, sino solo como moneda de cambio en sus negociaciones y pactos, nosotros podemos demostrar que tiene valor para nosotros vivirla sin resignarnos a esta realidad miserable, sino vivirla para cambiar de raíz todo lo que deba ser cambiado en la economía, la política, la cultura y todos los ámbitos de la vida. ¡Queremos transformar el mundo (K. Marx) y cambiar la vida (A. Rimbaud)!