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Red Internacional
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En Campaña. AMLO propone descentralizar gobierno federal: ¿qué cambiaría?

De gira por Guanajuato, Andrés Manuel López Obrador propuso este domingo la descentralización del gobierno federal.

Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Martes 24 de octubre de 2017

En el municipio de Xichú, López Obrador habló de la vulnerabilidad de la Ciudad de México mostrada con los sismos, vulnerabilidad que comparten muchas de las grandes ciudades con una gran concentración de población.

Expuso que el crecimiento anual de la economía nacional en las últimas tres décadas, es de dos por ciento, aunque si se descuenta el crecimiento poblacional el crecimiento es cero. Este dos por ciento responde a que mientras en regiones turísticas, ciudades grandes o fronterizas hay un crecimiento de entre 6 y 8 por ciento, en grandes extensiones del país ha habido decrecimiento.

La conclusión a la que llega el tabasqueño es que es necesario cambiar la política económica para promover un crecimiento parejo en todo el país, estimulando todas las regiones y evitando el crecimiento poblacional de las ciudades, en donde hay muchos problemas de agua, de contaminación y viales.

Como parte de ello, propone iniciar el análisis, el debate y poner a consulta que ya no se concentre todo el gobierno en la Ciudad de México.

Así, AMLO sugirió cómo podría ser la descentralización del gobierno federal: Secretaría de Marina a Veracruz; Comisión Nacional del Agua al Golfo de México; Pemex a Ciudad del Carmen, Campeche; Secretaría de Energía a Tabasco; Secretaría de Educación Pública (SEP) a Puebla; Salud a Chilpancingo, Guerrero; Secretaría de Desarrollo Social a Chiapas o Oaxaca; Nacional Financiera a Guanajuato; Secretaría de Economía a Nuevo León; Defensa a Jalisco; Comisión Federal de Electricidad a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Secretaría de Agricultura a Ciudad Obregón, Sonora; Comisión de Pesca a Mazatlán, Sinaloa; Comunicaciones y Transportes a San Luis Potosí; Servicio de Administración Tributaria y Administración de Aduanas a Nuevo Laredo; Comisión Forestal a Durango; Minería a Chihuahua y Cultura a Tlaxcala.

En la capital del país podrían permanecer la Presidencia, Hacienda, Gobernación y Relaciones Exteriores.

Para el proceso de descentralización, dijo, tendrían que tomarse en cuenta a los trabajadores al servicio del Estado en la CDMX, eso sí, únicamente a los de base, sindicalizados, a quienes junto a policías, marinos y soldados se les garantizarían posibilidades de construir una vivienda o facilidades para rentar y pudieran trasladarse a vivir a los estados. ¿Los trabajadores subcontratados se quedarían sin trabajo? Olvidos que no son casuales.

Cambios que nada cambian

López Obrador propone estos cambios planteando la necesidad de una nueva política económica. Pero, ¿de qué serviría trasladar Pemex a Campeche si el representante empresarial de Morena en la CDMX ya dejó claro que
AMLO no echará atrás la reforma energética?, ¿para qué llevar la SEP a Puebla si los maestros no tenemos estabilidad laboral?, ¿qué beneficio traería a otras zonas del país que se trasladaran los mismos policías, soldados y marinos que se asocian con el narco, reprimen la lucha social y entorpecieron las labores de rescate -metralleta en mano- luego del sismo del 19S?, ¿para qué redistribuir la corrupción de las instituciones por el territorio nacional?

Los problemas de salud, vivienda, agua, transporte y todos los que aquejan a las grandes mayorías, se derivan de una sociedad basada en la explotación de millones por unos cuantos grandes empresarios. Para resolverlos, no basta con un cambio de política económica, sino que es necesario un cambio de régimen económico, romper con el capitalismo y con la subordinación de nuestro país a Estados Unidos.

López Obrador, sin embargo, integra en su partido a grandes empresarios y hasta los promueve para ocupar cargos públicos, así como a “ex”-integrantes de “la mafia del poder” con los que pretende combatir la corrupción, mientras sostiene una política de diálogo y respeto para la relación con el gobierno de Donald Trump, que con la renegociación del TLC quiere redoblar las cadenas sobre México. Por eso su programa se limita a medidas insuficientes y a cambios admnistrativos que no atacan la raíz del problema, pues no quiere tocar los intereses de sus aliados empresariales, ni mucho menos basarse en la movilización de masas y en la unidad de los trabajadores y los pueblos a ambos lados de la frontera para enfrentar la dominación imperialista sobre nuestro país.