Para el presidente, se trata de un castigo por la política neoliberal de los sexenios pasados. Critica la privatización del sector energético pero sin política para revertirla.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Martes 5 de marzo de 2019
En la conferencia de prensa de esta mañana, López Obrador respondió, entre otras, a preguntas sobre la reducción de la calificación crediticia a Pemex y la CFE por parte de Standard & Poor’s.
Dijo que se está castigando al país por la política neoliberal que se aplicó en los últimos 36 años, que fue un rotundo fracaso. Que fue una política económica ineficiente caracterizada por la corrupción; tanto Pemex como la CFE fueron las empresas más saqueadas. Y ahora “nos toca pagar los platos rotos”.
“Lo único que puedo reprochar de manera fraterna, respetuosa, a las calificadoras, es que durante todo este tiempo que imperó la corrupción en Pemex y la CFE, permanecieron callados. Calificaban con 10, con excelencia. Pero respetamos sus decisiones”.
En el fondo, la reducción de las calificaciones de dichas empresas tiene que ver con la política del gobierno de rescatarlas y fortalecerlas, aunque sea de manera insuficiente y permitiendo que sigan operando los contratos con la iniciativa privada, pues para el capital financiero resulta inadmisible la existencia misma de empresas estatales, ellos lo quieren todo, por eso le ponen límites a López Obrador, quien por su parte, a pesar de su retórica, no está realmente dispuesto a enfrentar los intereses de los saqueadores.
Más adelante, el presidente habló de los malos resultados de la política privatizadora de la reforma energética: “benefició a una minoría pero perjudicó a todo un pueblo”. Sin embargo, como es sabido, el gobierno de la 4T no tiene ninguna intención de renacionalizar lo que ya fue privatizado. Para AMLO, como no se cansa de decirlo, el problema es la corrupción, no la concentración de la riqueza por parte de una minoría, mediante el saqueo y la explotación.
Pero el problema es que la corrupción es inherente al capitalismo, cuya voracidad no tiene límites y cuyas bases preserva el propio gobierno. Por más llamados que haga el presidente a “portarnos bien”, la realidad se impone, como se vio también hoy con la pregunta de un periodista respecto a las denuncias a empresas que están cobrando a los jóvenes que incorporan como aprendices del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.
Es decir, a pesar de que la riqueza que estos jóvenes crean con su trabajo -precarizado- es apropiada en su totalidad por los empresarios, pues los salarios corren a cargo del erario público, los patrones quieren sacar más provecho. Frente a ello, AMLO se limitó a ofrecer que los nombres de esas empresas se den a conocer públicamente y que se les retire del programa; ninguna acción legal en su contra.