En la reunión el presidente de México reafirmo el compromiso con el T MEC y la disposición a seguir colaborando con todo lo que Estados Unidos disponga en el tema migratorio, con un discurso de proyectos para el desarrollo de los países de Centroamérica.
Camilo Cruz México
Viernes 19 de julio de 2019
Pese a la aprobación “fast track” de la reforma laboral como condición de los Estados Unidos para dar pasos firmes en la puesta en marcha del Tratado entre México Estados Unidos y Canadá (T MEC), se siguen exigiendo políticas que exceden lo comercial y que tienen relación directa con la política del gobierno de Donald Trump como la cuestión migratoria.
Frente a la comisión de parlamentarios estadounidenses Andrés Manuel López Obrador comentó que el T MEC beneficia a los tres países y que tiene toda la disposición de seguir cooperando en el tema migratorio.
La poca información que el gobierno federal dio sobre la reunión fue en voz del subsecretario para América del Norte, Jesús Seade Kuri, dijo que cuando se habló del tema migratorio se hizo hincapié en dos cuestiones: un plan integral de desarrollo en los países Centroamericanos y que el tema no se trate como un todo o nada, sino que se desligue el T MEC del tema migratorio para darle solvencia al primero sin que esto implique desobedecer la política trumpista en el tema migratorio en el que dijeron estar dispuestos a hacer un tratado bilateral que contemple ese tema.
La delegación conformada por demócratas y un solo republicano estará varios días en el país para seguir sosteniendo reuniones con distintos funcionarios del país, esto en la antesala de las elecciones presidenciales dónde el presidente Donald Trump busca la reelección avanzando con un programa xenófobo tiene como nueva polémica con los dichos racistas a congresistas demócratas y con protestas en distintas ciudades contra las detenciones a migrantes.
El (no) fin del neoliberalismo
El discurso de cambio de la cuarta transformación se basa fundamentalmente en el combate a la corrupción y un supuesto cambio de rumbo político y económico para dejar atrás a los gobiernos neoliberales.
Sin embargo, en los hechos el programa que lleva adelante, que tuvo como principal prioridad firmar el T MEC, dista mucho de darle la vuelta a la página del país subordinado a los Estados Unidos y los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que una y otra vez menciona en las conferencias matutinas ligándolo a la denuncia de los anteriores gobiernos.
Esto aunado a una reforma laboral que retoma la elaborada en el sexenio de Peña Nieto y respeta el outsourcing aprobado por Felipe Calderón y el despido de miles de trabajadores estatales es síntoma de una balanza en el que el gobierno para ricos y pobres definitivamente se inclina hacia los organismos internacionales y las grandes trasnacionales.
Mientras tanto a los millones de jóvenes, trabajadores y mujeres nos siguen diciendo que hay que esperar y que de la noche a la mañana no se pueden revertir los síntomas de décadas del neoliberalismo.
Lo que no puede esperar es la agenda electoral de los Estados Unidos y es que desde las amenazas de impuestos arancelarios que hizo Trump y los acuerdos migratorios, las detenciones de los migrantes centroamericanos se dispararon en 100% en un mes, tiempo récord para la agenda imperialista en el país.
Es difícil que la situación de millones de pobres en el país cambie con la firma del T MEC y el cabildeo del gobierno federal para que la presidencia estadounidense sea mpas flexible y se avance en el TLC 2.0 que no trae nada bueno para las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos.