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Red Internacional
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OPINIÓN. Aborto legal: Con la unidad de docentes, estudiantes y trabajadores podemos conquistarlo

A pesar del insuficiente aborto en tres causales de la ex Nueva Mayoría y del proyecto de despenalización del Frente Amplio, la mayoría de las mujeres que abortamos seguimos en la clandestinidad, entonces cabe preguntarse ¿Cómo conquistamos esta demanda?

Viernes 26 de julio de 2019

La movilización docente, que se cruzó con la huelga de Chuquicamata y Conveyor en Antofagasta, junto a Sodexo y 17.000 trabajadoras y trabajadores de Walmart, dejó varias lecciones. Partiendo de que con un gobierno debilitado, con un amplio rechazo, el rol de las dirigencias, en el caso del Colegio de Profesores dirigido por el Frente Amplio con Aguilar, y de los demás sectores movilizados, fue clave para los pasos que se siguieron y terminaron por mostrar su estrategia que poco tiene que ofrecer a las grandes masas de mujeres trabajadoras, estudiantes y en conclusión al conjunto de la clase obrera. La demanda por el aborto que copó las calles de pañuelos verdes el 8 de marzo, bajo estas mismas dirigencias de la mano con el feminismo radical, rebajaron la demanda del aborto legal a un mero proyecto de despenalización, que no resuelve que el Estado se haga cargo en los hospitales para garantizar un aborto legal, seguro y gratuito.

“Yo, como muchas tantas, tuve un aborto”

Hace unos días leyendo un artículo de mi compañera Magali Peralta de Pan y Rosas Argentina, reforcé la conclusión de que la situación crítica que vivimos las mujeres que abortamos en una sociedad donde además de la precariedad laboral y se nos empuja a la tarea histórica de la maternidad obligada, es una cuestión internacional y de clase. En Chile, a finales de su mandato, el gobierno de Bachelet dió una concesión de aborto en tres causales al movimiento de mujeres que por años se movilizó. Esta concesión es una conquista, pero insuficiente, ya que no cubre siquiera el 3% del total de las causales de aborto y perpetuó la clandestinidad y la criminalización que luego el gobierno de Piñera utilizó para imponer la objeción de conciencia.

Por su parte los conservadores de la Iglesia, que a nivel mundial se opuso a todas las luchas históricas del movimiento de mujeres como la educación sexual, la anticoncepción gratuita y el divorcio, se ha jactado de la defensa de la vida y ha callado ante la impunidad criminal de curas violadores de menores y de los femicidios, en otras palabras, la iglesia muestra su doble moral; no están a favor de la vida, todo lo contrario, defienden la clandestinidad del aborto y con esto el riesgo de muerte de jóvenes y mujeres trabajadoras cuyos medios no alcanzan para las apendicitis en clínicas privadas.

El Frente Amplio, autodenominándose “la oposición” presentó un proyecto de ley por la despenalización del aborto, lo cual efectivamente representa una necesidad de quienes abortamos para que nuestras opciones no sean la cárcel o la maternidad, sin embargo, ¿Qué estrategia siguen para conquistar ésta demanda?

Claramente, al igual que durante el paro docente su confianza no estuvo en los movimientos ni en la lucha de las calles sino más bien en la presión parlamentaria con frases terribles como la de Giorgio Jackson quien sostiene que la coalición parlamentaria no es una oposición obstruccionista y que le ha aprobado el 80% de proyectos al gobierno. Esta estrategia de pactos es la que la Nueva Mayoría también siguió y se igualan en que ninguno de estos sectores políticos ha puesto en el tapete tocarle las riquezas a los empresarios de la salud que lucran con la clandestinidad del aborto, ni a los empresarios de la educación que, en complicidad con el gobierno, apuestan a privatizar aún más este derecho y que tienen a liceos cayéndose a pedazos.

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Este camino, definido por la separación de los movimientos y por la conciliación por arriba, no da ninguna garantía de que las jóvenes que abortan lo hagan de manera segura, sin violencia obstétrica y sin arriesgar cárcel, como tampoco se articula con la demanda por una educación sexual integral.

Soy parte, al igual que muchxs, de la juventud trabajadora , que no quiere que más mujeres se nos encarcele por abortar ni que arriesguemos nuestras vidas en la clandestinidad, que no quiere más trabajo precario y que definitivamente rechaza la represión que el gobierno ha desplegado contra estudiantes, mapuches y trabajadorxs.

A diferencia del Frente Amplio y el Partido Comunista, desde Pan y Rosas y Vencer planteamos que hay que darlo vuelta todo, que las prioridades que el gobierno tiene para gastar millones en represión sean para la educación, los salarios y la salud. La gran movilización demostró la fuerza que podemos tener y que definitivamente tenemos que unirnos estudiantes, docentes y trabajadorxs en un solo plan de lucha que enfrente a los empresarios y al gobierno. Por esto nos reuniremos en un encuentro de agrupaciones Anti-burocráticas y clasistas, porque podemos ponerle freno a las reformas del gobierno que es el mismo que se opone al derecho al aborto legal y que mantiene en impunidad a curas violadores y torturadores de dictadura.


Fer Morales

Antropóloga Social y poeta Slam