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ENTREVISTA A TRABAJADORA DE MADYGRAF. Abrir los ojos: a Anahí la comisión de mujeres de MadyGraf le cambió la vida

Esta frase que encierra un cúmulo de vivencias muy sentidas, la pronunció Anahí Almada, obrera de la imprenta recuperada MadyGraf. Aquí compartimos su experiencia de vida y su lucha por darlo vuelta todo y que las futuras generaciones puedan gozar de un mundo que merezca ser vivido.

Mirta Pacheco @mirtapacheco1

Sábado 16 de marzo de 2019 20:33

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Fotos:Enfoque Rojo

Esta entrevista fue realizada durante la jornada por el día Internacional de las Mujeres y en defensa de la gestión obrera de MadyGraf, organizada por la Comisión de Mujeres de la fábrica y sus trabajadores.

Hoy esta comisión es una referencia para muchas trabajadoras que buscan organizarse para pelear por sus derechos.

¿Cuantos años hace que trabajas en MadyGraf?

. Acá desde el 2015

Vos dijiste en la recorrida que hicimos por la fábrica que la Comisión de Mujeres de MadyGraf te cambió la vida. ¿Por qué?

. Porque sinceramente yo no sabía ni lo más básico. No sabía que para nosotras había derechos, cuando me hizo clic la cabeza es como que me saqué una venda de los ojos.

Yo digo que cuando una empieza a darse cuenta de las cosas no puede volver nunca más para atrás. Se puede tener recaídas, una puede sentirse mal, con presiones de la familia, los hijos. Pero nunca más volves al lugar anterior.

A mí me pasó eso con la Comisión de Mujeres, una vez que nosotras nos empezamos a juntar, a estar en diferentes luchas, en las calles, con diferentes trabajadores, en infinidad de lugares. Me pasó de conocer la sociedad en su conjunto y darme cuenta que nosotros somos una sola clase.

Entonces yo dije: “yo quiero luchar junto a todos ellos, a los trabajadores, trabajadoras, la juventud, los docentes. Yo quiero ser parte de todos ellos para dar un cambio de conjunto”.

Cuando digo que la Comisión de Mujeres me cambió la vida, me la cambió como mujer porque aprendí a luchar por nuestros derechos, porque por ejemplo: violencia sufrimos en todos lados, en nuestros lugares de trabajo, de estudio, en la calle. Y lo que está pasando hoy en día es que las mujeres nos estamos rebelando contra este patriarcado.

¿Vos tenes hijos, cómo es tu familia?

. Bueno, a los 21 años cuando yo integré la Comisión de Mujeres, tenía a mi nena de 1 año y medio. Entonces yo digo que sí podemos organizarnos. En ese momento, como era mi primer nena (después tuve un varón), me costaba un montón organizarme.

Pero siempre con las chicas buscábamos un lugar donde hubiera patio, una pileta, me acuerdo que a veces nos reuníamos en las plazas donde los chicos podían estar disfrutando. Nada nos impedía organizarnos al final.

Cuando nosotras decimos que “cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”, es porque a la hora de una movilización nuestros compañeros querían ir a una marcha y es como que ellos nos decían: “yo voy a marchar” y nosotras decíamos: “ah, bueno, ¿y yo?”.

Era una discusión con nuestros compañeros y al principio me acuerdo que nos turnábamos, un día iba una, otro día otra. Fue un desafío para nuestros compañeros porque tenían que hacer cosas del hogar, cuidar de nuestros hijos.

Fue muy difícil para nosotras, para mí, madre de 21 años, hacer ese cambio. Pero empezamos a tomar conciencia de todo.

Para mí un tiempo perdido fue el de antes de conocer a la Comisión de Mujeres y de no hacer nada por cambiar esta sociedad, pero una vez que conocí eso y entendí, me dije: “a esto yo le quiero dedicar mi tiempo, mi vida. Para que mi hija pueda ser libre y hacer todo lo que quiera”.

Entonces ahí dejé de pensar que todo eso era un tiempo de no poder estar con ella, porque todo lo que nosotros transmitimos es por ella. La lucha que damos, la que hacemos todos los días es por nuestras hijas e hijos. Y nos pasa que tenemos compañeras que no son madres pero lo que transmiten es para toda la juventud.

Va más allá de nosotras, de nuestros propios intereses.

¿Y alcanza con la Comisión de Mujeres para transformar de raíz esta sociedad?

. ¡No! Yo muchas veces me arrepiento, en estos 8 años de organización, de no haberme dado cuenta antes de que para cambiar de raíz esta sociedad primero hay que construir un partido del trabajador, socialista.

Siempre me acuerdo que estando con la comisión (de mujeres), venían diferentes partidos, organizaciones sociales, yo siempre decía: “se puede hablar un montón, pero en los hechos es donde se demuestra realmente lo que uno es”.

Yo me fui dando cuenta que el partido que estuvo con nosotros desde el principio y que a pesar de todas las cosas que fueron pasando siempre estuvo, es el PTS.

Entonces en estos 8 años, yo empecé a darme cuenta de que no alcanzaba con la Comisión de Mujeres y pensaba: “¿cómo tengo que hacer si yo quiero cambiar esta sociedad?

Ahí fue cuando decidí finalmente hoy con mis 29 años, romper con un montón de prejuicios y decir: “yo sí puedo hacer política”, porque eso me costaba decir, decírmelo a mí misma. Ahí fue cuando me uní al partido.

Me acuerdo que cuando lo decidí fue una re emoción, yo le decía a mis compañeras: “yo ahora lo siento, acá -se señala el pecho- adentro mío”. ¿Sabes qué es sentir que vos vas a dar tu vida para cambiar esta sociedad, para todos? Y no me ponía ni nerviosa ni nada.

Me lo tomo como un compromiso, porque sí, yo quiero cambiar todo de raíz y por eso soy parte de este partido y quisiera que todos podamos cambiar no solamente la vida de cada uno, sino la de todos, para poder tener una sociedad realmente de iguales, que no seamos más oprimidos.

¡Yo ahora me siento re bien, completa! Ahora lo único que me queda es poner todo de mí, para cambiarlo todo.

¿Tu compañero trabaja acá, milita?

. Sí, los dos somos de Mady, él no milita ahora.

Interrumpen la conversación dos pequeños que vienen corriendo a pedirle a su mamá un buzo, porque ya estaba atardeciendo y la briza cobraba más potencia a medida que el sol se escondía detrás de los terrenos de la fábrica.

Unas manos firmes y tiernas a la vez abrigan a sus hijos (una nena y un nene), un beso a cada uno y nos dejaron seguir charlando, con la condición de que su mamá enseguida fuera a jugar con ellos.

¿Qué pasó cuando le dijiste a tu compañero que además de todo lo que estabas haciendo en la fábrica con la Comisión de Mujeres, querías ser una revolucionaria y militar en el PTS?

. Me acuerdo que antes de contarle a Jony (su compañero), me daba vergüenza. No sé por qué. Fue el último que se enteró me parece (la cara de Anahí dibuja una sonrisa pícara).

Pero fue algo como… ¿viste cuando vos tomas una decisión bien grosa? Le dije: “tengo que decirte algo importante”. Y me miró como diciendo… ¡uhh!, ¿qué se viene? Y me dice: “sí, decime, ¿qué pasa?"

Encima le digo, así de una: “decidí ser parte del partido”.

Se me queda mirando y me contesta: “te felicito, está re bueno, porque yo sé que va a ser bueno para vos y para todos. Y se ríe y me dice:”ahora empieza la lucha conmigo…” (risas).

Yo quiero que él sea mi compañero de vida porque lo amo un montón. Sé que no voy a retroceder en esto que elegí para mí. Yo le voy a dar para adelante.