La Academia de Líderes Católicos (ALC) hizo un reconocimiento a Soledad Alvear (DC) y Jacqueline van Rysselberghe (UDI), dos reconocidas mujeres, por sus valores conservadores y contra los derechos democráticos de las mujeres, como es el aborto.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Miércoles 2 de diciembre de 2015
La cuestionada Iglesia Católica, la misma que según las encuestas tiene hasta un 80% de desaprobación, asociada a los temas de pedofilia y abusos, acaba de entregar a través de la Academia de Lideres Católicos (ALC) una serie de reconocimientos en la graduación de estudiantes de esa institución.
Fue el también cuestionado Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago y querellado por las víctimas de Karadima por encubrimiento, quien entregó los premios. En el caso de Van Rysselberghe se destacó “su compromiso valiente con la familia fundada en la unión entre un hombre y una mujer”, es decir, lo que se exalta es la familia tradicional en una crítica no sólo a las parejas del mismo sexo, sino a la posibilidad de matrimonio igualitario o de adopción de hijos para parejas homosexuales o lesbianas.
Esto muestra una vez más la política de la Iglesia Católica contra los derechos democráticos de las mujeres, como el caso del aborto –no importa si por abortos clandestinos ellas quedan con secuelas, son denunciadas o encarceladas – sino también contra los derechos y demandas de la diversidad sexual. La ex senadora UDI ha dicho que es totalmente contraria al matrimonio entre las personas del mismo sexo, estando de acuerdo así con los valores conservadores que la Iglesia promulga.
Es la misma Iglesia que ha sido denunciada en innumerables ocasiones por defender, amparar o negar incluso los abusos a menores e incluso la pedofilia, la misma institución que las víctimas de Karadima señalan que hacía campaña en su contra para desacreditarlos.
En el caso de Van Rysselberghe se trata además de una militante de la UDI, la misma que sigue defendiendo la Dictadura, la que está contra los derechos como la educación gratuita o cualquier cambio en el Código Laboral, que sólo favorece a los empresarios. La misma que ha reconocido que votó por el Sí, es decir, por Pinochet, el principal violador de los Derechos Humanos.