Un accidente es, por definición, fruto de la casualidad. Pero los "accidentes laborales" no tienen nada de casuales. La salud y la vida de los obreros tienen un precio para los patrones, al que regatean sin vergüenza.

Federico Berg @fedeberg80
Viernes 11 de noviembre de 2016
Friederich Engels -autor junto a Karl Marx del célebre Manifiesto Comunista- escribía en La situación de la clase obrera en Inglaterra: “Cuando la clase dominante pone a centenares de obreros en una situación tal que son necesariamente expuestos a una muerte prematura y anormal, a una muerte tan violenta como la muerte por la espada o por la bala, entonces lo que se comete es un crimen.” Más de 170 años después, esta definición mantiene toda su validez original. Los mal llamados accidentes laborales son, en realidad, un riesgo que los patrones asumen alegremente. Por ahorrar unos pesos se descuidan las condiciones más básicas de seguridad. Así, hablamos de verdaderos crímenes sociales.
Los "rotos": la herencia de la preKarización
Uno de los bienes más preciados que heredó el macrismo del gobierno kirchnerista es la altísima precariedad de las condiciones de trabajo combinada con una casi nula estabilidad laboral. Entre los contratos a 30, 60 o 90 días (“plazo fijo”, como llaman amargamente a esta modalidad de fraude laboral) por un lado, renovables o no según la necesidad inmediata de maximizar las ganancias de los patrones, y la falta de seguridad e higiene en el trabajo por el otro lado, los obreros sufren una verdadera lotería. Exigir condiciones básicas puede costarles el puesto, y si se enferman o se lesionan, sencillamente no les renuevan el contrato. Y no es sólo en las grandes empresas. Las PYMES, niñas mimadas del kirchnerismo y sus sindicalistas afines, han amasado fortunas en la última década en base a contratos eventuales y condiciones inseguras.
La consecuencia trágica es un tendal de obreros “rotos” que deja cada aumento en los ritmos de producción: trabajadores que se rompen las articulaciones o se arruinan la vista y el oído antes de cumplir los 40 años. Son los jóvenes descartables que nos dejó el “modelo nac&pop”, y que Macri aprovecha y profundiza. De eso se trata la ofensiva que planea el gobierno contra los juicios por accidente.
San Nicolás y Villa Constitución, zona peligrosa
Es como si el Arroyo del Medio atrajera la desgracia. En la última semana se produjeron tres accidentes laborales en la planta de Sidersa, una metalúrgica radicada en San Nicolás. Aún se recuerda las trágicas muertes de Dianda y Correa, dos jóvenes tercerizados de Acindar. Desde la privatización de Somisa, el monopolio Techint es responsable de una muerte por año adentro de Siderar. Pero no se trata de una casualidad, no es mala suerte.
Mientras las ganancias capitalistas valgan más que una vida obrera, los accidentes van a seguir siendo un costo “tolerable” para los patrones. Por eso las empresas ofrecen parches que no resuelven nada, con la complicidad de la burocracia sindical. Un poco de pintura amarilla, o un par de gafas o de botines, quizás un médico de guardia, pero no mucho más. Los trabajadores son los más interesados en garantizar condiciones seguras. Necesitan organizar asambleas en los lugares de trabajo para exigir la conformación de comités obreros de seguridad e higiene independientes de las patronales, delegados de base que defiendan a efectivos, contratados y tercerizados por igual para terminar con las divisiones en las filas obreras, y recuperar los sindicatos para ponerlos al servicio de la lucha.
El 19N a Atlanta con el Frente de Izquierda para expresar la fuerza de los obreros combativos
Desde el PTS en el Frente de Izquierda impulsamos agrupaciones obreras como Metalúrgicos de Base, la Bordó en alimentación que acaba de conquistar la Comisión Interna de Stani, los docentes de la 9 de Abril que luchan por recuperar el SUTEBA, o la Granate que integra la Comisión Directiva del sindicato nacional del neumático. Pero no sólo para conquistar mejores condiciones laborales, porque sabemos que cada avance tiene que ser defendido con uñas y dientes y que necesitamos soluciones de fondo.
Luchamos para acabar con este sistema opresivo y explotador, por un gobierno de los trabajadores, para que la crisis la paguen los patrones. Junto a miles de obreros combativos que se plantan contra los patrones, la burocracia sindical y los gobiernos, con los jóvenes que pelean codo a codo con los obreros contra la represión y el gatillo fácil, a la par de las mujeres que luchan por sus derechos, con los diputados del FIT como Myriam Bregman y Nicols del Caño que cobran como una maestra y denuncian a la casta política y el dietazo de los legisladores, queremos reunir toda esta fuerza para gritarle al gobierno que nos organizamos para resistir.
Por eso estamos este 19 de noviembre tenemos una cita histórica: el Frente de Izquierda organiza un gran acto en la cancha de Atlanta para ser decenas de miles demostrando toda esta fuerza. Hace 30 años que la izquierda no realiza un acto así de grande. No es lo mismo que vayas o no vayas, queremos que seas parte de este acto. ¡Este 19N llenemos la cancha de Atlanta con la fuerza de los trabajadores, las mujeres y la juventud!