El asesinato del activista tzotzil Guadalupe Huet Gómez se suma a los asesinatos de los defensores wixárricas y rarámuris perpetrados este año. Son represalias para frenar la resistencia contra los megaproyectos.
Miércoles 24 de mayo de 2017
Este 22 de mayo el activista y consejero de la Organización Nacional del Poder Popular, Guadalupe Huet Gómez, fue asesinado en la comunidad de Cruzton del municipio Venustiano Carranza, Chiapas.
Apenas el sábado 20 de mayo fueron asesinados los hermanos Agustín y Miguel Ángel Vázquez Torres, defensores wixárricas de la comunidad San Sebastián Teponahuaxtlán, en Jalisco.
Guadalupe Huet, activista tzotzil en defensa de la tierra y por el respeto de los usos y costumbres en su municipio, fue asesinado tras un ataque con armas de fuego, y falleció al interior de un cementerio que protegía de saqueos y robos. Se presume que quienes dispararon contra Guadalupe Huet eran integrantes de un grupo armado.
En un comunicado, la Oficina del Alto Comisionado la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos señaló que los asesinatos contra los activistas wixárricas tanto como el de Guadalupe Huet, expresan el clima de violencia en México contra los defensores de derechos humanos.
Jan Jarab, el representante de la Oficina de la ONU, enfatizó que la violencia que enfrentan los defensores de derechos humanos se manifiesta particularmente en los que abogan por los derechos indígenas y comunitarios.
Además de los defensores wixárricas y Guadalupe Huet, este año también fueron asesinados los líderes rarámuris Juan Ontiveros e Isidro Baldenegro en Chihuahua. Los asesinatos de integrantes de la comunidad indígena de Arantepacua, Michoacán, también se suman a la ola de violencia.
A pesar de que México tiene leyes que protegen los derechos de los pueblos indígenas, los intereses de las empresas que buscan llevar a cabo proyectos en sus territorios se imponen. En ese sentido, el papel que juegan los defensores y activistas indígenas es crucial para la defensa del territorio y recursos naturales de los pueblos y comunidades.
El año pasado, la relatora especial de la ONU para los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz señaló que los indígenas representan el 40% de los 137 ambientalistas y defensores de derechos humanos asesinados en 2016 en el mundo.