Activistas irrumpieron en la COP25, celebrada en Madrid, con un cacerolazo, mientras se realizaban los cabildeos por los combustibles fósiles. Minutos después fueron expulsados del recinto y autoridades de la cumbre cerraron la asistencia a la sociedad civil, quedándose únicamente gobernantes y empresas.

Axomalli Villanueva @1quiahuitl
Jueves 12 de diciembre de 2019
La tarde del miércoles, jóvenes activistas del clima y defensores de los derechos indígenas fueron expulsados del centro de conferencias donde se celebran las conversaciones de la COP25 en Madrid, tras protagonizar un cacerolazo en protesta ante la inacción de los Estados.
Durante la protesta exigieron actúen de inmediato para prevenir los efectos del cambio climático, al momento miembros de seguridad reprimieron la protesta, donde finalmente los activistas fueron expulsados del edificio, en el IFEMA de Madrid y retenidos fuera del mismo por personal de la ONU.
Durante los hechos, Los periodistas pudieron acceder a los activistas, y de momento la ONU no dio más explicaciones. A su vez e se les retiraron los permisos de acceso a unos 200 participantes sin mayores explicaciones por parte de las Naciones Unidas.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático cerró el acceso a todos los observadores durante el resto de la COP25. Ante estos hechos, activistas convocaron a una huelga internacional por el clima y a un día de acción el próximo viernes 13 de diciembre.
Desde el 2 de diciembre, representantes de unos 200 países están reunidos en Madrid para negociar las medidas para limitar el calentamiento global a menos de + 2 ºC e idealmente a + 1,5 ºC.
Sin embargo, los observadores vieron hasta ahora pocos avances en cuestiones clave como la financiación, la transparencia de las medidas a adoptar o la manera de compensar a los países afectados por desastres inducidos por el cambio climático, tales como sequías y temporales de extrema virulencia.