Haber sido parte de la importantísima delegación de estudiantes, mujeres y obreros mendocinos que llegó al acto del FIT en Atlanta, renueva el ánimo para levantar con más fuerza nuestras banderas.
Edgardo Videla Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza
Miércoles 23 de noviembre de 2016
Fue realmente indescriptible, a nivel emocional, lo que sentí el sábado en la cancha de Atlanta, como dijo Nicolás Del Caño en sus palabras de cierre del acto, “la energía se respiraba en el ambiente” y era una energía positiva que transmitía unidad, compromiso y voluntad de acción.
Tengo la fortuna de conocer a unos cuantos luchadores obreros de otros rincones del país y fue muy gratificante volver a verlos en el imponente marco que mostraba el estadio de Atlanta. Conmovía la onda y las ganas que miles de jóvenes le ponían al acto.
Con respecto a los discursos de los distintos referentes del FIT, me parecieron muy enfocados dentro del contexto. Notable la mirada de la Diputada Myriam Bregman, en un momento en donde la emergencia en violencia de género es una necesidad social que los gobernantes desoyen, Bregman puso el acento en la fuerza explosiva de las mujeres que irrumpe como un nuevo actor social.
Como laburante me sentí sumamente identificado con el discurso del compañero Claudio Dellecarbonara. Y en del Caño, noté su condición de referente, y la coherencia de sus emocionadas palabras, agradeciendo a todos los legisladores del FIT, mencionando a cada uno de ellos, por la denuncia y el pedido de derogación del último dietazo que desvergonzadamente se adjudicaron los legisladores de los partidos patronales. Haciendo luego un análisis rápido pero completo de la actualidad nacional e internacional, lo que lo convierte en lo que es hoy por hoy, una de las principales figuras del PTS y del FIT a nivel nacional.
Desde el ojo de un laburante
Más allá de todo lo emocional del gran acto de Atlanta, hay un fenómeno de crecimiento que está sustentado en causas lógicas y contundentes.
Que 20.000 personas se hayan dado cita en un estadio de fútbol el sábado, la mayoría de ellas debiendo recorrer cientos de kilómetros para estar allí, demuestra a las claras que el FIT, viene superando, uno tras otro, los desafíos que las circunstancias imponen, tanto en el crecimiento y la coordinación interna, como en las políticas que se plantean unificadas, contra las adversidades que los partidos tradicionales aplican como un castigo sobre el pueblo trabajador, para beneficiar a las minorías privilegiadas de siempre.
Que 20.000 personas de todos los rincones del país hayan estado en Atlanta, significa que cada vez somos más los trabajadores que estamos destruyendo y superando la visión individualista con que las clases dominantes han adoctrinado a la clase obrera durante décadas. Cuando un trabajador no tiene la capacidad de analizar la política desde una perspectiva de clase, cuando no puede verse como parte del conjunto social que moviliza todo lo que se mueve en el mundo, lo más probable es que encuentre intereses en común con quien lo explota y lo confina a una vida de privaciones. Y eso es lo que Atlanta demuestra que está cambiando.
Que 20.000 personas hayan colmado el estadio el sábado, significa que los trabajadores, las mujeres y los jóvenes, que superan la visión individualista y analizan la realidad política como integrantes de una clase social, entienden positivamente, que la única fuerza política afín a sus intereses de clase, es el FIT.
Durante todo este año hemos visto como el oficialismo Macrista, el PJ, el Kircnerismo, el Massismo, y todos los que integran y representan la misma repugnante casta de privilegiados administradores políticos de nuestros patrones, no tuvieron ningún reparo en aumentarse dietas, y votar leyes de entregas de capitales, y de presupuestos que no tienen la menor contemplación para la clase obrera, entre otras tantas.
Que 20.000 personas se hayan concentrado en Atlanta, demuestra a las claras que cada vez somos más los laburantes que no queremos dejar en manos del sindicalismo burocrático, (que se siente más afín a estos políticos, o a nuestros patrones), lo que nosotros podemos hacer por nosotros mismos, con solo organizarnos y entendernos, no solo como compañeros obreros, sino como hermanos de clase, comenzando a tomar las calles como tomamos Atlanta.
Que 20.000 personas participen de un acto del FIT, me llena de orgullo, ya que el Frente de Izquierda de los Trabajadores, sigue elevando la vara, como lo ha hecho desde su creación, y plantea un nuevo desafío, enorme y muy grato, el de seguir avanzando y creciendo en la política con la coherencia y la conducta con que se ha hecho hasta ahora, pero a su vez fortalecernos en las fábricas, en las escuelas, en las universidades, transmitiendo a cientos de trabajadores, de mujeres y de jóvenes, esta mirada colectiva y con conciencia de clase que nosotros militamos permanentemente, mientras avanzamos en la sólida construcción del único partido político que nos representa.
Desde el ojo de un militante
Como dije, cuesta mucho expresar las emociones que surcaban a Atlanta. Desde la previa, con la salida desde Mendoza, en grandes grupos, quince horas de viaje, con agite, y con silencios propios del cansancio del viaje, todos compartidos con la conciencia de saber dónde íbamos y porqué queríamos estar ahí, pasando por una enorme concentración previa donde los 400 mendocinos nos encolumnamos en capital con compañeros y camaradas de todo el país, hasta la explosión final, con el discurso de Nico, y los artistas por el FIT, cantando La Internacional junto a la multitud presente.
Se dificulta expresar lo emotivo del acto, pero me cuesta mucho menos entender las razones por las que se materializó este importante encuentro. Y que 20.000 personas hayan llenado Atlanta el sábado pasado me dan, 20.000 razones para seguir transmitiendo el mensaje, y para seguir luchando.