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Conferencia Matutina. Adelantos a casi un año de gobierno y amenaza injerencista

Miércoles 27 de noviembre de 2019

A unos días de cumplirse un año del gobierno de López Obrador, el Presidente abrió su conferencia matutina invitando a una concentración en el Zócalo capitalino el domingo 1 de diciembre a las 11 de la mañana.

Se refirió también al programa Paisano, para recibir a los mexicanos que viven en el extranjero y que regresan al país en estas fechas. Al respecto, el General Luis Rodríguez Bucio habló de la participación de la Guardia Nacional en la bienvenida a los mexicanos que regresan a nuestro país.

Contrasta la participación de la Guardia Nacional en el programa Paisano para recibir a los connacionales, mientras persigue y reprime a los migrantes que buscan cruzar el territorio nacional hacia Estados Unidos.

Sobre su primer año de gobierno, AMLO adelantó que considera cinco momentos difíciles: la explosión en Hidalgo durante el combate al huachicoleo, en la que murieron 137 personas; la amenaza por parte de Donald Trump de imponer aranceles a las mercancías mexicanas, en la que “cumplimos con los compromisos que hicimos (desplegar a la Guardia Nacional en las fronteras para contener a los migrantes) y se alejó esa amenaza”; la “guerra” que se desató en Sinaloa; la tragedia de la familia LeBaron; e incluyó en la lista la decisión de ofrecer asilo a Evo Morales.

En cuanto a las asignaturas pendientes, destacó el problema de la inseguridad. Reiteró que necesita un año más para dejar sentadas las bases de la transformación del país y enlistó una serie de acciones de su gobierno, como los cambios constitucionales, el combate a la corrupción, la austeridad, no permitir privilegios ni a particulares ni a servidores públicos, la revocación de mandato y hacer a un lado la reforma educativa.

Llama la atención que el mandatario hable de no permitir privilegios, “ni a particulares ni a servidores públicos” cuando, por una parte, sectores como el Poder Judicial y las altas burocracias universitarias mantienen altísimos ingresos bajo el discurso de la autonomía, y por otra, con iniciativas como los megaproyectos y el nuevo plan nacional de infraestructura, los grandes empresarios se frotan las manos esperando los beneficios de los grandes negocios por venir.

Lo anterior, mientras la austeridad se ha expresado fundamentalmente en el despido de miles de trabajadores precarizados de las dependencias estatales, así como en recortes a educación, salud y cultura.

Por otra parte, es fácil desmentir aquello de “hacer a un lado la reforma educativa”, pues la nueva reforma y sus leyes secundarias preservan gran parte los aspectos neoliberales de la anterior, como los mecanismos meritocráticos y de control sobre el magisterio (más allá de que la evaluación ya no está vinculada a la permanencia en el servicio) o las instancias para la injerencia de la iniciativa privada en la educación pública.

Más adelante, en respuesta a una pregunta acerca de las declaraciones de Trump sobre designar como terroristas a los cárteles mexicanos, en una actitud de amenaza injerencista, el titular del Ejecutivo planteó que había que esperar pues estamos en la víspera del Día de Gracias en Estados Unidos y no es un buen día para confrontar; les mandó un abrazo a los estadounidenses y les deseó felicidad. Dijo que el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, tiene instrucciones de atender ese asunto, y que ni hoy ni mañana quiere polemizar, “sólo decir: cooperación sí, intervencionismo no”.

Habló también de la aplicación de la nueva legislación laboral para que haya elecciones libres, secretas y directas en los sindicatos, y que se ha destinado presupuesto a la Secretaría del Trabajo, al Poder Judicial y a los estados con ese propósito. Esto es “parte de los acuerdos que hicimos y que se están cumpliendo cabalmente con los legisladores demócratas” para la aprobación del T-MEC en EE.UU. Lo que no mencionó son las políticas antiobreras contenidas en la reforma, como las restricciones para ejercer el derecho a huelga.

Con agentes estadounidenses interviniendo en asuntos de seguridad en México, con la Guardia Nacional actuando como extensión de la border patrol para perseguir migrantes, con una reforma laboral hecha a la medida del T-MEC, ¿cuál es la necesidad de una política abiertamente injerencista por parte de Estados Unidos si la “cooperación” mexicana ya es bastante amplia?

Recordemos que en noviembre del próximo año serán las elecciones presidenciales en el vecino del norte, Trump se juega su reelección en medio de un proceso de impeachment y las políticas reaccionarias son su carta fuerte para preservar el voto de su base electoral.