Camioneros dejó su silla en la conducción en una semana clave. Esta semana se discutiría un paro general, recién para fines de septiembre. Las estrategias del sindicalismo peronista.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Lunes 27 de agosto de 2018 19:05
El que pega primero pega mejor, dice el refrán popular. Y, en una semana clave para la CGT, los Moyano volvieron a pegar primero. En medio del conflicto de la rama de Aguas Gaseosas con Coca-Cola, anunciaron medidas de fuerza de su gremio mientras criticaban al gobierno. Pero también a sus pares de la CGT. "No he visto a la CGT acompañando a los docentes, a los trabajadores de Télam. Están borrados totalmente" dijo Pablo Moyano con el bloqueo de fondo.
El segundo acto de la obra sería algunas horas después en el edificio de Azopardo. Omar Pérez, el representante de Camioneros en el consejo directivo, fue solo para avisar que dejaban la silla vacía.
El tercer acto ocurrirá este miércoles, en la sede de La Fraternidad. Allí se realizará el plenario de secretarios generales, una instancia que tiene la CGT para rosquear temas importantes. Desde Camioneros habían adelantado que allí iban a plantear que se convoquen elecciones para reemplazar el triunvirato, pero además que se ponga fecha a un paro general.
Ahora, nadie puede asegurar que los Moyano y sus aliados vayan al plenario. Sería la confirmación de la ruptura de la CGT.
¿Se viene el paro?
Según pudo dialogar La Izquierda Diario con voceros del triunvirato, “nos parece difícil que se vote un paro general, creo que lo está promoviendo Pablo Moyano y puede ser un paro de Camioneros, aeronáuticos y los gremios que están con ellos. Hoy vemos muy difícil un paro en septiembre”.
Sin embargo, otras fuentes con llegada a la CATT (gremios del transporte), aseguraron a este medio que “la propuesta el miércoles la van a llevar Fernández (UTA) y Maturano (Fraternidad), los gremios del transporte. No lleva consenso total porque “los gordos” hoy no tienen acuerdo, pero creen que va a salir. Es una forma también de contener al MASA, a los gremios que se están juntando en APLA y los llamados "combativos". Sería para fines de septiembre”.
La posibilidad de una huelga en septiembre volvió a trascender en distintos medios, pero la confirmación llegará el miércoles.
La decisión estará atravesada por dos cuestiones. Por un lado, el malestar creciente que hay en la clase trabajadora ante la situación económica. Si medimos solo desde el paro del 25 de junio a esta fecha, la situación no para de empeorar. Se puso en marcha el plan del FMI, la inflación subió 6,5%, se produjeron más de 10.000 despidos “en blanco” pero además miles de suspensiones y retiros voluntarios, multaron a gremios por huelgas, murieron maestras trabajando, reprimieron brutalmente en el Astillero Río Santiago y les ofrecen 10% de aumentos a los trabajadores universitarios. Todos motivos suficientes para convocar una nueva medida de fuerza. La CGT viene siendo el gran factor de contención pero sabe que esa “táctica” tiene un límite. Por eso evalúan un paro, sin movilización, para descomprimir el descontento social.
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Por otro, las disputas dentro de las propias alas del sindicalismo peronista. El triunvirato confirmó su mandato hasta 2020 y quiere seguir conduciendo la negociación con el gobierno. Del otro lado se van agrupando gremios, todavía sin un pacto firme pero que coinciden en dos puntos: más espacio en el consejo directivo y una actitud más “opositora” con el gobierno. Desde los que se reunieron hace pocos días en APLA (Camioneros, Pilotos, Bancarios), hasta los gremios industriales (SMATA, UOM) y el MASA (Unión Ferroviaria, Taxistas). El anuncio de una huelga buscaría contener a algunos de esos agrupamientos.
Foto: Joaquín Díaz Reck
¿A dónde va la CGT?
Estamos ante una semana clave para la CGT. El triunvirato se juega a la contención. Si anuncian un paro para septiembre, será para intentar contener el clima social pero también a las distintas alas del sindicalismo peronista.
El moyanismo y sus aliados, por su lado, podrían dar un nuevo paso en su “estrategia”. Intentar capitalizar la bronca contra el gobierno y las cúpulas sindicales con un discurso más confrontativo y mostrándose en las calles. Hasta ahora, a pesar del peso que tienen en muchos gremios estratégicos, han seguido el paso de Daer, Acuña, Smith & cía. Si la bronca contra el gobierno aumenta, el sindicalismo peronista quiere tener un plan b para que las cosas “no se vayan de las manos” y cerrar el paso a los sectores clasistas. El lanzamiento de la "Multisectorial 21F" está inscripto en ese libreto.
Más allá de las diferencias, ambos sectores coinciden en algo: la “salida” está en las elecciones de 2019, detrás de las distintas variantes del peronismo.
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La izquierda plantea otro camino. El 25J demostró que hay una enorme disposición de lucha, pero también que un paro aislado y dominguero no alcanza. Por eso estos dos meses el gobierno y las patronales siguieron golpeando sin tregua.
Las centrales y sindicatos que se oponen al ajuste del gobierno tienen que convocar, sin vueltas, a un paro general. Una acción contundente, discutida en asambleas, con piquetes y movilizaciones, que sea el inicio de un plan de lucha hasta derrotar los planes de Macri y el FMI. Esa postura defendió el Movimiento de Agrupaciones Clasistas en el plenario en apoyo a la lucha del Astillero Río Santiago.
Hay 2018. Son ellos o nosotros.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.