Para “definir con claridad la relación entre ambos países” será el encuentro entre Trump y Peña Nieto anunciado por este último, quien subrayó además que el “diálogo es el mejor camino”. Así inician las relaciones bilaterales en la nueva era estadounidense.

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Jueves 10 de noviembre de 2016 01:15
En la reunión acordada –de la que aun no se dio a conocer la fecha– se establecerán los temas de la nueva agenda bilateral.
En declaraciones a la prensa, Peña Nieto afirmó “Acordamos que nuestros equipos entren en contacto para empezar a delinear una nueva agenda de trabajo que incorpore los temas de interés común como son la seguridad, la cooperación y la prosperidad de nuestras sociedades”.
Asimismo, señaló que felicitó al presidente electo y le expresó “que México siempre tendrá la disposición para construir con el gobierno estadounidense una agenda de trabajo que permita impulsar la prosperidad de sus sociedades”.
Abundó que con Trump, están de acuerdo en construir una relación de confianza, de futuro compartido, “porque nuestros países son muy importantes el uno para el otro”. "México y Estados Unidos son aliados, socios y vecinos. Cuando a México le va bien, a Estados Unidos le va bien. Y cuando a Estados Unidos le va bien, a México le va bien”.
Peña Nieto resaltó la disposición de Donald Trump, manifestada en su discurso tras obtener el triunfo, “de trabajar con todas las personas, con todas las naciones, buscando coincidencias y no hostilidad, alianzas y no conflictos”.
Al final de su discurso, el presidente otra vez intentó relativizar la volatilidad de los mercados desatada tras la victoria del candidato republicano y cómo afecta esto a México.
Por su parte, la Cámara de Senadores también extendió una visita al nuevo presidente electo, al tiempo que ratificó la “fortaleza macroeconómica” de México y la importancia de mantener el Tratado de Libre Comercio.
El futuro con Trump
La primera reunión que Peña Nieto mantuvo con Trump, durante la campaña electoral estadounidense, le creó al presidente una importante crisis. Recibió al magnate como si fuera jefe de Estado, luego de que gran parte de su campaña la centrara en insultar a los mexicanos. Tanto repudio generó en todos los sectores que Peña Nieto se vio obligado despedir al gestor de las reformas estructurales, su amigo Luis Videgaray, ex secretario de Hacienda y Crédito Público.
Ahora, que asumirá como presidente, las promesas de Donald Trump de deportar a todos los migrantes indocumentados, de romper el TLC y construir el muro y pagarlo con las remesas que envían los migrantes son amenazas que flotan en el horizonte.
Las trasnacionales y los gobiernos imperialistas desplegaron el libre comercio para su propio beneficio y enriquecimiento. Contra el mismo se alzó el discurso de Trump en campaña, y mediante este discurso atrajo la atención y el voto de los millones de trabajadores estadounidenses que perdieron sus empleos con la relocalización industrial.
Contra el discurso xenófobo del magnate que regirá el destino de la principal potencia del mundo, la clase trabajadora a uno y otro lado de la frontera deben superar las divisiones creadas por la burguesía y sus ideólogos.
Son las trabajadoras y los trabajadores de México y Estados Unidos quienes edificaron con su esfuerzo las fortunas de los Trump del mundo, dejando su vida en las líneas de producción, en el transporte, en los campos agrícolas de las agrobusiness.
El terror desatado contra los migrantes pone en peores condiciones al conjunto de la clase trabajadora anglosajona. Hoy los migrantes están presionados a aceptar peores condiciones de vida y de trabajo incluso que bajo las administraciones de Obama.
Los empresarios aprovecharán para bajar los salarios del conjunto de la clase trabajadora. Si se concretara el fin del TLC, parte importante de la industria manufacturera, que depende de las exportaciones de las maquilas mexicanas, entraría en crisis. Puede haber cierres y despidos también en suelo estadounidense.
Más que nunca, urge la unidad entre la clase trabajadora multiétnica a ambos lados de la frontera. Sólo esa unidad puede parar el ataque de Trump, Peña Nieto y los empresarios. Sólo los trabajadores pueden dar una salida favorable a sus intereses y de las grandes mayorías, independiente de las distintas variantes de la clase dominante a uno y otro lado de la frontera.