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Red Internacional
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Actualidad política. Aguinaldos: hasta 500 veces más para un político que para un trabajador

Por aprobar leyes que atentan en contra de los trabajadores, la juventud, las mujeres y los sectores populares, los políticos y los altos funcionarios del Estado mexicano se llevaron por aguinaldo hasta 500 veces más que un trabajador.

Gabriel Bagundo

Gabriel Bagundo México | @g_bagundo

Martes 22 de diciembre de 2015

En estas fechas decembrinas, millones desearán tener una bebida caliente y un buen pan para cenar el 24 de diciembre y en Año Nuevo. Pero mientras para millones esto no será posible, los ministros, magistrados, consejeros electorales, diputados, senadores, secretarios de estado y de otras instancias de gobierno a nivel federal y local, recibieron millonarios aguinaldos y bonos de fin de año.

Un trabajador que gana el salario mínimo de 70.10 pesos recibirá, en el mejor de los casos, un aguinaldo de 1,050 pesos. En nuestro país más de la mitad de la población trabajadora no recibe remuneraciones superiores a los 4 salarios mínimos. En cambio, los ministros de la Suprema Corte de Justicia recibieron 586 mil pesos por aguinaldo y de bono de fin de año. Para los diputados y senadores su aguinaldo fue desde los 200 mil hasta los 500 mil pesos. Enrique Peña Nieto se llevó poco menos de medio millón.

Los políticos de todos los partidos patronales se dedican a votar leyes y políticas anti populares, y como recompensa se otorgan de manera indiscriminada millones de pesos que vienen de los fondos públicos.

Lo hacen con el mayor cinismo, mientras dicen que los trabajadores y el pueblo deben ajustarse el cinturón por los grandes riesgos que, según afirman, la economía nacional estaría enfrentando por los bajísimos ingresos petroleros y con un peso fuertemente devaluado frente al dólar, todo lo cual es consecuencia, en última instancia, de su política económica antiobrera. Toman por aguinaldo jugosas cantidades cuando a lo largo y ancho del país son los responsables de implementar -por ejemplo- la evaluación educativa con el fin de despedir a miles y miles de maestros, y profundizan el ataque en contra de otros sectores de trabajadores.

Con los salarios que percibe la casta política de nuestro país, están muy lejos de las condiciones de vida que tienen los millones de trabajadores del campo y de la ciudad que hoy ganan apenas lo necesario para vivir. No es de extrañar que esto sea su recompensa por garantizar los intereses de los empresarios y el gran capital internacional.

Los socialistas de otras partes del mundo, como los que se agrupan en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Argentina, han denunciado los millonarios bonos de fin de año de los altos funcionarios del estado capitalista y frente a ello han propuesto un “bono de fin de año para todos los trabajadores, jubilados y beneficiarios de programas sociales”.

El partido del ex candidato presidencial Nicolás del Caño, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) organización hermana del Movimiento de los Trabajadores Socialistas de México, propuso que este bono se pagara con un impuesto extraordinario a la renta financiera. Una propuesta así en México sería viable, ya que fruto de la política del gobierno y los partidos del Congreso, la banca internacional (como el consorcio BBVA o HSBC) obtienen por sus actividades en México el mayor porcentaje de sus ganancias globales. Los socialistas del PTS también han impulsado iniciativas para que ningún funcionario público gane más que una maestra de primaria.

El hecho es que en México la disparidad social entre los que más ganan y los que menos tienen es brutal. Lejos de importarle esto a los políticos del régimen y a la burocracia estatal, su preocupación está del lado de los ricos empresarios.

Sin duda, hace falta construir una alternativa política socialista y revolucionaria en México que represente los intereses de los explotados y oprimidos. Que se proponga transformar radicalmente las bases de esta injusta sociedad capitalista e imponer un gobierno de los trabajadores y el pueblo, para que ninguna persona pase hambre, frío o enfermedades, ni en Navidad ni en ninguna otra fecha del año.