Macri se reúne hoy con dirigentes de las centrales sindicales y secretarios generales de varios gremios. En medio de una escalada inflacionaria y miles de despidos, la burocracia sindical va a un diálogo y se prepara para pactar el ajuste, sin haber tomado ninguna medida de lucha seria.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Jueves 11 de febrero de 2016
Ayer se cumplieron dos meses de gobierno macrista. La jornada, ya un poco distante de aquel comienzo de la “Revolución de la Alegría”, comenzó mal para todos aquellos que están preocupados por los efectos del ajuste. El presidente de la nación decidía desde bien temprano que la fecha no iba a ser aprovechada para dar buenas noticias, sino para confirmar la continuidad de las amargas: "Nuestro gobierno está comprometido a reducir la inflación, en un camino de dos a tres años, como los demás países de Latinoamérica y del mundo".
El compromiso tuvo sabor a poco para todos aquellos que no piensan de acá a “dos o tres años”, sino en el horizonte más cercano de llegar a fin de mes. Sobre todo para los que miran al gobierno con desconfianza, sin perder de vista el hecho de que las promesas realizadas a los empresarios se vienen cumpliendo con mucha mayor velocidad.
Si al cóctel se le agregan los despidos, los tarifazos y la “pauta” salarial en torno al 25% que pretende el gobierno nacional para las paritarias, se avizora un escenario complicado para los próximos meses.
En ese marco cobra especial importancia la reunión que mantendrá hoy el presidente Macri con dirigentes de las centrales sindicales y de distintos gremios, en búsqueda de la tan ansiada gobernabilidad y paz social que necesitan las clases dominantes para pasar el ajuste con la menor cantidad de sobresaltos posibles.
Un pacto está en marcha y lo dijo ayer explícitamente Pablo Moyano. En el medio de las idas y vueltas para confirmar la presencia de su padre Hugo hoy en Casa Rosada, Moyano hijo afirmó: “cómo va a ir a firmar un pacto cuando el gremio tiene un conflicto en puerta", en referencia a las amenazas de despidos de afiliados al sindicato camionero.
Sin embargo, avanzada la tarde, su padre confirmó su asistencia a la reunión de hoy. Pero quizás más importante que eso es el hecho de que las palabras de Pablo no tenían vuelta atrás, y habían dejado expuesto lo que ya es un secreto a voces: la negociación de un acuerdo entre las cúpulas sindicales y el gobierno nacional. Días atrás había trascendido también la versión de una reunión secreta entre Macri y Moyano padre.
Así las cosas, la tensión por los despidos en el gremio camionero por la resolución del Banco Central de dejar de enviar los resúmenes bancarios en papel, no alcanzó para que Hugo desistiera de participar de la reunión de hoy con Mauricio Macri. En las puertas de la sede de la CGT Azopardo, por la tarde, dijo Moyano que “estaría fuera de lugar no ir, si antes nos quejábamos de que no nos convocaban".
Moyano hijo había ido aún más lejos, y revelado el contenido del pacto: “el tema del Impuesto a las Ganancias y asignaciones familiares”. Omitió decir la otra parte, que es el pago de la deuda de 26 mil millones de pesos de los fondos de las obras sociales sindicales y el manejo del organismo que controla los flujos de esos fondos por parte de un hombre de José Lingeri (Obras Sanitarias).
A cambio de este paquete, las cúpulas sindicales ofrecerán moderar los reclamos salariales en las paritarias. Lo había anticipado con todas las letras, la semana pasada, Omar Maturano, dirigente de los ferroviarios de La Fraternidad: “Si nos sacan Ganancias, yo firmo el 25%. Si no, el piso de los reclamos será 30%”.
Este “pensamiento” es compartido por varios de los asistentes a la reunión de hoy. Estarán presentes los secretarios generales de las tres CGT, Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo, así como el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, el líder del Sindicato de Comercio, Armando Cavalieri, el de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), Gerardo Martínez, y el secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Gerónimo Venegas.
“Cerrando” con todos estos gremios, o al menos buena parte de ellos, el gobierno busca contener a los sindicatos que tienen “poder de fuego” para un plan de lucha, como los del transporte.
Este plan, no se descarta, puede tener fricciones. Especialmente, en los gremios que representan a trabajadores de empresas de capital “no monopolista” (hasta ayer beneficiada por el “modelo” kirchnerista), donde se sufrirán más fuerte los despidos, y el impuesto al salario poco y nada le importa a la gran mayoría de los trabajadores que lejos están de ser afectados por este tributo. La presión de las bases quizás se haga sentir más fuerte en estos sindicatos, dificultando los acuerdos. La paritaria docente será también un primer test y una de las conducciones de los estatales (ATE) se vio obligada a llamar al paro, mientras UPCN mantiene la coherencia de su colaboración de siempre.
Quien protestó por ser excluido de la convocatoria a la reunión de hoy es el Secretario General de la denominada “CTA de los Trabajadores”, Hugo Yasky. “Creo que a nosotros nos va a recibir el perrito Balcarce", ironizó en diálogo con Radio Del Plata, al tiempo que aseguró que el gobierno "empezará las conversaciones con el ´sindicalismo friendly´ o ´sindicalismo amigable´”. Sin sonrojarse, olvidó referirse a sus largos años de amiguismo con el gobierno anterior, como garante de los bajos salarios de los docentes.
El planteo que llevará Moyano a la reunión
Ayer por la tarde, el Consejo Directivo de la CGT Azopardo que lidera Hugo Moyano confirmó que reclamará hoy al presidente Mauricio Macri “la eliminación lisa y llana del impuesto a las ganancias, porque esa fue su promesa de campaña y debe cumplirla”. A su vez, los dirigentes Omar Plaini, Guillermo Pereyra y Jorge Sola aseguraron tras el encuentro del organismo que Moyano también planteará “la necesidad de negociar paritarias en un índice del 32 por ciento, porque esa fue la inflación interanual medida por el observatorio de la central obrera”.
Más temprano, Hugo Moyano había dicho que hablaría “de todo” con Macri. Del “impuesto al trabajo, las paritarias y los despidos. Si hay estatales que sufrieron despidos, evidentemente los vamos a tratar. Escuché a funcionarios que les pedían prudencia a los dirigentes gremiales por las paritarias, pero el que debería tener prudencia es el gobierno con los aumentos de mercadería y con la inflación”.
Las declaraciones, de dudoso tono tibiamente “confrontativo” (empezando porque la inflación esperada es bastante superior al 32%), son parte de la necesaria ubicación de la burocracia para el pacto, para negociar y a la vez posar de voceros de las demandas de los trabajadores, para después pasar rápidamente a la “moderación” a cambio de poco. Ya van dos meses de sobradas muestras de pasividad, dejando pasar miles de despidos y una escalada inflacionaria, sin convocar a un paro general.
No casualmente, ayer a la madrugada aparecieron en la CABA afiches de la CATT contra el “impuesto al trabajo”. Las modificaciones en este impuesto, ya anunciadas por el gobierno aunque falte definir la letra chica, serán la excusa para demorar un plan de lucha contra el conjunto del plan económico. El reclamo contra el impuesto al salario es una demanda justa, pero afecta a una minoría del conjunto de los trabajadores.
El balance de la reunión de hoy, desde la izquierda y los trabajadores, debe hacerse no de acuerdo a las declaraciones que posteriormente hagan los dirigentes sindicales, sino de acuerdo a la necesidad inmediata de un paro nacional para comenzar un enfrentamiento serio al ajuste. Es la exigencia que desde la izquierda y los sectores del sindicalismo combativo hacen a las centrales sindicales, mientras apoyan cada lucha por salario o contra los despidos, y se prepara una fuerte intervención activa en el paro de ATE del 24 de febrero. Para exigir el cese de los despidos y la reincoporación de los cesanteados, por paritarias sin techo y fin del impuesto al salario, por un salario igual a la canasta familiar, por terminar con la precarización laboral, contra la criminalización de la protesta y por la preparación de un plan de lucha discutido y votado en asambleas de base de todas las fábricas y empresas.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.