De acuerdo al Indec, una persona necesitó un ingreso mensual superior a 10.667 pesos para no caer en la indigencia y por encima de los 24.642 pesos para no ser considerada pobre. La Junta Interna de ATE-Indec cuestiona la metodología y estipula una canasta mucho más alta.
Miércoles 19 de enero de 2022 17:45
De acuerdo a las estadísticas oficiales, la canasta básica alimentaria (CBA), que marca el umbral de la indigencia, aumentó 3,9% en diciembre, para ubicarse en $ 10.667,86 por persona. El mayor aumento mensual registrado desde el mes de mayo y que confirma la aceleración inflacionaria que se registra desde septiembre del año pasado.
Por otro, lado la canasta básica total (CBT) que mide el umbral de la pobreza, se ubicó en $24.642,76 por adulto, con un incremento mensual del 3% registrando la misma tendencia. Tan poco seria es la estadística que, con estos parámetros, las personas cuyos ingresos se ubican entre la CBT y el salario mínimo vital y móvil ($32.000), que se supone establece un ingreso legal de subsistencia, no entran en las mediciones de la pobreza.
En términos anualizados, la CBA aumentó 45,3% durante el 2021 y la CBT aumentó 40,5 %. Un verdadero golpe al bolsillo popular que agrava la pobreza que hoy afecta a casi el 44% de la población y a más del 28% de los trabajadores.
Para una familia conformada por dos adultos y dos niños, el umbral de la indigencia que mide el Indec se ubicó en $ 32.963,69, y la canasta de pobreza ascendió a $ 76.146,13.
Sin embargo, los técnicos de la Junta Interna de Ate-Indec cuestionan la metodología que utiliza el organismo para medir la CBT y establecieron que en el mes de diciembre, el ingreso familiar para cubrir una Canasta de Consumos Mínimos ascendió a 123.598 pesos, cuatro veces más que el Salario Mínimo Vital y Móvil que fija el gobierno actualmente. "Este valor se compone de $41.423.- necesarios para adquirir una Canasta Alimentaria Mínima y de $82.175.- para acceder a otros bienes y servicios básicos", remarca el informe.
Mientras aplica medidas de ajuste, el gobierno intenta esconder la pobreza bajo la alfombra. Las centrales sindicales tienen que romper la tregua y convocar a un plan de lucha por un aumento del salario y la jubilación mínima al valor de la canasta familiar.