Este lunes un camión mató a 12 personas e hirió a decenas más. La policía habla de un posible atentado, pero aún no están claras las circunstancias. La derecha ya utiliza los hechos para sus difamaciones.

Stefan Schneider Grupo RIO - Berlín
Martes 20 de diciembre de 2016
Sobre las 20.15 horas del lunes, un camión atropelló a una muchedumbre de personas en una feria navideña en la Breitscheidplatz de Berlín. Murieron al menos 12 personas, 48 fueron heridos, muchos de ellos gravemente. Los hospitales berlineses fueron puestos en un estado de alerta, todas las fuerzas policiales y de bomberos fueron movilizados. Policías con metralletas bloquearon el área alrededor de la Iglesia Memorial en el centro occidental de la ciudad.
El conductor del camión huyó. Poco tiempo después, un sospechoso fue arrestado cerca de la Columna de la Victoria.
Entre los muertos se halla también el copiloto del camión. El camión pertenece a una empresa logística polaca y estaba cargado de vigas de acero. El dueño de la empresa, Ariel Zurawski, dijo en la TV polaca que el camión posiblemente hubiera sido secuestrado.
Aun horas después siguió habiendo mucha incertidumbre sobre las circunstancias. ¿Se trató de un atentado terrorista, similar a lo que paso en Niza en el mes de julio? ¿Y si fue un atentado, tiene un trasfondo islamista? ¿O bien se trató de un accidente?
Voceros oficiales de la policía y del gobierno no lo definieron en un principio. El Ministro del interior de Berlín, Andreas Geisel (SPD), dijo: “Una ciudad en miedo no sirve a nadie.” El Ministro del exterior alemán, Frank-Walter Steinmeier (SPD), remarcó en un principio: “No sabemos con certeza lo que pasó esta noche.” El alcalde berlinés, Michael Müller, aseguró: “La situación está bajo control.”
Sin embargo, cerca de la medianoche, el Ministro del interior alemán, Thomas de Maizière (CDU), declaró que mucho indicaba un atentado. Hoy los Ministros del interior del Estado y de las provincias se reunirán para hablar sobre “medidas de seguridad aumentadas”.
En la madrugada, la policía por primera vez también habló de un “presunto atentado terrorista”.
A pesar de las noticias con mayor cautela de las primeras horas también hubo mucha especulación. El diario estadounidense “Washington Post” informó muy temprano sobre una supuesta reivindicación por parte del Estado Islámico. El periódico alemán “Welt” comunicó primero que el conductor era checheni; poco antes de la medianoche hubo otras versiones: que fuese afgano o pakistaní.
Supuestamente el sospechoso habría ingresado a Alemania como refugiado hace un año. En la madrugada, un grupo especial de operaciones de la policía asaltó un centro de acogida de refugiados donde supuestamente estaba registrado. No hubo detenciones.
Sin embargo, mientras que los detalles indican cada vez más que se trató de un ataque deliberado y posiblemente de un atentado, no se sabe nada todavía sobre el motivo detrás del mismo.
Mucha gente mostró compasión por las víctimas y sus parientes en Twitter y Facebook. Pero también hubo muchos comentarios de derecha contra los inmigrantes. Demagogos de derecha aumentaron su campaña de difamación ya poco después del supuesto atentado, como Marcus Pretzell, jefe de la derechista “Alternativa por Alemania” en la provincia de Renania del Norte-Westfalia: “¿Cuándo contraataca el Estado de derecho? ¿Cuándo se termina con esta maldita hipocresía? ¡Son los muertos de Merkel!”
El comentario de Pretzell es ejemplar para el discurso de más “seguridad”, más aislamiento y militarización, y más odio contra los refugiados. Se trata de una legitimación indirecta del terror de la derecha. La lógica es: “Si el ‘Estado de derecho’ es incapaz, las bandas de derecha tienen que “contraatacar” ellas mismas”. En el mismo sentido, hace unos días la “Alternativa por Alemania” presentó una app de celular con la que los “ciudadanos preocupados” pueden tomar la justicia en sus propias manos, denunciando a los refugiados.
Independientemente del motivo de los hechos, independientemente de si se trató de un atentado terrorista coordinado o de la acción de un individuo, tenemos que combatir fuertemente contra la instrumentalización de estos hechos por la derecha.
Si se trató de un atentado terrorista, también está claro algo: Las guerras y ocupaciones imperialistas y la opresión racista de las semicolonias repercuten en los centros imperialistas. La posición de mayor “responsabilidad” por parte del imperialismo alemán en distintas regiones en crisis mediante la intervención militar, combinado con las tensiones geopolíticas crecientes con epicentro en Siria, también convierten a Alemania en un blanco de ataques. Por eso hay que terminar ya con el apoyo a regímenes dictatoriales por parte del gobierno alemán y las operaciones militares del ejército alemán.
Por último, es necesario denunciar que la política de la “Europa fortaleza”, que costó aún más vidas este año en el Mediterráneo que en años anteriores, no puede impedir sucesos como éstos. Por el contrario, los que van a sufrir más la creciente militarización y el racismo son los que huyeron de países como Siria, que huyeron de las mismas fuerzas que cometen atentados en Europa.