Nuevo mínimo histórico, el dólar se vende hasta en 17.07 pesos en ventanillas de la Ciudad de México. La caída de la bolsa en China y las minutas de la Reserva Federal de Estados Unidos presionan la estabilidad macroeconómica que se mantiene a flote a costa de los trabajadores.

Diana Valdez México D.F. / @yellikann
Viernes 21 de agosto de 2015
Con una caída del 13.5% en lo que va del año el peso mexicano sigue la tendencia a la baja superando esta semana la barrera de los 17 pesos por dólar. A pesar de la inyección diaria que hace el Banco de México por 200 millones de dólares, no se ha podido frenar la volatilidad de la moneda nacional.
Esta tendencia percibida desde el análisis de la teoría económica podría generar presiones inflacionarias que se han estado manteniendo a flote gracias a la promoción de la inversión, las facilidades fiscales y de contratación de mano de obra en nuevos proyectos. Esto es lo que nos han dicho los encargados de la economía en el gobierno. Pero, ¿qué significa esto en realidad?
La caída del peso, una cuestión de la crítica de la economía política
Como bien lo describe acá la economista Argentina y militante del PTS Paula Bach, la cuestión de la devaluación y las consecuencias inflacionarias que ésta podría tener no deben necesariamente tener una explicación técnica exclusiva de la teoría económica; desde la mirada de la crítica de la economía política, estas consecuencias tienen de fondo la acumulación de capital y la protección de la tasa de ganancia capitalista que mantiene a través de mecanismos como la inflación, que descarga sobre –en sus propias palabras– los consumidores la subida en los costos de las materias primas o maquinaria de importación que la devaluación provoca.
En la lucha de clases los dueños de los medios de producción, los patrones o capitalistas; acumulan ganancia a costa del trabajo de los asalariados que producen por encima de lo que les es realmente pagado mediante el propio salario. El capitalista ve en la fuerza de trabajo una mercancía más que le es necesaria para poder obtener la ganancia. En el proceso de producción tanto los medios de producción como el trabajo vivo son necesarios para producir las mercancías que encontramos en el mercado.
Pagando salarios que apenas alcanzan para sobrevivir, el capitalista se ahorra lo más que puede, las máquinas tienen precio, a una máquina no se le puede quitar el servicio social, o bajarle el salario a mitad de año. Lo más fácil para el patrón será disminuir costos en la mano de obra, ya sea despidiendo empleados, recortando prestaciones o atacando las jubilaciones, se ahorrará unos pesos que podrán ir directo a su bolsillo.
Y no conforme con eso, al no poder hacer esto de manera cínica y descontrolada, al incrementarse los precios de las materias primas o maquinarias por la depreciación y la subida de los precios de importación, sube los precios a los productos en el mercado nacional para poder compensar su nivel de ganancia. Ya sea como mano de obra o como consumidores, es a costa de nuestro nivel de vida que el patrón puede acumular niveles de riqueza como la de Carlos Slim.
¿Alguna salida?
Esto ya se hace realidad, muchos de los productos básicos han subido su precio en los últimos meses, y eso no es de sorprender de un país como el nuestro que importa cerca del 50% de los alimentos que consume, y de los cuales el 45% proviene de Estados Unidos. ¿No es importante mantener los precios de los productos básicos al alcance de las mayorías?, ¿es posible?
La organización de los trabajadores y los consumidores, podrá exigir la apertura de los libros de contabilidad de las empresas, destapando así las ganancias millonarias de los patrones.
Con la exigencia de la congelación de los precios en defensa de la calidad de vida de las mayorías y en caso de no cumplirse, la expropiación de las empresas para ponerlas bajo control de sus trabajadores; serán medidas que frenarán la descarga de las complicaciones económicas sobre la clase trabajadora y que tendrían que ir en filo hacia la reducción de los márgenes de ganancia que los dueños de las empresas mantienen.
La organización de los trabajadores podrá exigir que no sea descargada sobre sus espaldas cualquier modificación a la baja en las tasas de ganancia; ya sea ante despidos, o subidas de precio justificadas únicamente por la acumulación de ganancia, las trabajadoras, los trabajadores, los estudiantes y el pueblo pobre deberá movilizarse para poder poner freno a estos ataques que solo reflejan una cara de la realidad capitalista.