El “volcán de fuego” entró en una fase de actividad permanente desde el viernes 10/07. Se ha declarado alerta en municipios de Colima y Jalisco, y la evacuación de más de 500 personas. Al parecer, el pico de exhalaciones ha pasado pero se pronostica un aumento en la contingencia.
Martes 14 de julio de 2015
La noche del viernes el volcán “de fuego” o de Colima, en el oeste del país, entró en una “fase de actividad permanente con expulsión de material incandescente por sus laderas sur y sureste, y un derrumbe en la norte que llevó a aumentar las medidas preventivas”, informó El Universal.
Desde hacia un siglo que no se registraba tal intensidad en la actividad del volcán ubicado entre Colima y Jalisco. La ceniza ha sido en tal intensidad que llegó hasta Autlán de Navarro, Jalisco a 220 kilómetros del volcán. Se formó una columna de vapores de 7 kilómetros de altura.
Dentro de las medidas tomadas por Protección Civil de México, se incluyó la restricción al acceso en un radio de 12 kilómetros alrededor del cráter. Además, se declaró estado de emergencia en varios municipios de Colima.
Ante la caída de ceniza, el aeropuerto de Colima “Miguel de la Madrid” fue suspendido el fin de semana pero ahora ya reactiva las actividades. Las autoridades anunciaron que analizarán la ceniza volcánica para determinar su afectación a la salud de los habitantes, que se suele asociar a problemas respiratorios leves y graves.
670 habitantes de la zona circundante han sido trasladados a refugios. Casas de Tonila y Zapotitlán (Jalisco) y La Yerbabuena y la Becerra lucen ahora vacías. 500 de los afectados ellos fueron llevado a un refugio improvisado dentro de una escuela en Comala, Colima.
El volcán continúa haciendo exhalaciones y arrojando material incandescente aunque en menor intensidad que el viernes.
Sin embargo el director de Protección Civil de Jalisco alertó que “la actividad del volcán de Colima podría incrementar y extenderse hasta por cindo días más, por lo que las autoridades no descartan evacuar a otras comunidades”.
El mismo también mencionó la posibilidad de llamar a la tercera fase el plan de contingencia si el volcán comienza a arrojar material incandescente o piedras como proyectiles. Esto significaría aumentar el radio de restricción hasta 15 kilómetros y la evacuación de 10 mil jalicienses.
Ya era esperada la reactivación
El volcán de Colima sobrepasa los 3 mil metros y está activo desde hace centenares de años. Aproximadamente cada siglo tiene actividad importante. Ya desde 1999 se comenzaba a reactivar su actividad volcánica a distintos niveles de alerta. En noviembre de 2014 registró una gran explosión que formó una columna de ceniza de más de 3 kilometros de altura. En enero de este año se volvió a registrar una columna, cenizas de roca y piroclásticos y ahora se estamos viendo una reactivación creciente en la actividad volcánica.
Las erupciones volcánicas son escenas sorprendentes que recuerdan que la Tierra lleva a cabo mecanismos propios y fenómenos que no podemos controlar. Surgen por el aumento de la temperatura del magma en el interior del manto terretre. Las erupciones no se pueden prevenir, sólo se monitorean y se pueden crear políticas de seguridad y prevención adecuadas ante la actividad volcánica.
Sin embargo, el gobierno mexicano no destina recursos adecuados a la prevención de catástrofes naturales, cuyas principales víctimas son los pobladores pobres que deben desplazarse a zonas de riesgo para poder costear un hogar.
En vez de eso, invierte millonarias cantidades en mejorar a las fuerzas armadas, quienes en las catástrofes se muestran ineficientes para apoyar a la población, pues su real función es garantizar el contener y reprimir el descontento social.
De aumentar el grado de contingencia, es poco probable que las autoridades sean competentes para desalojar 10 mil personas en poco tiempo. El gobierno mexicano no está preparado para enfrentar grandes catástrofes.
Indigna que Osorio Chong, secretario de Gobernación, declarara el sábado que él ya estaba al tanto del fenómeno y monitoreando al volcán desde Francia. ¿Por qué no alertaron antes a los habitantes de la región afectada? Una vez más queda en evidencia que el presupuesto nacional generado por todos los trabajadores, no se destinan recursos a las comunidades vulnerables y al pueblo pobre y trabajador para enfrentar desastres naturales.