Alexandra Yáñez, estudiante de Literatura en Hispánicas de la Universidad de Chile, dicta un discurso desde la posición que debiese tomar la disidencia sexual para y con las trabajadoras y los trabajadores dentro del contexto de la rebelión popular.
Lunes 2 de marzo de 2020
Citando a la Poeta Travesti Claudia Rodríguez, desde su texto “Dramas Pobres” (Intersticio, 2016), en el contexto de la cena familiar para preparar este 8 y 9 de marzo, organizada por Pan y Rosas, Alexandra hizo lectura de un discurso en el que narra su despertar como sujeta política y cómo este rol, desde las disidencias sexuales, cumple también una función transformadora dentro de la clase trabajadora, principales actrices y actores desde la rebelión popular desde el 18 de octubre y principales ejes de transformación social:
"Surge, entonces, la necesidad de crear una estrategia de toma de conciencia para la clase trabajadora, en específico para los compañeros, por nosotras, las disidencias militantes. Es nuestra labor dar la lucha política junto a ellos, para que nuestra experiencia material constate la revolución individual que hemos decidido ejercer, y, así, desde la ambición revolucionaria, viralizar la posibilidad de nuevas formas de establecer relaciones, de crear nuevos circuitos, haciendo frente con el fin de derrocar al patriarcado, y dar la lucha al machismo internalizado".
Realizando también un llamado a unirse al llamado de huelga general este 8 y 9 de marzo, con el fin de lograr conquistar demandas como “Salud gratuita, digna, oportuna y de calidad; Educación pública, gratuita, laica, democrática y no sexista […]”. A la par que, de manera metafórica, narró en lo que consistía este proceso constituyente:
"Entendemos que, esta “oportunidad” que nos otorga la clase burguesa a través del plebiscito es una ventana que se nos abrió, pero, que no lleva a una escena pastoril, de campos verdes y sembrados, esta ventana nos abre a la posibilidad de caer a una trampa, o de luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en la que finalmente podamos decidir sobre nuestras necesidades, en perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores, donde seamos la mayoría quienes gobernemos".
Más abajo, discurso completo de Alexandra:
Despertar y posicionamiento de la Sujeta Política Disidente Sexual
Antes de comenzar, quisiera agradecer. Agradecer la oportunidad que una travesti tome la palabra, en un espacio y en un contexto social, en el que la disidencia no sólo opera desde lo sexual, sino que también, y profundamente, desde una disidencia al sistema capitalista y patriarcal. Un espacio feminista, pero no de un feminismo liberal, sino de un feminismo socialista, en el que todas y todos caminamos hacia un mismo fin, el derrocar el patriarcado con nuestras propias estrategias y abolir la propiedad privada que, desde los tiempos de las grandes Polis Griegas y de los imperios de los Césares, han afectado de manera negativa, desde nuestra concepción de la cuerpa, el habitarla, pasando por la manera en que nos relacionamos socialmente, hasta el poder de soberanía de mis compañeras sobre sus cuerpas, materializado, por ejemplo, en el poder escoger si abortar o no abortar, de manera libre, gratuita y segura. Y es que existe una necesidad de que dialoguemos, porque tenemos algo que decirnos, las tortas, las travas y la colas, con las mujeres y hombres trabajadoras y trabajadores.
Mi interés hoy es entregarles a ustedes, compañeras, un pepita de oro a través de mi discurso, enseñarles la espada que he blandido durante años y contarles de la chispa que salió en el choque frente a otra. Espero que esta pepita la conserven, pues se nos había arrebatado.
En la Rebelión que inició el 18 de octubre, la llama de las barricadas se extendió a un sinfín de compañeras, disidencias y compañeros. La llama encendió en mí, el despertar de un posicionamiento desde la atipicidad, desde el escoger ser sujeta política, de tener la convicción en que el actuar tenía una consecuencia social. La brigadista otorga sus servicios de salud, la combatiente de primera línea otorga defensa y protección a quienes estamos detrás manifestándonos, en el contexto de la reiterada represión, así como también surgieron las madres de primera línea, otorgando aguante a las compañeras y compañeros, hijas e hijos, por medio de cuidados como alimentos y contención emocional. En otras instancias, surgen otras actrices sociales dentro de, por ejemplo, los cabildos y las asambleas territoriales.
Así es como empezó a componerse un abanico de personalidades que antes creían que no tenían espada alguna que blandir, discurso alguno que pronunciar antes de emprender una lucha política. Aquí fue donde surgió el despertar de consciencia de la sujeta política, quienes damos disputa y pelea consciente al poder burgués opresor y explotador, el mismo que a las mujeres ha oprimido con su sociedad de clases, y también con el patriarcado, el género, el machismo, utilizando otras instancias para doblegar nuestro poder.
Hoy, ante ustedes, me enuncio como sujeta política consciente, pero desde una corporalidad atípica, una feminidad atípica, que muchas de nosotras habitamos; materializada, por ejemplo, en que hablamos fuerte, en que decimos lo que pensamos de manera estructurada y estratégica. Una travesti con voz ronca, que no
habla por hablar ni por tener buena voz, sino que es desde la opresión que ejerce el patriarcado sobre las disidencias, coartando nuestra libertad de decir e incluso, en casos más extremos, de pensar, porque ¿Cómo van a tener algo que decir las transformistas que utilizó Ernesto Belloni, estandarte de la opresión patriarcal desde dictadura? ¿Qué discurso político tendrían los “hombres vestidos de mujer” para la clase trabajadora? Compañeras y compañeros, lo tenemos.
Este no es el discurso político desde la lástima, de la historia del niñito colita que no podía habitarse como quisiera, ni tampoco desde la “salida del clóset”, porque clóset tuvieron y tienen, los homosexuales burgueses, como Luis Larraín. No. Este el es discurso en el que la fuerza trabajadora torta, trava y cola, se aúnan en darle frente al sistema capitalista mundial y al sistema neoliberal que ejerce el Estado en este territorio delimitado y llamado Chile; frente en el escapar de una norma de Estado ejemplificada en el no poder expresar una identidad abyecta; “andar disfrazado de mujer” era la causa de pena que otorgaban en tiempos coloniales con sentencia a trabajar en la construcción del puente Cal y Canto.
Oprimidas por años, estas disidencias habíamos quedado relegadas a una pasividad de actuar y a un conformismo con las políticas de estado: Otorgan la posibilidad de contraer un Acuerdo de Vida en Pareja, sin entregarnos la posibilidad directa de escoger no casarnos, como cualquier otro ciudadano común; coartan y dificultan la posibilidad de adoptar a otro sujeto político, una niña o un niño del SENAME, por ejemplo, porque este Estado aún necesita masa con la que justificar tanto el orden público como la necesidad de cárceles.
A mis compañeras y compañeros, se les ha otorgado la posibilidad del cambio de género en el Registro Civil; circunscribiendo este hecho y viendo la situación sociopolítica de nuestras compañeras, quienes son la cara de la precarización laboral, de la pobreza y de la imposibilidad de decidir frente a su cuerpa ¿Creen ustedes, entonces, que hoy en día es una decisión política de alta responsabilidad el registrarse como mujer para el Estado? Imagínense, entonces, el enunciarse mujer sin aparecer como tal en el carnet es una decisión política también, de entender que el Estado Capitalista Neoliberal nos coarta las libertades de elección.
Cuántas compañeras han sido vilipendiadas y repudiadas, torturadas, violadas y asesinadas, por estar fuera de los estándares del Estado, por ser tanto mujeres como mujeres atípicas. Así, como ocurrió con la compañera Daniela Carrasco, quien por ser mujer trabajadora, una mimo, por vivir en la calle, fue asesinada por los Milicos durante la revuelta, violándola y dejándola colgada, como si fuera una chaqueta, en una reja, en la zona sur de la capital; de la misma manera en que compañeras disidentes, como fue el caso de “La Mosca”, semaforista y trabajadora sexual travesti, fue asesinada, metida en una maleta y quemada dentro de esta en el sector del Parque Bustamante durante Julio del 2019. Crímenes impunes, en los que la Necropolítica, la creación de leyes en base a cuerpos asesinados, no corre para nosotras.
He aquí, compañeras y compañeros, razones por las que las disidencias nos aunamos y combatimos en primera línea junto a las trabajadoras y los trabajadores, porque entendemos y vivenciamos que las capacidades de humanización de este Estado, son nulas. Surge, entonces, la necesidad de crear una estrategia de toma de conciencia para la clase trabajadora, en específico para los compañeros, por nosotras, las disidencias militantes. Es nuestra labor dar la lucha política junto a ellos, para que nuestra experiencia material constate la revolución individual que hemos decidido ejercer, y, así, desde la ambición revolucionaria, viralizar la posibilidad de nuevas formas de establecer relaciones, de crear nuevos circuitos, haciendo frente con el fin de derrocar al patriarcado, y dar la lucha al machismo internalizado, síntoma de esta sociedad capitalista, neoliberal, machista, violadora, paternalista, patriarcal, opresora y explotadora.
Entendemos que, esta “oportunidad” que nos otorga la clase burguesa a través del plebiscito es una ventana que se nos abrió, pero, que no lleva a una escena pastoril, de campos verdes y sembrados, esta ventana nos abre a la posibilidad de caer a una trampa, o de luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en la que finalmente podamos decidir sobre nuestras necesidades, en perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores, donde seamos la mayoría quienes gobernemos. Esta es la razón por la que debemos movilizarnos este 8M y el 9M, hasta que consigamos que nuestras demandas, desde este feminismo socialista, por medio de la huelga general se cumplan: Salud gratuita, digna, oportuna y de calidad; Educación pública, gratuita, laica, democrática y no sexista; La protección a la infancia por medio del fin al Sename; El Fin al Subcontrato; No más precariedad ni sobrecarga Laboral; El fin de la criminalización de las compañeras y compañeros de Primera Línea, y la justa renuncia de Piñera, para que el dictador no sea parte de este proceso constitucional, de nuestro proceso constitucional. Queremos una sociedad sin opresión ni explotación, porque, como versa la poeta travesti, Claudia Rodríguez:
“Para las travestis reales, el Estado no puede existir”
Es así que, compañeras y compañeros, las tortas, las travestis y las colas, no buscamos la integración a este sistema, sino que buscamos la destrucción de este, por medio de la revolución de trabajadoras y trabajadores, en la que nos veamos las disidencias, luchando junto a ustedes, por este mismo fin.
Muchas Gracias.