Para los medios afines a Cambiemos es buena noticia el superávit fiscal de Santa Cruz. Lo consideran un “milagro”. Pero son los trabajadores públicos los que sufren el ajuste que los hunde en la pobreza.
Ernesto Zippo Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz
Jueves 31 de enero de 2019 00:21
El diario La Nación publicó una nota donde afirma que el gobierno santacruceño de Alicia Kirchner consiguió un superávit fiscal de $ 1.440 millones, luego de quince años consecutivos de déficit en la provincia.
La clave del “milagro” es que hubo un brutal ajuste en los costos públicos y en los magros salarios de la administración pública de la provincia.
En gran parte se debe al pacto fiduciario acordado en junio de 2017 con el gobierno nacional, luego del agudo conflicto social que atravesó durante ese año Alicia Kirchner con las y los docentes, estatales, de la salud, judiciales y jubiladas y jubilados que realizaban acampes exigiendo paritarias acorde a la canasta familiar, el fin de la intervención de la Caja de Servicios Sociales y que no se pase la Caja de Previsión Provincial a la nación.
Aquel pacto fiduciario exigía, entre otros puntos, no tomar personal hasta el año 2020, achicar los gastos públicos y fiscales que, de fondo, llevó a perjudicar importantes áreas sociales de la provincia, como la salud pública, la educación pública y las obras públicas que quedaron paralizadas drásticamente desde aquel año.
Desde que Alicia Kirchner asumió su mandato en diciembre del 2015, se dedicó a dar aumentos salariales que, en el mejor de los casos, superaban apenas el 10 %, en tanto los salarios aún se siguen abonando en cuotas y no hay sector laboral que escape a semejante medida que lleva a que en general cobren más allá del día 10 de cada mes.
Recientemente se supo que el costo de la canasta básica supera los $ 30 mil en Santa Cruz. En cambio un trabajador de la administración pública en la actualidad percibe un salario apenas superior a $ 20 mil, en el mejor de los casos. Lo que fácilmente lleva a la conclusión de que en su mayoría están por debajo de la línea de la pobreza.
Además hay que sumar que el año pasado hubo una devaluación terrible que acrecentó aún más el costo de los artículos de primera necesidad para las familias trabajadoras.
Para llegar a esta situación, el gobernante Frente para la Victoria buscó exitosamente dividir a los diferentes gremios que representan a la administración pública para impedir que durante el año que pasó no hubiera ningún conflicto o medida de fuerza que derrota aquel acuerdo firmado.
Uno de los principales gremios, el docente Adosac, denunció que el kirchnerismo vuelve a aplicar el presentismo para debilitar cualquier huelga. El presentismo fue un ítem que Néstor Kirchner aplicó en Santa Cruz en 1991 para debilitar a uno de los gremios más combativos de Santa Cruz y hasta la histórica lucha docente del 2007 los mantuvo de rehén, pero en aquel año lograron derrotar a la medida antiobrera en una huelga histórica.
En cambio las grandes empresas del petróleo, mineras o gasíferas nacionales o multinacionales obtuvieron grandes ganancias en el norte de Santa Cruz de las cuales ingresan ínfimas regalías a las arcas de la provincia.
No existe otra manera de caracterizar al gobierno de Alicia Kirchner como el mejor ejemplo a mencionar en cómo se debe achicar los gastos sociales, para eliminar el déficit fiscal. Algo así como un camino a seguir, según lo podría afirmar Mauricio Macri para el resto de los gobiernos provinciales.
El panorama para el 2019 no es alentador en nada, a pesar de que habrá elecciones, ya que tanto Alicia Kirchner como Eduardo Costa de Cambiemos tienen la misma receta para una provincia devastada ya desde hace años, donde la crisis siempre la pagaron los trabajadores y los empresarios amigos se enriquecieron.