Donald Trump trasladó la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén Oriental, desatando la indignación del pueblo palestino y envalentonando al gobierno Benjamín Netanyahu que dio luz verde para tirar a matar.
Martes 15 de mayo de 2018
Distorsionando la realidad con títulos “neutros” como “Día de furia en Gaza”, “Duros enfrentamientos”, “Choques entre manifestantes y soldados”, la gran prensa internacional quiso atenuar este lunes una brutal masacre de las fuerzas de ocupación sionistas contra el pueblo palestino.
El ejército israelí abrió fuego real contra una multitud de manifestantes dejando un saldo de 58 muertos y más de 2.000 heridos (la mayoría de bala y/o intoxicados y muchos de ellos graves). Es la cifra más alta de muertos en una sola jornada desde la primera intifada a fines de los años ‘80. Una cifra de muertos que solo tiene comparación con las campañas militares israelíes como la Operación Margen Protector de 2014 cuando el estado sionista bombardeó durante semanas e invadió la Franja de Gaza.
Además de la brutal represión, Israel bombardeó posiciones de la organización Hamas que gobierna la Franja y que el gobierno israelí considera “terrorista”.
El salvajismo de la represión ordenada por el primer ministro Benjamín Netanyahu y acicateada por Donald Trump diciendo que “Israel tiene derecho a defenderse”, fue tal que otros estados imperialistas como Francia o Alemania debieron salir a separarse de la masacre, aunque en un tono hipócritamente “neutro” llamando a la “calma” y el “cese de la violencia”.
La ONU por su parte pidió “una investigación independiente” de los sucesos y propuso una resolución al respecto para ser aprobada por el Consejo de Seguridad en una reunión de emergencia que tendrá lugar este martes, pero Estados Unidos ya anunció que la vetará.
El pueblo palestino sigue resistiendo de pié
Las fuerzas israelíes venían haciendo una campaña de amedrentamiento a la población de la Franja que incluyó el arrojo masivo de octavillas amenazando a quienes decidieran acercarse a manifestar a la frontera artificial creada por el Estado de Israel. Desde el mes de marzo, cuando comenzó una serie de manifestaciones por el derecho al retorno de la diáspora palestina (millones de expulsados en distintas etapas desde la fundación del Estado de Israel en 1948), el ejército sionista ya viene de matar a decenas de manifestantes.
Te puede interesar: Estado de Israel: 70 años de su creación artificial
La decisión de Trump, anunciada en diciembre del año pasado e implementada en solo unos meses, de trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén Oriental es un espaldarazo a la política colonialista del gobierno israelí, viola la resolución de Naciones Unidas que la declara como ciudad internacional y constituye una abierta provocación contra el pueblo palestino. Así viene envalentonando al ultraderechista Netanyahu que dio luz verde a su ejército para disparar a matar.
Pese a todo, este lunes decenas de miles de palestinos, se movilizaron a la frontera para protestar por el traslado de la embajada y por el derecho al retorno.
Muñidos apenas de piedras y neumáticos para defenderse de la represión militar, debieron hacer frente a los fusiles automáticos, mira telescópica, munición real y cientos de granadas de gases tóxicos de las fuerzas israelíes.
Una verdadera masacre de uno de los ejércitos más poderosos del mundo contra manifestantes que solo tienen piedras, hondas y gomeras para defenderse.
Este martes, cuando se cumplen 70 años de la Nakba (Catástrofe) ocurrida tras la fundación del Estado de Israel, seguirán las protestas palestinas con una huelga general que ha sido convocada por las autoridades palestinas.
Una vez más queda meridianamente claro quiénes son los terroristas, los violentos, los asesinos, los cobardes que disparan contra gente inerme incluyendo niños, los que incluso violan las resoluciones de Naciones Unidas y lejos de querer la “paz”, quieren la guerra para poner de rodillas al pueblo palestino.
Pero ese pueblo sigue en pié, resistiendo heroicamente la sangrienta represión. El repudio general y la movilización a nivel internacional se vuelve urgente para frenar la masacre, frenar la ofensiva de Netanyahu y Trump, y solidarizarse con la justa causa palestina.