El despido de alrededor 9 mil petroleros previsto desde el año pasado para este 2017 amenaza con hacerse realidad. Los primeros en encarar este riesgo son los petroleros de Tamaulipas. Si se concretan, sumarían más de 36 mil despidos en PEMEX desde 2014.
Domingo 12 de febrero de 2017
La Reforma Energética es causa del gasolinazo, ampliamente rechazado en todo el país, aunque éste no es su única consecuencia. A finales de enero se dio a conocer que PEMEX tiene planeado recortar mil puestos de trabajo entre los petroleros de Tamaulipas.
Pero no serían los primeros, desde 2013 son ya 10 mil los empleos que la empresa paraestatal ha eliminado en la entidad, mismos que representan una pérdida del 55% de la plantilla laboral de Pemex en ese estado norteño.
Se vaticina que el 73% de los despidos sean de personal sindicalizado, otro 20% de trabajadores no sindicalizados y temporales y solo una fracción pequeña de funcionarios medios o altos. Se adelanta también que la mayoría de los despidos se concentrará en la refinería Francisco I. Madero.
PEMEX planifica fríamente los despidos
Estos despidos han sido planificados por parte de la directiva de Petróleos Mexicanos, que ha decidido fríamente y con la mano en la cintura cuántos trabajadores perderán su derecho al trabajo y la fuente de ingresos de sus familias.
La prueba está en que los despidos están previstos en el Plan de Negocios de la petrolera y en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación enviado al Congreso el 8 de septiembre del 2016.
Ahí se detalla el plan para que PEMEX concluya este año con una plantilla de 116 mil 601 trabajadores en lugar de la de 125 mil 598 con que cuenta actualmente. Hablamos de un recorte de nada menos que de 8 mil 997 plazas.
De concretarse este nuevo recorte, serían en total 36 mil 484 petroleros menos que los que laboraban para la petrolera en 2014, cuando se promulgó la Reforma Energética. Entonces, PEMEX contaba con 153 mil 85 trabajadores. La reducción de trabajadores del 2014 al 2017 sería de un 23.8 por ciento.
La Alianza Nacional Democrática de Trabajadores Petroleros, opositora al charro Romero Deschamps y la Coordinadora por la Defensa de Petróleos Mexicanos han denunciado que para llegar a estas cifras, la directiva de PEMEX realiza despidos injustificados y jubilaciones “anticipadas”.
Además de estos recortes de empleos, según el Plan de Negocios de Pemex, desde 2016 los nuevos trabajadores entran a un nuevo régimen de pensiones individuales. También aumentó 5 años la edad y la antigüedad de retiro (deben trabajar 40 años), para recibir el 100 % de su salario como jubilación en lugar de los 35 que se requerían antes.
El pretexto que usa la administración de PEMEX para justificar los despidos y el recorte de prestaciones es que la capacidad de producción petrolera ha caído y argumenta de forma poco creíble que 80 por ciento de las plazas que se eliminarán serán de trabajadores que se jubilen.
Los despidos llegaron con la Reforma Energética
Pero lo que de verdad está detrás de este duro golpe contra los obreros petroleros es la Reforma Energética. Ésta es la causante de los despidos masivos en PEMEX, pues con ella se organiza la entrega de la riqueza petrolera a las empresas transnacionales.
Como ya denunciábamos en La Izquierda Diario, las Rondas Petroleras son los procesos de licitación en que PEMEX subasta los contratos farmout con las empresas privadas para permitirles explotas los yacimientos petrolíferos. El farmout es el mecanismo con que se aplica la Reforma Energética y se entrega la industria petrolera al capital privado.
Los nuevos proyectos de exploración y explotación petrolera implican pérdida de empleos y derechos para los petroleros, pues dichos proyectos estarán en manos de transnacionales que buscarán recuperar aceleradamente sus inversiones a costa de los salarios y derechos laborales de sus trabajadores.
A las empresas transnacionales les conviene contratar nuevos trabajadores, con salarios reducidos y menos prestaciones que las que hoy tienen los sindicalizados en el Sindicato Petrolero (STPRM).
Ante este duro panorama, los petroleros deben defender sus puestos de trabajo recurriendo a sus métodos de lucha, el paro, la huelga y sumar su lucha a la de los cientos de miles que se han movilizado a nivel nacional para detener el gasolinazo, peleando por tirar a su vez la Reforma Energética y renacionalizar PEMEX.
En el movimiento contra el gasolinazo encontrarán un gran aliado que les permita detener los despidos, incluidos importantes contingentes de trabajadores y en ese camino tirar al charro que tienen por dirigente sindical. Al calor de la lucha por los puestos de trabajo es preciso que recuperen el Sindicato Petrolero para sus intereses y lo conviertan en una herramienta de lucha de los trabajadores para enfrentar la Reforma Energética, los despidos y demás ataques del gobierno, hasta retomar el control de los obreros sobre la industria petrolera y ponerla al servicio de los oprimidos de hoy mediante la renacionalización de las áreas privatizadas y entregadas al capital extranjero.