En el programa radial El Círculo Rojo, Pablo Anino recordó al revolucionario alemán. La actualidad de sus ideas sigue inquietando a los capitalistas de todo el mundo. Aquí en texto, audio y video.

Pablo Anino @PabloAnino
Lunes 6 de mayo de 2019 01:50
Un 5 de mayo de 1818 nació en Tréveris, en la actual Alemania, Karl Marx.
Su obra es monumental y abarca amplias esferas del pensamiento. Pero hay un consenso, bastante generalizado, en que El Capital es la principal obra que escribió el revolucionario alemán.
No es exagerado decir que es el libro más disruptivo de la historia, en el sentido que constituye un desafío al orden de cosas establecido, algo que no fue perdonado jamás por los que mandan.
El Capital comprende una profunda crítica al modo de producción capitalista, un sistema basado en un antagonismo de base: un puñado de empresarios que no producen nada son los dueños de las fábricas, la tierra, la tecnología, de todo. En el otro polo, la clase productora de todo, la clase trabajadora, es sometida a la más absoluta miseria.
El mundo empresarial tiene muchos motivos para odiar a Marx, pero hay uno que creo que es el principal. El marxista Daniel Bensaid lo explica de una manera muy ilustrativa. Dice que, como si fuera un detective, Marx se mete de lleno en la escena del crimen: traspasa los muros detrás de ese cartel que dice “entrar sólo por negocios”.
La escena del crimen es el ámbito de trabajo, la fábrica, la oficina, la obra en construcción. Allí se desvanece cualquier apariencia de igualdad de la sociedad capitalista.
Marx explica que es allí donde “El hombre de los escudos toma la delantera y, en su papel de capitalista, va a la cabeza. Le sigue el dueño de la fuerza de trabajo, en el papel de obrero, que le es propio. El primero tiene una mirada socarrona, el aire de importancia de la gente importante y el otro es timorato, tímido, dubitativo, como quien lleva al mercado su propia piel, y ya sólo espera que le curtan”.
Bensaid señala que este pasaje de Marx brinda una extraordinaria escena del descenso al infierno al que someten diariamente al trabajador.
Allí el obrero no es retribuido por el equivalente a todo lo que produce. Es a través del sistema de explotación asalariada, del trabajo no pago, que el capital se reproduce, se amplía, se acumula. Ese es el secreto de la ganancia.
Es el secreto mejor guardado por los dueños de todo. Y Marx, como un detective tenaz, lo dejó expuesto.
El revolucionario alemán también analizó que la crisis es inherente al sistema capitalista. Esta es una definición cara a la idea de progreso que alguna vez prometió, y ahora cada vez lo hace menos, el capitalismo.
Este sistema se declaró triunfador luego de la caída del muro de Berlín. Pero la crisis desatada en 2008 llevó a la revista Time a ver en Marx “el rascacielos que, en la niebla sobresale por encima del resto”. Hasta en Wall Street gritaron que “Marx tenía razón”.
Son incontables las veces que quisieron dar por muerto a Marx. Pero, incansable, el fantasma de Marx vuelve en la denuncia contra el 1 % de la élite de ricos que empobrece al 99 % restante de la humanidad.
Ese grito de indignación no surgió en cualquier lado, sino en Wall Street, allí en los Estados Unidos, la principal potencia económica del mundo, donde el sistema de explotación funciona, realmente, a la perfección.
Este enero la directora de Oxfam, Winnie Byanyima, en una suerte de confesión culposa hizo una afirmación inquietante: “Las desigualdades extremas están descontroladas”. Lo dijo en el Foro Económico Mundial de Davos.
Oxfam calcula que los 26 multimillonarios que más fortunas tienen concentran más dinero que las 3.800 millones de personas más pobres del planeta. Al Foro de Davos asisten muchos de esos multimillonarios a limpiar su alma. Pero, cada enero, las cifras de la desigualdad son más escalofriantes.
La actualidad del pensamiento de Marx brota de la propia subsistencia de este sistema donde la ganancia es todo y la vida de las mayorías vale nada. Por lo cual, más que nunca es actual la famosa Tesis XI: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Pablo Anino
Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.